Emotivo reconocimiento a toda una vida dedicada al club de este pueblo de Cuenca: «Es parte de mi vida»

Presidente, jugador, directivo y entrenador del Unión Deportiva Fontense de Fuente de Pedro Naharro, José Yunta ha dedicado más de 30 años a mantener vivo el deporte y la comunidad del pueblo

A José Yunta, también conocido por su gente más cercana como Pepe, el homenaje del pasado 1 de diciembre le pilló literalmente en mitad de una foto. Él, que siempre está detrás de la cámara o empujando desde la sombra, trataba de colocar a los jugadores para una imagen de recuerdo. Nadie le hacía caso. “Yo pensaba: ¿qué pasa hoy que no me atienden?”, recuerda con El Digital de Cuenca.

Minutos después, lo entendería todo: la Unión Deportiva Fontense, el equipo al que tantos años ha dedicado, y sigue haciendo, había decidido detener el tiempo para reconocer tres décadas de trabajo silencioso, dedicación y compromiso con un club que es, para él, parte de su ADN.

Lo que siguió fue un pasillo formado por dos equipos, veteranos, cuerpo técnico y un pabellón en pie. “Cuando escuché mi nombre por el micro me dije: Pepe, ya te la han liado”, admite entre risas aunque también con la emoción de quien se muestra agradecido por ese día que quedará grabado en su memoria.

Pero detrás de la sorpresa había una historia larga, densa, íntima. Una que empieza en los años 90, continúa con un accidente de coche, con una llamada inesperada en un hospital, con una refundación en 2004 y con un proyecto que ha sobrevivido gracias, en parte, a su obstinación por no dejarlo caer.

Un hospital, un accidente… y una directiva

“Mi relación con el Fontense empezó en el 95 o 96. Hubo un cambio de directiva y vino a buscarme Chaparro, el capitán de toda la vida”, cuenta Pepe. El detalle resalta por dónde fue a buscarlo y en qué momento, en el hospital, recién accidentado.

“Digo ‘qué detalle que viene a verme, ¿no?’. Y lo que iba a verme fue para buscarme por la directiva. Entonces, me contó el tema y bueno, no supo decirle que no”.

Así comenzó su primera etapa: secretario del club cuando todavía la UD Fontense, de la localidad de Fuente de Pedro Naharro, era fútbol once, en campo de tierra, con viajes largos “de los de salir una tarde y volver de noche” algo que a los jóvenes les costaba por la implicación al proyecto. Un problema, el de falta de efectivos que resalta ha sido una de las grandes problemáticas del club. Fueron seis o siete años intensos, marcados por la ilusión y por la falta de manos o de “capital humano” como explica Yunta.

Foto: Reconocimiento José Yunta/ Redes sociales José Yunta

Antes de ocupar cargos en la directiva, Pepe también llegó a vestir la camiseta del Fontense. “Llegué a jugar, aunque poco. No era muy bueno —dice entre risas—, pero jugué”. Su etapa como futbolista terminó abruptamente tras un accidente de tráfico que le dejó lesiones importantes, sobre todo en los tobillos. Aun así, aquella breve etapa como jugador fue el primer vínculo real que lo uniría para siempre al club.

Posteriormente, por motivos laborales tuvo que marcharse a Madrid y se alejó de la disciplina deportiva. El Fontense entró en pausa. El fútbol once dejó de ser viable en un pueblo pequeño donde era complicado reunir once jugadores, suplentes incluidos.

2004: la refundación que marcó una generación

El segundo capítulo llegó casi por destino. En 2004, ya como concejal en el consistorio, unos chavales del pueblo —“cuatro o cinco”— llamaron a su puerta. Querían volver a competir. No había equipo. No había estructura. No había presupuesto. Pero había ganas y eso fue lo que movilizó a Yunta para ponerse manos a la obra.

“Hubo un grupo de chavales que les gustaba el deporte, que habían estado jugando el deporte base y llegaban a esa edad que ya no podía seguir jugando y me lo propusieron para darle idea y bueno, como te digo, pues refundamos el club, recuperamos los estatutos y volvimos a ponerlo en competición” ya no en fútbol 11, sino en fútbol sala puesto que eran “conscientes” de que no era viable reunir los condicionantes para hacerlo sostenible.

Esa decisión cambiaría la vida deportiva de una generación entera. Muchos de esos chavales, hoy ya adultos, estaban en el pasillo del homenaje.

Y ahí aparece otra pieza esencial: su padre.

Un legado familiar

“Mi padre fue uno de los fundadores del club. Yo de pequeño me pasaba los partidos con él, entrando a vestuarios, viendo a los jugadores cambiarse…es una cosa que he sentido desde pequeñito”.

Foto: Reconocimiento José Yunta/ Redes sociales José Yunta

Esa conexión explica por qué, cuando en el homenaje vio el cuadro que le habían preparado —él de niño, vestido del Fontense, y su padre, fallecido, sosteniéndolo—, la emoción lo desbordó.

