Miriam Castellanos: «El público nos devolvió la ilusión en un año especialmente difícil para la banda»

El pasado viernes la Banda de Música de Cuenca protagonizó un concierto por Santa Cecilia en el Teatro-Auditorio 'José Luis Perales' en un 2025 donde la asociación cumple 130 años de vida

La Banda de Música de Cuenca regresó al escenario del Teatro Auditorio «José Luis Perales» tras varios años de ausencia para celebrar Santa Cecilia con un concierto que combinó homenaje, estreno absoluto y nuevas formas de expresión artística. Su directora, Miriam Castellanos, analiza el éxito de la cita y los detalles que hicieron especial esta actuación.

Castellanos valora el concierto de forma muy positiva: «Los músicos estuvieron a un gran nivel y el público respondió con muchísimo cariño. El concierto refleja el esfuerzo de los ensayos y también la ilusión de volver a un escenario que para nosotros es especial. Además, después de unos meses complicados, sentir ese apoyo fue muy reconfortante».

El regreso al Auditorio fue, según la directora, «casi una necesidad». Destaca la emoción de volver a pisar el escenario y la conexión inmediata con el público, que aportó fuerza y motivación a toda la banda.

Uno de los elementos que más llamó la atención fue la integración de danza, coro y voz solista en la segunda parte del concierto. La colaboración de la Academia Dolores Muñoz, del Coro del Conservatorio —dirigido por Jesús Mercado— y del tenor Eduardo Ladrón de Guevara aportó un componente visual y musical novedoso que, según Castellanos, «funcionó muy bien tanto para el público como para los músicos».

El estreno absoluto de Sonidos de Almudí, de David Rivas, fue otro de los momentos más destacados. La directora explica que dirigir un estreno conlleva «un plus de responsabilidad, porque tienes que interpretar fielmente lo que el compositor ha escrito». La obra fue muy bien recibida: «Hubo aplausos muy cálidos y la música fluyó con naturalidad. A los músicos nos gustó especialmente y creo que al público también».

El concierto también rindió homenaje a la historia de la banda, que celebra 130 años. La primera parte incluyó piezas de directores históricos, como Marchoso, de Nicolás Cabaña, y el pasodoble Clarines de Gloria, de Juan Carlos Aguilar Arias, dedicado a Arturo Barambio, de la familia Ismael, reconocida por su contribución a la música conquense. «Me parecía muy apropiado incluirlo por lo que esta familia ha aportado a la música en Cuenca», señala Castellanos.

Los solistas de la banda tuvieron también un papel destacado: «Tenemos músicos de un nivel extraordinario y quisimos que se viera. Estuvieron sobresalientes y creo que el público lo percibió».

La directora agradece el apoyo recibido: «Solo puedo dar las gracias. A quienes nos acompañaron, a las autoridades presentes y, por supuesto, a mis compañeros, que estuvieron de diez. Este concierto nos ha devuelto la ilusión».

Con el eco del aplauso aún reciente, la Banda de Música de Cuenca cierra un concierto que ha supuesto mucho más que una celebración de Santa Cecilia: ha sido un reencuentro con su público, un impulso renovado para la formación y un recordatorio del valor de la música en la vida cultural de la ciudad.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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