El ‘supermercado’ que devuelve la dignidad a las familias de Cuenca

El servicio impulsado por Cáritas desde el año 2013 ayuda a más de 100 personas cada año a poder hacer su compra de manera más accesible

En un mundo donde la inflación y el encarecimiento de la cesta de la compra golpean cada hogar, hay un lugar donde las familias más vulnerables pueden llenar su carrito sin sentirse juzgadas. Más allá de los precios, cumple una labor esencial, ofreciendo dignidad y autonomía a quienes más lo necesitan.

Desde 2013, el Economato de Cáritas en Cuenca se ha convertido en un espacio único en la provincia, donde las familias más necesitadas pueden hacer la compra de manera digna, pagando solo una fracción del coste real.

Comenzaron en el Cristo del Amparo, tras la pandemia del Covid-19, el año 2022 el Economato Emaús, está ubicado en la Plaza de San José Obrero de Cuenca capital.

Cómo funciona el Economato

El economato opera como una tienda de barrio, pero con un sistema solidario: las parroquias seleccionan las familias que pueden acceder al servicio y financian el 75% del valor de la compra. La familia aporta solo el 25% restante, según un importe asignado en función del número de miembros y su situación económica.

Foto: Néstor Robaina

Esther Montón, responsable del economato, explica a El Digital de Cuenca que: “Cada familia tiene un importe estipulado, desde 10 euros en adelante”. A él están adscritas las siete parroquias correspondientes a la capital y en su interior pueden comprar productos de higiene, limpieza, alimentos frescos, congelados e incluso productos especiales como leche sin lactosa o sin gluten.

Foto: Néstor Robaina

Actualmente, alrededor de 40 familias acuden cada mes, atendiendo a más de 120 personas de la capital, y el servicio podría llegar a unas 100 familias al año.

Un servicio que crece con las necesidades

Desde su traslado a la parroquia de San José Obrero en 2022, tras la pandemia, el economato ha ido adaptándose a las necesidades de los participantes, ajustando los productos y los horarios de atención, que se concentran en dos martes al mes.

“Es como ir al supermercado, pero con unas condiciones especiales. Da mucha más dignidad venir aquí a comprar lo que necesites que ponerte en una cola para que te den una bolsa de alimentos”, comenta Enrique España, Director de la Cáritas Arciprestal de cuenca.

Foto: Néstor Robaina

Los responsables del economato destacan la satisfacción de ver a familias que, gracias al servicio, han mejorado su situación económica y pueden llevar una alimentación más completa y variada, especialmente para los niños.

La acogida del economato ha sido positiva desde sus inicios. Muchas familias que en su día dependieron de él hoy ya no lo necesitan, y algunas han dejado su agradecimiento en pequeños gestos, como una virgen de ganchillo entregada a los voluntarios en señal de cariño. Reconocen que muchos el primer día entran con cierto reparo, pero cuando se van con una gran sonrisa se sienten realizados.

Con algunos llegan a establecer un vínculo especial después de tanto tiempo, tanto que han llegado a ver como venían personas embarazadas y, posteriormente, llegar con el hijo.

El valor de la responsabilidad y la autonomía

El economato no solo ofrece productos; enseña a las familias a comprar de manera responsable y organizada. Cada seis meses, las parroquias renuevan la autorización para acudir al servicio, evaluando la gestión de la compra y el aprovechamiento de los recursos.

Foto: Néstor Robaina

“El ideal sería que todos pudieran pasar por un servicio como este. La libertad de elegir lo que necesitas es fundamental. Si no te gustan los espaguetis, ¿por qué comerlos si prefieres arroz o macarrones?”, señala Enrique España.

En el Economato, las familias tienen acceso a una amplia variedad de productos que van más allá de lo básico que suelen ofrecer las Cáritas parroquiales, como pasta, tomate o aceite. Aquí pueden adquirir productos de limpieza, leche, congelados, carne y verduras, lo que permite completar la alimentación de sus hogares de manera más equilibrada. Entre todos los productos, los más demandados son la carne y el pescado, elementos esenciales y más costosos.

Foto: Néstor Robaina

Este acceso a productos frescos y de primera necesidad marca la diferencia, ya que, de otra manera, muchos de estos alimentos serían inalcanzables para estas familias debido a su precio en el mercado.

Apoyo de empresas y comercio local

El economato también depende de donaciones de empresas y particulares. Luis Miguel Jiménez Patón, director de Cáritas Diocesana de Cuenca, subraya la colaboración con comercios locales, que facilitan productos esenciales a coste reducido o gratuito, o de la provincia donde resalta el agradecimiento a la empresa de huevos Rujamar que al conocer que el destino era para los más necesitados no dudó en donarles lo que fuera necesario.

Foto: Néstor Robaina

“Una compra de 20 euros aquí equivale a una compra de 80 euros en un supermercado normal. Las familias solo pagan una cuarta parte gracias al esfuerzo solidario de las parroquias y empresas colaboradoras”, explica Jiménez Patón.

Del mismo modo hace hincapié en que el buen funcionamiento del servicio prestado no sería posible sin la inestimable ayuda desinteresada de sus voluntarios.

El futuro del economato

Entre los principales desafíos del economato está asegurar la llegada de productos a buen precio y obtener donaciones de empresas y particulares. Aun así, el equipo de seis voluntarios mantiene la atención a las familias con entusiasmo y dedicación, organizando las compras y adaptando los productos según la demanda. Los responsables coinciden en que su mayor deseo es que, algún día, no sea necesario:

Foto: Néstor Robaina

“Más que hacerlo más grande, la mejor forma de valorar este lugar es que no hiciera falta. Pero mientras haya familias que necesiten ayuda, estaremos aquí para ofrecerles dignidad y apoyo”, concluye Esther Montón.

“Yo creo que no podemos dejar que este servicio desaparezca. Es un servicio que da mucha dignidad al participante”, afirma España, destacando la importancia de esta iniciativa para quienes atraviesan dificultades económicas.

/Fotos: Néstor Robaina/

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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