Para Yunta, una de las cosas que más valor tuvo del homenaje es que fuera en vida y, en su caso, también en activo porque “lamentablemente estos reconocimientos suelen hacerse cuando uno deja un cargo o cuando ya está un poquito fuera del club. Y en este caso no. Me lo han hecho no solamente estando vivo, sino estando al frente del club. Por lo general, ni lo esperaba. Y por eso, por esa sorpresa y por hacerlo de esta manera, totalmente en activo y al frente del Fontense, ha sido muy bonito.” Y añade un agradecimiento especial tanto a Chorro como a Juanjo, que fueron quienes lo pusieron “en marcha.”

El trabajo que no se ve: viajes, papeles, entrenamientos, fotos… y familia

Pepe ha sido directivo, secretario, presidente de facto, entrenador de deporte base, fotógrafo del club, solucionador de problemas y, muchas veces, el hombre que siempre llega el primero y se va el último.

Pero todo tiene un precio: “Lo más duro es lo que le robo a la familia. Muchas horas, muchos fines de semana… Sin el apoyo de mi mujer y mis hijos habría sido imposible”.

Su hijo jugó durante años en el deporte base del club. “Cuando él empezó, faltaban entrenadores. Así que me puse al frente. Muchos de esos niños que entrené, hoy están en el primer equipo”.
Lo dice con orgullo sereno. Del que no presume, pero siente.

Los retos de un club pequeño: compromiso más que títulos

El Fontense vive ahora en primera autonómica. Y aunque la época dorada de títulos en provincial queda atrás —“cinco ligas seguidas”, recuerda—, Pepe tiene claro el verdadero objetivo:

“A los chavales les pido compromiso, no resultados. Que compitan, que peleen y que mantengan vivo al equipo. Eso es lo importante.”

El mayor reto actual es mantener enganchados a los jóvenes entre las categorías cadete y senior, cuando no hay equipo juvenil para competir: “Son años complicados. Pero si conseguimos que sigan entrenando, que no se suelten, podremos darles hueco en el primer equipo.”

No se queja de instituciones ni subvenciones. Le preocupa más otra cosa:

“Si queremos fútbol, lo tenemos que hacer nosotros. Nadie va a venir a montárnoslo. En un pueblo pequeño, o tiramos del carro o no hay nada.” Por ello, tan solo le pide una cosa a sus jugadores: “no les pido resultados, quiero compromiso”.

Una vida de implicación: deporte, cultura… y fotografía

Su inquietud lo ha llevado también al mundo de la natación. Sus hijos empezaron cursos en Tarancón y él acabó integrándose en el Club de Salvamento SVAT de Tarancón, ayudando en muchos casos detrás del objetivo fotografiando competiciones. Ahora, incluso, ve cómo su hija compite y viaja a campeonatos nacionales.

“Soy una persona que colabora bastante y muy inquieto. Además un poquito la vida, me ha llevado de un sitio a otro y si te das cuenta, también un poco detrás de mis hijos”.

El homenaje: la sorpresa, el pasillo y un cuadro que lo dijo todo

El 1 de diciembre no olvidará jamás lo que vivió. “Me agarró Chorro del brazo, me sacó del vestuario… y cuando vi a dos equipos haciéndome el pasillo, dije: Pepe, esto ya va en serio.”

Foto: Reconocimiento José Yunta/ Paula Ruiz-Redes sociales José Yunta

Rubén, micrófono en mano, anunciaba sus más de 30 años de dedicación. Veteranos, jugadores actuales, jóvenes y mayores llenaban un pasillo que parecía interminable.

Foto: Reconocimiento José Yunta/ Paula Ruiz-Redes sociales José Yunta

Y al final, Chaparro —el mismo que lo fichó en un hospital treinta años atrás— le entregó un cuadro con la imagen de su padre y de él de niño vestido del Fontense.

“Gracias a ellos”: un mensaje final

Pepe insiste en que, aunque le tocó poner la cara, este viaje ha sido colectivo y por ello no duda en dar las gracias a las personas que le ayudan en este recorrido. En este sentido, también se acuerda del pueblo entero, a los jugadores, a los veteranos, a quienes llenan el pabellón cada sábado.

Foto: Reconocimiento José Yunta/ Paula Ruiz-Redes sociales José Yunta

Cuando le pregunto qué significa para él el Fontense, no duda:

“Es parte de mi vida, es parte de mi cultura, de mis enseñanzas, de mis raíces y está interiorizado”.

Un homenaje en vida como los que no abundan

Pepe Belinchón no es solo el presidente del Fontense. Es testigo y protagonista de su historia. Es memoria viva del club. Es una de esas personas que hacen que en los pueblos haya deporte, haya oportunidades, haya vida.

Y por eso, aquella tarde de diciembre, cuando él solo quería sacar una foto, el Fontense le puso delante algo mucho más grande. Por eso, el homenaje no fue solo un gesto; fue una forma de decirle, entre todos, que su dedicación ha dejado huella.
Un reconocimiento en vida, en activo, sorprendiendo al que nunca busca protagonismo. Un abrazo colectivo a un hombre que, desde hace más de treinta años, ha hecho del Fontense mucho más que un club: su casa, su legado y su manera de devolver al pueblo todo lo que el pueblo le dio.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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