De la Administración nº9 de Loterías y Apuestas del Estado a Diamante comidas para llevar. Cuando Rafa puso el negocio no pensó que iba a tener tanto éxito: «Tenemos un menú de 8,50 todos los días con 8 primeros, 8 segundos y postre, ¡y estoy dando 140-150 menús diarios!». Con estas cifras, más los pedidos y algunos eventos, solo da qué pensar en las pocas ganas del conquense moderno para ponerse ante los fogones en medio de su apretada agenda laboral o académica. «Estamos trabajando aquí cinco personas ya», corroboró sobre la buena marcha del negocio.
Aunque se supone que Rafa abrió este local para ganar tranquilidad respecto al bar que había montado en la U y así salir del ámbito de la hostelería que, en su opinión, «va a pegar un batacazo» por la subida de los precios, lo cierto es que reconoció que la gente necesita comida hecha: «Solo hace falta ver las ventas de Mercadona en este sector, aparte las generaciones que vienen detrás no saben cocinar y no tienen tiempo», confirmó.

Ya en la pandemia dio mucha comida para llevar junto a su mujer y llevaban paellas al hospital para dar de comer a los médicos de urgencias, pero como él mismo relató, no creía que iba a tener el volumen de trabajo que tiene. «Bueno, también te digo una cosa, que luego hay que estar ahí y hacer las cosas bien», sonreía.
Porque para Rafa las 6 de la mañana no es temprano y el pescado blanco tiene que tener aceite limpio hasta el último día. «En el bar llegué a gastar hasta 200 litros de aceite diarios y aquí estoy vendiendo una barbaridad de pescado frito porque lo doy con calidad», aseveró con firmeza. Además, se preocupa mucho de que las freidoras estén limpias, cambiando incluso dos o tres veces el aceite de las mismas, y la limpieza en general es el secreto mejor guardado de su cocina.

No hay Navidad sin cochinillo y cordero lechal
Cada mañana abre con las vitrinas llenas de comida, «aunque tenga que regalarla», que no es el caso porque lo vende todo hasta las 14:00 horas. Sus tortillas y sus croquetas de gambas son la marca de la casa, pero también enseñó con orgullo la lista de Navidad en la que los platos típicos son el cordero lechal y el cochinillo. «Llevo por lo menos unas 110-120 paletillas y unos veintitantos cochinillos», voceó, papel y boli en mano.
Eso solo lo puede hacer alguien a quien le guste cocinar de verdad: «Yo me meto ahí con mi radio y me gusta mucho». Al contrario de lo que pudiera parecer no le enseñó su madre a guisar, sino su esposa: «Me ha enseñado mi mujer que desde los 12 años hacía de comer a su familia». Y por eso las expectativas nunca fallan porque la comida es totalmente casera y, si apura, la cantidad que sirve rinde para comer y cenar por un precio maravilloso. Tampoco necesita publicidad porque va sobrado de sabor.





















La paletilla de cordero se confirma como el básico navideño en Cuenca
En La Fiambrera también ofrecen una propuesta navideña para hacer encargos, sobre todo triunfa la paletilla de cordero. Además, disponen de platos sueltos elaborados cada día y con una gran variedad de combinaciones, como escriben a primera hora de la mañana en su pizarra de tiza a pie de calle.
Venden los platos al peso y se pueden elegir diferentes tamaños para la distribución de alimentos. «No es ni menú ni nada, tú eliges lo que quieres y ya está», explicó la comercial Ariana a El Digital de Cuenca, quien señaló la importancia de su ubicación junto a la estación de autobuses para atender las necesidades de los viajeros.

Desde su pequeño local ofrecen muchas posibilidades, también para las personas más mayores que viven solas y, según opinió, es más factible para ellas aprovechar este tipo de servicios. Incluso tienen una zona para poder consumir en el mismo local, con microondas y otros útiles que resultan indispensables a la hora de comer. «Hay como 10-15 opciones más o menos, también tenemos alimentos envasados al vacío y muchas cremas», detalló Laura, después de poner en valor las virtudes de Laura, la cocinera, y Eduardo, su jefe.
Entre las ambiciones empresariales de La Fiambrera mencionó la comida por encargo para la celebración de cumpleaños y otros eventos, tipo catering. «Se va modificando la oferta en relación con el año pasado según las características de la demanda», aclaró.
De manera que con estas dos posibilidades, más o menos recientes en Cuenca, ya no hay excusas para no estar a la altura gastronómica esta Navidad. No será por falta de guisos, gracias a otros establecimientos como la tradicional Casa Amparo y el alabado Comidas Natu de Reyes Católicos, de la mano del céntrico icono Granja Victoria. Si da pereza sacar la sartén o no se sabe cocinar, hay demasiadas posibilidades para no pasar hambre y comer sano en esta ciudad.






