El Belén Viviente de Tarancón, uno de los eventos más esperados de la Navidad conquense, se encuentra en plena fase de preparativos. La tradición, que cada año moviliza a buena parte del municipio, mantiene en vilo a vecinos y visitantes, deseosos de conocer cómo será la próxima edición. Lo que sí está claro es la ilusión y el trabajo que ya se están moviendo entre bambalinas para que Tarancón vuelva a convertirse en un pequeño Belén.

El próximo 27 de diciembre a las 18:00 horas, la explanada del templo en el paraje del Caño acogerá una nueva representación del Belén Viviente de Tarancón, que este año alcanza su novena edición y lo hace con una profunda renovación. Así lo explica su directora, Raquel Calonge, en declaraciones a El Digital de Cuenca, señalando que «llevamos dos meses ensayando y participan alrededor de 80 personas, todas vinculadas a la parroquia».

Calonge detalla que, aunque cada año se han incorporado nuevas escenas y diálogos, en esta edición se ha decidido dar «una vuelta entera al Belén«. La principal novedad es que la narración será realizada por la Virgen María, que conducirá al público a través de distintos episodios de la vida de Jesús, desde la Anunciación hasta su niñez.
Entre los cambios más relevantes, el Belén incluirá dos escenas inéditas: la llegada de la Sagrada Familia a Jerusalén y la pérdida del Niño Jesús en el templo cuando tenía 12 años. Esta última escena abrirá la representación. «Puede resultar un poco extraño al principio hasta que los espectadores se ubiquen, pero queríamos innovar y ofrecer algo distinto», explica la directora.
A partir de ese inicio, la Virgen María irá relatando cómo el ángel anuncia el nacimiento de Jesús, la visita a José, su encuentro con Santa Isabel, el anuncio a los pastores, la aparición de Herodes, la llegada de los Reyes Magos y el episodio del censo. La obra concluirá con la búsqueda del Niño Jesús en el templo y su hallazgo por José y María.

Una única función por la complejidad del montaje
La representación se ofrecerá en una sola función, ya que desde que el Belén se realiza al aire libre —antes se escenificaba en la iglesia de la Asunción— el despliegue técnico y escénico hace inviable repetirla varias veces.
Durante el puente festivo, numerosos voluntarios han trabajado en el montaje del escenario y en los ensayos. «Agradecemos a toda la gente que participa; este esfuerzo nos une como parroquia y nos hace trabajar juntos por un fin común», destaca Calonge.
Un proyecto benéfico para los salones parroquiales
El Belén Viviente de Tarancón nació como una iniciativa solidaria para recaudar fondos destinados a la construcción de los salones parroquiales, un proyecto que ha sufrido retrasos y aumento de costes. Para apoyar esta causa, durante la representación se realiza una pausa en la que los participantes solicitan la voluntad al público.
Además, se mantienen otras vías de recaudación implantadas el año pasado, 2024, como la venta de palomitas, crepes y algodón de azúcar, así como la rifa, de la que en 2024 se vendieron las 2.000 papeletas disponibles. Este año se han vuelto a preparar otras 2.000 con la esperanza de repetir el éxito.
«En el Belén participa gente de toda la parroquia: catequistas, coro, niños de catequesis y nuestro párroco Miguel Alberto. Es un trabajo comunitario que nos une como grupo y nos ayuda a construir los salones parroquiales», concluye Calonge.
