Esta ermita de Cuenca volverá a acoger el próximo 24 de diciembre la tradicional Misa del Gallo, recuperando una de las celebraciones navideñas más singulares y emotivas de la ciudad de Cuenca, que no se celebraba desde hace cinco años.
La Misa del Gallo dejó de celebrarse en a Ermita de San Julián «El Tranquilo» durante dos años consecutivos como consecuencia de la pandemia del coronavirus y, posteriormente, en 2022, no pudo llevarse a cabo debido a la falta de un sacerdote que pudiera oficiarla. Desde entonces, esta celebración litúrgica no había vuelto a celebrarse en la ermita del patrón y segundo obispo de Cuenca.

La Agrupación de Devotos de San Julián «El Tranquilo» ha sido la encargada de recuperar esta tradición, que se venía celebrando de manera ininterrumpida desde 1990, cuando fue instaurada por el cura obrero Rafael Pavo, capellán de la ermita hasta su fallecimiento y figura muy querida por los fieles.
En la noche de Nochebuena, la ermita de San Julián reúne habitualmente a cerca de dos centenares de devotos y fieles, que ascienden hasta el santuario por el Escalerón de Piedra, situado entre la playa artificial del río Júcar y el paraje de Las Grajas, un recorrido que es iluminado especialmente por el Ayuntamiento para la ocasión.
Al término de la Misa del Gallo, los asistentes besan al Niño Dios y, a continuación, recorren cantando villancicos el camino hasta el belén instalado en la Cueva de San Julián, lugar de retiro del conocido como el «Padre de los Pobres», junto a su criado Lesmes, donde elaboraban cestillos de mimbre que posteriormente vendían para ayudar a los más necesitados.

La velada concluye en la explanada de la ermita, donde los participantes continúan cantando villancicos alrededor de una hoguera, acompañados de dulces típicos navideños y del sonido de zambombas, panderetas y botellas de anís, en un ambiente de convivencia que devuelve a la ciudad una de sus tradiciones navideñas más entrañables.
