Investigadores de nutrición en Cuenca: «la industria tiene otras prioridades y no se interesa lo suficiente por nuestra salud»

Nutri&Mental valora el estudio internacional sobre el aumento del consumo de ultraprocesados

A raíz del estudio internacional que se hizo público recientemente en una revista médica, el Grupo de Investigación Nutri&Mental que coordina Arthur Eumann, profesor titular de la UCLM en la Facultad de Enfermería de Cuenca, dentro del Centro de Estudios Sociosanitarios, ha querido aportar una valoración pertinente desde un ámbito más local para saber dónde reside la clave de una buena alimentación.

Lo primero que ha aclarado es el concepto de ‘ultraprocesado’ porque no hay un consenso amplio en torno a este asunto: «Son productos industriales, no alimentos que se encuentran en la naturaleza». Es decir, se trata de componentes que son sintetizados y que no proceden tanto de ingredientes naturales.

«Estamos hablando de productos que en su gran mayoría tienen lo que llamamos baja densidad nutricional y alta densidad energética, o sea, aportan muchas calorías sin ofrecer los nutrientes que necesitamos», explicó Eumann a El Digital de Cuenca.

Sin embargo, recordó que no hay que volverse locos con el tema de la alimentación, pues «hay que ser honestos» y reconocer que las cosas no son solo blancas o negras: «Nuestros armarios están llenos de alimentos de estos tipos, lo primero porque son menos perecederos y podemos tenerlos disponibles para el consumo a la hora que queramos; lo segundo porque en algunos casos tienen mejor precio que los productos naturales y es importante tener en cuenta sus ventajas».

Lo que ocurre es que con el paso del tiempo y la vida de estrés que empuja al hombre moderno a ir corriendo todo el día de un lado para otro al final «esta practicidad va generando cierta comodidad». De tal forma que se acaba por sustituir los alimentos que habría que consumir preferentemente por estos otros que esconden otra cara de riesgo para la salud. «Posiblemente el aumento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad tiene que ver con el incremento del consumo de ultraprocesados», consideró.

Según desveló, poniendo en perspectiva el consumo de la población adulta en general, se podría decir que de un 20 a un 40% de la ingesta total energética procede de alimentos ultraprocesados. «Esto es mucho porque quiere decir que casi la mitad de los alimentos que consumimos no se encontrarían en la naturaleza, sino que son productos industriales», lamentó el investigador.

Arthur Eumann, investigador y profesor titular de la Facultad de Enfermería en Cuenca

«A la industria no le interesa nuestra salud»

«Es cierto que algunos de estos alimentos son buenas alternativas en casos específicos», quiso matizar Arthur Eumann, quien puso como ejemplo la leche de fórmula para los lactantes, hecha de forma «excelente». Incluso señaló algunos alimentos que son «fortificados», a los que les añaden calcio, fibra, etcétera, que «puede generar beneficios». Pero concluyó: «La industria no está interesada en nuestra salud, sino en obtener dinero usando los ingredientes que más le convienen».

En definitiva, alimentos altamente palatables: «¡Nos encanta consumirlos!». Y esto es porque son ricos en azúcares y grasas no sanas, llamadas saturadas. Ahí es donde Eumann advirtió sobre el aumento del índice glucémico que puede ocasionar problemas metabólicos o cardiovasculares: «La tormenta perfecta de ingerir lo que no debemos y dejar de consumir lo que deberíamos puede atascar nuestras arterias y provocar déficit de micronutrientes, hay que buscar una alimentación lo más natural posible siempre que se pueda».

Escuchando al experto no parece tan difícil, se puede optar por los alimentos de temporada e intentar incrementar la alimentación basada en vegetales: «Las carnes también se pueden consumir, sobre todo las carnes de pescado, las carnes blancas y la carne roja también, lo importante en el caso de la carne roja sería quitar la grasa visible».

Una perspectiva conciliadora

«Esto no es que yo me compro la camisa de los blancos porque soy favorable a los procesados o me visto la camisa de los negros porque estoy totalmente contra, hay que mirar con una perspectiva conciliadora, hay algunos alimentos que está claro que deberíamos evitar por la evidencia científica», en referencia a refrescos endulzados, batidos lácteos infantiles sintetizados artificialmente, carnes procesadas tipo salchichas o hamburguesas, y bollería industrial.

Y añadió otro ejemplo para justificar su postura: «Una ración de frutos secos que pesa 30 gramos y vale menos de un euro es más económica que comprar una napolitana y aporta más nutrientes y grasas saludables que el alimento de placer inmediato, cuando pasan 30 minutos y baja el subidón de glucosa volvemos a tener hambre de nuevo», sonrió con razones Eumann.

Poco a poco, desde su grupo de nutrición, estilo de vida y salud mental trabajan por hacer hincapié en los verdaderos motivos que hay detrás a la hora de llevar a cabo un consumo saludable, eso sí, de forma equilibrada y conciliadora, totalmente compatible con las excepciones. Tan solo con una única cuestión como brújula de cuidado personal: ¿cuánto de lo que tenemos entre manos proviene de la naturaleza?

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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