Este año se cumplen 25 años desde la creación del Cuerpo de Agentes Medioambientales en toda Castilla-La Mancha y, por tanto, también en la provincia de Cuenca, un colectivo que ha evolucionado de guardianes del monte a profesionales versátiles, con un amplio abanico de funciones que van desde la protección de la fauna hasta la educación ambiental y la gestión de emergencias.
De agentes forestales a agentes medioambientales
Alfonso Sánchez, coordinador regional adjunto de área del cuerpo de los agentes medioambientales en Castilla-La Mancha, explica que el origen legal del cuerpo se remonta a la Ley de Conservación de la Naturaleza de 1999 y al desarrollo del reglamento en 2000. Desde entonces, “hemos pasado de ser agentes forestales a agentes medioambientales, con un abanico amplísimo de funciones”, explica a El Digital de Cuenca.
Entre las competencias más destacadas del cuerpo están el control de emisiones industriales, la gestión de residuos, la investigación de incendios forestales y la participación en emergencias, como la DANA de octubre de 2024 o la crisis sanitaria del COVID-19. “También apoyamos en rescates en el monte, donde nuestro conocimiento del territorio resulta esencial”, recuerda Sánchez.

Un ejemplo del valor del conocimiento del territorio por parte de los agentes ocurrió hace aproximadamente un año en la serranía conquense, cuando una persona se perdió. “Después de un tiempo buscándolo, cuando nos activaron fuimos prácticamente a tiro hecho. Imaginamos que por la zona podía estar resguardado en una cueva y, acompañando a los servicios de rescate, allí estaba la persona”, recuerda Sánchez. Este tipo de intervenciones demuestra cómo la experiencia y el conocimiento del terreno de los agentes medioambientales resultan fundamentales en situaciones de emergencia.
Tecnología y digitalización: un salto en la eficiencia
El día a día de los agentes ha cambiado radicalmente con la digitalización. “Antes hacíamos los mapas de los cotos de caza a mano y hacemos las revisiones de los cotos mucho más ágiles y mucho más eficientes. Si tenemos en una cacería mayor alguien en cazando de retranca, que es algo que es ilegal, con los medios digitales que contamos hoy en día, sí que podemos detectar si está a menos de esa distancia o, por lo contrario, no está en la retranca sino está cazando otra zona”.

Asimismo, Sánchez, añade que cuentan con “mucha cartografía digital” y en cuanto a las comunicaciones de emergencias mantienen algunos aparatos analógicos como los Tetra, pero de manera “testimonial”. En la actualidad ha evolucionado a la red Tetra, que asegura es “mucho más avanzada”.
Estructura y trabajo diario
La provincia de Cuenca cuenta con 114 agentes distribuidos en 13 demarcaciones territoriales, una cifra que, aunque permite cubrir el territorio, está sujeta a actualización conforme a la Ley 4-2024 de agentes forestales y medioambientales.

Según Sánchez, “a nivel regional sí que hace falta más personal. De hecho, ahora mismo se incorporan cuarenta y ocho agentes de nuevo ingreso. En Cuenca, y en general en toda la región hacen falta”. Respecto a cómo se sitúa el cuerpo frente a otras comunidades autónomas, Sánchez señala que “al ser competencia de cada región, nunca vamos a estar exactamente iguales. Algunas tienen condiciones peores y otras mejores. Nosotros estamos en unas condiciones que no son malas, aunque siempre aspiramos a mejorar. Si nos tenemos que fijar en alguien, pues siempre nos fijaríamos en las que están mejor”.

De esta manera, el coordinador del cuerpo explica que los agentes mediambientales están organizados en unidades con coordinadores comarcales y provinciales. Trabajan en turnos, durante todo el año, con guardias los fines de semana y en emergencias.
“El trabajo depende de la estación: en invierno controlamos aprovechamientos forestales y controles cinegéticos; en primavera, aves protegidas y utilización del veneno en el medio natural; en verano, incendios forestales. Y de manera transversal, educación ambiental y controles de calidad ambiental, de vertidos, residuos durante todo el año”, detalla Sánchez.
Para el coordinador regional de los agentes medioambientales las funciones algo más desconocidas para la población general son el tema de los residuos, calidad ambiental y vestidos ya que les suelen asociar más a su labor en la naturaleza.
Aunque a veces pueda parecer que los agentes medioambientales patrullan el campo buscando sancionar a los ciudadanos, su labor es principalmente educativa. “Todos los agentes estamos pendientes de que el medio natural esté en perfectas condiciones para su uso y disfrute. No vamos por ahí pensando en multar, eso no existe. Nuestro trabajo principal es educar a la gente: cuanto más educación tenga la sociedad, menos se legisla”, explica Sánchez.

