Este es el pueblo de Cuenca que más habitantes ha perdido en los últimos 20 años 

Gran parte del territorio conquense ha ido perdiendo vecinos

La despoblación sigue marcando el día a día de muchos pueblos de Cuenca. Las cifras comparadas entre 2004 y 2024 muestran una tendencia clara, y es que gran parte del territorio ha ido perdiendo vecinos, y en algunos casos el retroceso es tan grande que ha cambiado por completo la vida del municipio.

Entre todos ellos hay un nombre que destaca especialmente. Se trata de Belmonte, que es, con diferencia, el pueblo conquense que más habitantes ha perdido en los últimos veinte años. En 2004 tenía 2.352 vecinos, mientras que hoy cuenta con 1.769. Son 583 personas menos.

Pero Belmonte no es un caso aislado. Muy cerca aparece Campillo de Altobuey, que en dos décadas ha pasado de 1.707 a 1.286 habitantes. Son 421 vecinos menos, lo que ha obligado al municipio a adaptarse a un ritmo de vida cada vez más tranquilo y con menos jóvenes.

La pérdida también ha golpeado a localidades tradicionalmente dinámicas como Las Pedroñeras. Aunque sigue siendo uno de los pueblos más poblados de la provincia, ha pasado de 6.951 a 6.518 habitantes, es decir, ha perdido 433 vecinos desde 2004. Una caída que se nota en el comercio, en la hostelería y en el ambiente de sus calles.

Otros municipios con pérdidas

En la Alcarria, Huete también refleja bien este proceso. En 20 años ha pasado de 2.079 habitantes a 1.822, con una pérdida de 257 vecinos que agranda el problema de la falta de relevo generacional en la zona.

Y el fenómeno se repite en otros muchos municipios. Talayuelas, por ejemplo, pierde 262 habitantes; Ledaña, 309; Landete, casi 200; y Sisante, 135. Son descensos que, aunque menos conocidos, tienen un impacto directo en la vida diaria de estos pueblos.

Aún más llamativa es la situación en los pueblos más pequeños. Muchos de ellos no pierden cientos de habitantes porque nunca los tuvieron, pero su caída proporcional es dramática. Arandilla del Arroyo ha pasado de 36 a solo 14 vecinos. Arrancacepas, de 39 a 16. Beamud, de 101 a 48. Villarejo de la Peñuela, de 31 a 18. En algunos de ellos, el cierre de un bar, una tienda o la marcha de una sola familia puede cambiarlo todo.

Pese a este panorama, también hay pueblos que han logrado crecer o estabilizarse, como Arcas o Villar de Olalla, que en los últimos años han ganado población gracias a su cercanía a la capital y a mejores comunicaciones. Pero la tendencia general sigue siendo la misma. Cuenca continúa perdiendo habitantes en la mayor parte de su territorio rural.

María López

Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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