Cuenca dice adiós a un hospital que ya es historia: un viernes para el recuerdo

El Virgen de la Luz cierra sus puertas tras más de 60 años de servicio y culmina el traslado al nuevo Hospital Universitario de Cuenca

El Hospital Virgen de la Luz de Cuenca ha vivido este viernes 19 de diciembre su último día de actividad asistencial tras más de seis décadas al servicio de la ciudad y la provincia. Un cierre cargado de emoción, simbolizado por el traslado de los últimos pacientes y las palabras de profesionales, pacientes y responsables sanitarios que han acompañado este relevo histórico hacia el nuevo Hospital Universitario de Cuenca.

A primera hora de la mañana salían los últimos convoy con pacientes trasladados al nuevo centro.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Poco después, los médicos de Medicina Interna Luis de Benito y su compañera protagonizaban uno de los momentos más simbólicos de la jornada, el alta de los últimos pacientes del hospital.

“Hemos pasado aquí más tiempo que en casa”

“Con mucha tristeza”, reconocía De Benito, adjunto de Medicina Interna, tras 33 años de su vida ligados al Virgen de la Luz. “Hemos pasado aquí más tiempo que en casa. Hemos dormido aquí muchísimos días, vivido muchísimas anécdotas y nos da mucha pena dejar este hospital”. Aun así, subrayaba el honor que suponía dar las últimas altas médicas.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Su compañera, María José Hervás, compartía sentimientos similares, aunque con esperanza: “Me acuerdo de mi primera paciente en este hospital y me acordaré de la última. Nuestra vida ha transcurrido aquí y ahora empezamos una nueva” en referencia al nuevo Hospital Universitario de Cuenca.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Los últimos pacientes del Virgen de la Luz

Los últimos pacientes dados de alta fueron Miguel, que se trasladó a una residencia; Amadora, que se marchaba a La Frontera antes de ir su pueblo, Poyatos; y Mari Paz, una paciente muy conocida en el servicio que iba a Tarancón. “Ha sido un ingreso complicado, pero hemos podido remitirla a su lugar de origen y está muy contenta”, explicaban los médicos.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Las propias pacientes pusieron voz a esos últimos momentos. Amadora aseguraba encontrarse “muy bien” y agradecida por el trato recibido.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Mari Paz, que pasa ya a la historia como una de las últimas pacientes del Virgen de la Luz, destacaba que, pese a la poca gente en los pasillos, la atención ha sido como siempre.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

El cierre también ha supuesto una despedida muy especial para el personal de enfermería. Beatriz Cañas, enfermera del hospital durante más de 30 años, resumía el sentimiento general: “Esta ha sido mi casa. He atendido a familiares, amigos y gente que al final forma parte de mi vida”.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Recordaba momentos felices, despedidas y la fuerte vinculación humana creada con pacientes y compañeros como cuando entró por primera vez como estudiante hace más de tres décadas pero afrontando una nueva etapa en donde señala que “los pacientes se van a beneficiar mucho de todo, de las instalaciones y también de nuestro trabajo”.

En la misma línea se expresaba Lorena Lapont, supervisora de la quinta planta, que continuará en el nuevo hospital: “Es una mezcla de sentimientos encontrados. Pena por irnos de aquí porque tenemos unos recuerdos muy buenos y algunos no tanto, pero sobre todo buenos, los otros se olvidan, pero con muchísima ilusión de empezar allí un proyecto nuevo que creo que va a ser muy beneficioso para todos”.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Lapont ha recordado su vinculación a este centro hospitalario que le une 16 años de su vida y dos como supervisora de la quinta planta.

El relevo histórico entre hospitales

El broche final lo ha puesto el director gerente del Área Integrada de Cuenca, José Antonio Ballesteros, que ha calificado la jornada como “el momento más simbólico, especial y tierno” de todo el proceso. “Hoy el Virgen de la Luz le pasa el testigo al Hospital Universitario de Cuenca”, afirmaba recordando los 61 años de servicio del centro.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Además lo ha hecho acompañado de otros antiguos gerentes que han formado parte del Virgen de la Luz y han querido perderse este momento tan especial.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Ballesteros destacaba el enorme esfuerzo colectivo realizado durante meses para garantizar un traslado seguro y eficaz, con más de 1.700 profesionales implicados.

El objetivo ha señalado Ballesteros es “luchar y a morder desde ya”. El Hospital Universitario, según los datos que ha ofrecido, son más de 1.500 los pacientes que ya frecuentan el HUCU. Asimismo ha resaltado que han comenzado esta semana con el 50% de la actividad en el área quirúrgica algo “insólito”.

En este sentido, Ballesteros detalló que el Hospital Universitario de Cuenca ya funciona prácticamente a pleno rendimiento, con la activación programada de 22 quirófanos y la atención urgente de todos los pacientes que lo han necesitado. Prácticamente todos los servicios quirúrgicos han pasado ya por las nuevas instalaciones y están trabajando “a pleno pulmón”. En estos primeros días se han atendido más de 1.000 urgencias con absoluta normalidad, hay pacientes ingresados en la UCI, ya se han producido nacimientos y este mismo día se ha iniciado la actividad con cerca de 80 pacientes en tratamiento, incluidos 23 en el área de hemodiálisis, que también arranca hoy, de modo que el hospital inicia ya su funcionamiento completo.

Foto: Cierre definitivo virgen de la luz Cuenca/Néstor Robaina

Todo ello sometido a un “test de estrés” con resultados que calificó de “espléndidos”.

El director gerente del Área Integrada de Cuenca ha resaltado el esfuerzo de todos los profesionales implicados con un engranaje “impresionante” que ha funcionado como un “reloj suizo” trasladando una de las estructuras “de las más complejas que puede haber en el ámbito público y privado”.

“El éxito ha sido posible porque los profesionales han trasladado su hospital como si trasladaran su propia casa”, concluía el gerente.

Ballesteros también explicó que el proceso no concluye con el cierre de puertas, ya que en el Virgen de la Luz permanece todavía abundante mobiliario clínico y no clínico pendiente de revisar. Un trabajo que se realizará a través del denominado “proyecto El Coche Escoba”, con el que se analizará todo el material que ha quedado en el antiguo hospital para valorar qué puede servir para reforzar y mejorar aún más la asistencia en el Hospital Universitario de Cuenca o redistribuirse en otros ámbitos sanitarios.

Asimismo, el gerente indicó que el antiguo Hospital Virgen de la Luz quedará completamente videovigilado, manteniendo el mismo sistema de seguridad que tenía hasta ahora. Además, habrá presencia de personal de vigilancia las 24 horas del día, un dispositivo que se intentará reforzar. La zona será perimetrada y se sellarán las principales entradas, dejando únicamente algunos accesos puntuales para permitir la entrada y salida del material que aún debe trasladarse.

Así, el Virgen de la Luz cierra sus puertas definitivamente, dejando tras de sí décadas de historia, vocación y recuerdos, mientras la asistencia sanitaria de Cuenca inicia una nueva etapa en el Hospital Universitario, con la misma esencia humana y nuevos medios para el futuro.

/Fotos: Néstor Robaina/

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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