En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer que se celebra cada 25 de noviembre, la ciudad de Cuenca se ha detenido esta tarde para recordar, acompañar y comprometerse con esta causa. Tras el acto celebrado esta mañana por la Diputación de Cuenca, el Teatro Auditorio ‘José Luis Perales’ se ha llenado de emoción, música y palabras de esperanza en el acto organizado por el Ayuntamiento de Cuenca, al que asistieron autoridades del equipo de gobierno local, representantes políticos, asociaciones y ciudadanos comprometidos con la igualdad.

La periodista Carmen Izquierdo condujo la ceremonia, destacando la necesidad de alzar la voz frente a una realidad que “no puede ni debe tener cabida en nuestro presente”. Izquierdo subrayó que el acto buscaba ser un espacio de memoria por las mujeres que ya no están, apoyo a las víctimas que continúan reconstruyendo sus vidas y esperanza en un futuro sin violencia. También puso el foco en la violencia digital, la llamada violencia 3.0, que persiste de manera silenciosa a través de redes, móviles y mensajes que buscan dominar y silenciar a las mujeres.

Durante la jornada se proyectó el cortometraje ‘Un hilo de amor’, producido íntegramente en Cuenca a partir de testimonios reales de mujeres atendidas en el Centro de la Mujer, con actores jóvenes y la dirección de Simón Noguera. Izquierdo destacó que este tipo de iniciativas son fundamentales, ya que “la violencia también se combate con visibilidad, conciencia, prevención y educación”.

La concejala de Servicios Sociales, Igualdad y Cooperación del Ayuntamiento de Cuenca, Estela Soliva, quien agradeció a los asistentes por acompañar a las 1.331 mujeres asesinadas por violencia de género desde 2003, así como a los 486 menores huérfanos y a los 65 menores que también han perdido la vida en este contexto de violencia.

Soliva destacó la importancia de arropar a las familias de las víctimas, respetar los minutos de silencio y reafirmar el compromiso de toda la sociedad con la igualdad.

Durante su discurso, la concejala dirigió palabras cargadas de emoción hacia las víctimas y sus familias: “Hoy es un día de profundo dolor por el recuerdo de las víctimas y de las mujeres que están sufriendo esta terrible realidad pero también de esperanza porque juntos y juntas podemos cambiar esta horrible injusticia”. Subrayó que la violencia de género es “una violación de los derechos humanos que no entiende de edades, de lugares de origen o de procedencia, que solo tiene un factor en común ser mujer y que arrebata a diario vidas sueños y futuros”, y que combatirla es una obligación ética, moral, social y política.

El acto también incluyó la lectura del manifiesto del Instituto de la Mujer de Castilla-La Mancha, a cargo de las alumnas de 3º curso de la Facultad de Trabajo Social de Cuenca: Cristina Alfaro Patricio y Adriana Ruiz-Capillas Aguilar, quienes denunciaron la persistencia de la violencia en todos los espacios y reclamaron que el entorno digital sea “un espacio seguro, libre y respetuoso para todas y no un arma utilizada para silenciar, avergonzar e intimidara mujeres y niñas”. Desde su posición hicieron un llamamiento claro a la sociedad: “¡yo no comparto violencia hacia las mujeres!”.

Desde 2003, 1.333 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas, 60 de ellas en Castilla-La Mancha. Solo en lo que va de 2025, 38 mujeres han perdido la vida por violencia de género, una de ellas en la región.
El evento resumió un mensaje de compromiso y acción compartida: la lucha contra la violencia machista requiere implicación de todas y todos, visibilización, educación y políticas públicas eficaces.

Además, se presentó el cómic de Cruz Roja “Un paso más”, una herramienta más de sensibilización sobre la violencia de género y su prevención, y el grupo local Zarandea interpretó varios temas, entre ellos Nana Triste de Guitarrica de la Fuente, Quemas de Xoel López, Cuarteles de invierno de Vetusta Morla y Lodo de Xoel López, aportando un matiz artístico y emotivo al acto.

Entre música, cortometraje y cómics, Cuenca demostró que recordar a las víctimas y apoyar a las supervivientes es también caminar hacia una sociedad más justa e igualitaria, donde la igualdad deje de ser un objetivo y se convierta en una realidad tangible.