Vega del Codorno, una pequeña localidad de la Serranía de Cuenca con apenas 143 habitantes, vuelve a prepararse para su Belén Viviente, una tradición con 59 años de historia que convierte al pueblo en un auténtico escenario del nacimiento de Jesús.
Lo que comenzó como una iniciativa vecinal se ha transformado en una celebración única que acaba de ser declarada Bien de Interés Cultural de Castilla-La Mancha y que, además, está reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional. No en vano, se trata del belén viviente más antiguo de Castilla-La Mancha y el tercero más longevo de España.
Como ocurre desde 1967, la representación tendrá lugar el sábado anterior a Nochebuena. Este año, la cita será el 20 de diciembre en el ya emblemático paraje de La Cueva del Nacimiento, una gruta natural situada en el barrio del mismo nombre.
Más de 60 vecinos implicados
A partir de las 18:30 horas, más de 60 vecinos -aunque algunos años participan hasta 80- darán vida a las escenas más emblemáticas del Belén: la Virgen María, San José y el Niño, rodeados de pastores, Reyes Magos, Herodes y un sinfín de personajes que componen esta estampa viviente.
Uno de los momentos más esperados es la subida a la cueva, donde visitantes y lugareños recorren un camino en el que se recrean antiguos oficios: herreros, lavanderas, pastoras, castañeras, panaderos… Todos ellos, ataviados con vestimentas de época, trasladan al público al año cero de la era cristiana.
La naturalidad de la representación y la implicación de prácticamente todo el pueblo hacen que muchos describan la experiencia como «un viaje al pasado» o «un pequeño milagro navideño en pleno corazón de la Serranía».
Cabras, corderos y gallinas
Durante la representación, los habitantes de Vega del Codorno acuden con ofrendas de cabras, corderos y gallinas para entregarlas al Niño Jesús. Tras este emotivo acto, la celebración continúa ya en el barrio de La Cueva, donde se reparten patatas asadas y vino, una tradición gastronómica que reúne a participantes y visitantes en un ambiente festivo y familiar.
La música también tendrá un papel protagonista. El grupo Zarabandas amenizará la tarde con villancicos tradicionales antes y durante la representación. Al finalizar, la fiesta se trasladará a la verbena, donde la Orquesta Revoluzion pondrá ritmo a una sesión doble, de tarde y de noche.
Con casi seis décadas de historia, el Belén Viviente de Vega del Codorno no es solo un espectáculo navideño, sino un símbolo de identidad para sus habitantes. Un ejemplo de cómo un pequeño pueblo puede conservar, con orgullo y entrega, una tradición que hoy es referente en toda la región.