A lo largo de estos 25 años, los agentes medioambientales han participado en actuaciones especialmente significativas y complejas, más allá de la protección del medio natural. Alfonso Sánchez recuerda la implicación del cuerpo en emergencias de gran impacto, como la crisis sanitaria del COVID-19, durante la cual transportaron medicamentos y los llevaron a los domicilios de personas que los necesitaban.
También intervinieron en la DANA de Letur y de Mira, en la gripe aviar que afectó a la región y permanecen en alerta ante la peste porcina africana. Entre sus misiones de mayor envergadura, Sánchez destaca además su participación en el dispositivo del buque petrolero que llenó de chapapote las costas gallegas, donde la coordinación y el trabajo especializado de los agentes resultaron fundamentales.
Educación ambiental y concienciación ciudadana
El cuerpo también juega un papel clave en la sensibilización de la ciudadanía. Sánchez destaca que los programas en colegios son esenciales: “Si desde pequeños estás sensibilizado, cuando llegues a la edad adulta vas a proteger mucho mejor vas a estar más concienciado con el medio ambiente, con la fauna, etc…” Algo que considera una labor “fundamental hoy en día” y solicitada por varios centros escolares.
La respuesta de la ciudadanía, especialmente en zonas rurales, es positiva: “Nos llaman para avisos de recogida de fauna de particulares y agradecen la rapidez de nuestra actuación”. Sánchez agradece la colaboración de la ciudadanía porque la labor de los agentes “siempre necesita de apoyo de la ciudadanía”.
Desde su posición la recomendación que hace para la mejora de la naturaleza es que “lo respeten y que lo dejen en perfectas condiciones para el siguiente que venga”.
Mujeres en el cuerpo: Cuenca a la cabeza
Tradicionalmente masculino, el cuerpo ha ido incorporando mujeres desde 1986. Actualmente, las mujeres representan un 9% del total en Castilla-La Mancha, siendo Cuenca la provincia con mayor porcentaje, entre un 13 y 14%. “Ojalá hubiera más mujeres, pero poco a poco van entrando y el porcentaje seguirá aumentando”, comenta Sánchez.
Retos presentes y futuros
El cambio climático y los incendios forestales exigen profesionalización y medios más sofisticados. “El incendio de Méntrida en Toledo arrasó 3.000 hectáreas en unas horas. Eso antiguamente no se veía o costaba mucho verlo.”, explica Sánchez.
Además, el cuerpo trabaja en la recuperación de especies emblemáticas como el Águila Imperial y el Lince ibérico, mostrando la importancia de su labor en la biodiversidad regional. Si bien, Sánchez destaca que el objetivo del cuerpo es “seguir avanzando”.

Para los agentes, la profesión es mucho más que un trabajo: “Ser agente medioambiental supone dedicación, vocación y pasión. No hay otro trabajo igual: proteger el medio natural, educar, gestionar emergencias… no tiene precio”, afirma Sánchez.
Tras 25 años de historia tanto en la provincia de Cuenca como en la región, el coordinador destaca el orgullo por lo logrado y la confianza en el relevo generacional: “Está entrando gente muy válida, con muchas ganas, ilusión y vocación” resaltando que la oleada de jóvenes con su visión refuerza aún más si cabe la labor del cuerpo.
Los agentes medioambientales de Cuenca y de Castilla-La Mancha celebran 25 años de compromiso silencioso pero esencial con la naturaleza. Entre incendios, rescates, educación ambiental y control de residuos, su labor demuestra que proteger el medio ambiente es, ante todo, un acto de vocación y servicio público.
/Fotos: Néstor Robaina/










