No te lo puedes perder: el Belén Viviente más antiguo de Cuenca vibrará en su edición más especial

Vega del Codorno acoge la celebración de la 59 edición de su Belén Viviente tras el reciente reconocimiento como BIC

La gruta del barrio de la Cueva volverá a vestirse de Navidad el próximo 20 de diciembre para acoger un año más una de las citas culturales más importantes de la comarca, donde vecinos y visitantes disfrutan juntos de una jornada inolvidable del espíritu navideño. Este año, la celebración adquiere un significado especial tras la reciente declaración del Belén como Bien de Interés Cultural, un reconocimiento que consolida su valor histórico y cultural.

El Belén Viviente de Vega del Codorno se celebra ininterrumpidamente desde 1967, y este 2025 alcanza su 59ª edición. Lo que distingue a este evento es su carácter viviente, en el que participan niños y mayores del municipio, y su escenario único: una gruta natural capaz de albergar hasta 1.600 personas.

Foto: Belén Viviente de Vega del Codorno/ JCCM

Es un belén viviente que se celebra siempre el sábado anterior a Nochebuena. Lo hacemos en la gruta del barrio de la Cueva, algo que no creo que haya en otro lugar de España”, explica el alcalde, Rodrigo Molina, a El Digital de Cuenca quien ha participado en su representación con personajes como el pastor desde su infancia. “Volvemos a tener esa ilusión y también un compromiso del trabajo porque se organiza durante varios meses”.

La preparación de cada edición comienza en septiembre con ensayos parciales, y se intensifica en diciembre con ensayos generales, instalación de megafonía, mejora de caminos y montaje de la cuna. Cada vecino tiene un papel fundamental, desde vestir a los personajes hasta preparar el escenario, en un trabajo que demuestra la cohesión y la implicación de toda la comunidad.

El Belén: tradición, cultura y emoción

El evento consiste en una misa de 20-25 minutos seguida de la representación del nacimiento de Cristo, con personajes tradicionales como José, la Virgen, los Ángeles, los pastores y los Reyes Magos. La representación combina fe, historia y cultura, transportando a los visitantes al Belén del año cero.

Foto: Belén Viviente de Vega del Codorno/ JCCM

Los vecinos son absolutamente fundamentales” destacando Molina la relevancia de los vegueños y vegueñas en la organización de este evento pues son quienes llevan adelante la tradición durante todo el año realizando, entre otras labores, el cuidado de los trajes, accesorios y detalles del Belén.

El alcalde subraya que el Ayuntamiento asume un papel fundamental en la organización del Belén Viviente, encargándose de sufragar los gastos que supone el evento, considerados “importantes”. El consistorio entrega pequeños obsequios a todos los participantes, con especial atención a los niños que representan a personajes clave como José o la Virgen. Según Molina, esta colaboración demuestra que vecinos y administración trabajan mano a mano para mantener, reforzar y mejorar cada año la tradición.

Además, el Belén se complementa con la participación de músicos y actores locales que recrean oficios tradicionales y escenas cotidianas a lo largo de la subida a la gruta.

Un evento que atrae a visitantes y turistas

Cada año, la cita congrega alrededor de mil visitantes, aunque la cifra va en aumento gracias a la difusión en redes sociales y medios de comunicación. La combinación de naturaleza, cultura y gastronomía hace que la experiencia sea única: durante la subida a la gruta se reparten regalos como huevos cocidos, carbón dulce o plantas aromáticas, y tras la representación, vecinos y turistas pueden disfrutar de patatas asadas y vino, seguidos de música en directo con el grupo Zarabandas y la Orquesta Revoluzion.

Foto: Belén Viviente de Vega del Codorno/ JCCM

El Belén Viviente no solo impacta por la representación en sí, sino también por el entorno único que lo rodea.

El recorrido comienza en el nacimiento del río Cuervo y se extiende hasta el pantano de Santa María del Val, ofreciendo vistas espectaculares del valle y un paseo que combina naturaleza y cultura. La gruta, con su parte visible y la sección subterránea, añade un componente de asombro y misterio, mientras la misa y la participación de los niños, desde recién nacidos hasta pequeños que recitan frases, convierten la experiencia en un momento emocionalmente intenso y familiar.

Desde su posición, Molina, anima a que cualquiera que “tenga un mínimo interés tanto en ver o disfrutar de espacios naturales” pase por la localidad. Una cita que depende mucho que la meteorología.

Además, tras la representación, los jóvenes disfrutan de la verbena y la música, completando una jornada que mezcla tradición, diversión y gastronomía.

Bien de Interés Cultural: un reconocimiento al compromiso

Este año, el Belén Viviente estrena una distinción que lo consolida como referente cultural: ha sido declarado Bien de Interés Cultural en su faceta material, sumándose a la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional obtenida en 2012.

Para el alcalde, Rodrigo Molina, este reconocimiento es un “espaldarazo” al trabajo y la dedicación de vecinos y Ayuntamiento durante casi seis décadas, renovando la ilusión y el compromiso con la tradición. “Para nosotros, este Belén es la actividad cultural más importante del pueblo”, señala Molina quien recuerda a lo largo del año, el pueblo celebró el centenario de su autonomía respecto a Tragacete, por lo que, a pesar de ser una localidad con autonomía relativamente reciente, la tradición de 60 años del Belén se ha convertido en un evento central para vecinos y Ayuntamiento.

La celebración moviliza a toda la población, incluidos aquellos vecinos que viven fuera, generando una ilusión colectiva, un compromiso constante y un fuerte sentido de responsabilidad en la organización y el desarrollo de la jornada. Por todo ello, el alcalde explica que lo viven “con muchísima ilusión y mucho interés también en que salga todo bien y mucha responsabilidad”.

A pesar de los retos que supone mantener viva la tradición en un mundo con menos población rural, Molina asegura que el compromiso de vecinos de todas las edades, incluso los que viven fuera, garantiza que el Belén seguirá siendo una referencia cultural y turística. “El futuro pasa por mantener la celebración, conservar la ilusión y asegurar que esta tradición no se pierda”, concluye.

El Belén Viviente de Vega del Codorno es, sin duda, un referente de la Navidad no solo en la provincia de Cuenca sino también en Castilla-La Manchayuna mezcla de tradición, cultura, fe y comunidad que cada año reúne a vecinos y visitantes en torno a un espectáculo lleno de magia, historia y emoción.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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