Rafael Mozo nació en Arcos de la Sierra y ha llegado a ocupar el cargo más alto de la judicatura española. Recordar su trayectoria le llena de orgullo: ingresó con 11 años en el Seminario de Uclés para estudiar el bachillerato, que terminó en Cuenca, y posteriormente se licenció en Derecho en Salamanca.
Su decisión de ingresar en la carrera judicial en 1985 se basó en comprender que era el ejercicio más completo del Derecho. Aunque su familia no tenía antecedentes en el ámbito jurídico, consideró que acceder a la judicatura le permitiría defender los derechos de su familia y, en el ámbito profesional, los derechos de la ciudadanía.

Destinos y experiencias profesionales
Mozo recuerda con cariño todos sus destinos. En Sant Feliu de Guíxols, fue el único juez del partido judicial y celebraba bodas civiles en castellano y catalán, aprendiendo a relacionarse con fiscales, abogados, procuradores y fuerzas de seguridad. En Sepúlveda, un entorno más tranquilo, percibió directamente qué significaba el juez para los habitantes y cómo podían apreciar que era una persona normal aplicando la ley.
En Leganés, los juzgados tenían un alto volumen de asuntos, lo que le permitió adquirir experiencia en todas las materias propias de una población periférica de Madrid. Finalmente, en Madrid, ejerció en la Audiencia Provincial y la Audiencia Nacional, especializándose en causas penales y desarrollando una sólida formación jurídica.
Casos emblemáticos y dimensión nacional
Presidir el tribunal del mediático caso de Aitor Zabaleta fue un desafío profesional. Se trataba de un juicio por jurado, recién instaurado, sobre la muerte de Zabaleta. El proceso duró más de veinte sesiones, con múltiples pruebas y testigos. La sentencia destacó la magistral dirección de los debates y la responsable labor de los jurados, confirmando que la Ley del Jurado permite conclusiones equivalentes a las de jueces profesionales.
Su trayectoria adquirió dimensión nacional en diciembre de 2013, cuando fue designado Vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) por mayoría de 3/5, a propuesta del PSOE. Su nombramiento fue una sorpresa para quienes le conocían exclusivamente en el ámbito jurisdiccional, y supuso una enorme satisfacción profesional.

Presidencia del CGPJ y retos institucionales
Entre octubre de 2022 y julio de 2023, Mozo ejerció como presidente del CGPJ en funciones durante un periodo complicado, con vacantes y bloqueos institucionales. Su mayor reto fue facilitar la renovación del CGPJ y el nombramiento de magistrados del Tribunal Constitucional, decisiones que considera trascendentales para la institución.
Sobre la percepción ciudadana, asegura que la mayoría desconoce la composición y funciones del Consejo, y que los bloqueos prolongados afectan negativamente al funcionamiento de la justicia.
Independencia judicial y actualidad
La independencia de los jueces es, para Mozo, garantía para la ciudadanía. Afirma que los jueces españoles cuentan con un sólido estatuto de independencia, que les permite ejercer sus funciones sin presiones políticas o mediáticas.
Respecto al estado de la Justicia, reconoce la falta de jueces y medios, aunque la LO 1/2025 busca transformar la oficina judicial, mejorar la especialización y optimizar recursos para ofrecer un mejor servicio a la ciudadanía.
En la era del juicio mediático permanente, los jueces deben aplicar la ley con imparcialidad, interpretándola según la realidad social del momento. La polarización y la crispación social preocupan a Mozo, ya que trasladan a la ciudadanía ideas distorsionadas sobre las instituciones.
La digitalización de la Justicia avanza, especialmente en procedimientos telemáticos, aunque considera que los protocolos de ciberseguridad deben mejorar para proteger información sensible.
Vínculo con Cuenca y el medio rural
A pesar de su agenda nacional, Mozo mantiene un fuerte vínculo con Cuenca. Ha organizado cursos de formación judicial en la ciudad, combinando aprendizaje y cultura, visitando museos y monumentos. Sobre su Arcos de la Sierra natal, afirma que volver al pueblo es volver a los orígenes, disfrutar de la vida y conocer a los vecinos.
El origen rural le enseñó a valorar lo que tenemos y a entender a las personas con las que nos relacionamos, un aprendizaje clave para la vida y la profesión.

Conferencia y mensaje a la ciudadanía
Mozo aceptó la invitación de la Asociación Cultural Ágora «Jesús Mateo» por amistad y vínculo familiar con sus fundadores. Su objetivo en la conferencia es exponer y debatir cuestiones de actualidad judicial y compartir su experiencia profesional de 40 años en la judicatura.
Considera que desde la enseñanza secundaria se debería formar a los alumnos sobre órganos judiciales, competencias y funcionamiento, así como en igualdad y violencia de género. Además, anima a los jóvenes conquenses a estudiar Derecho y opositar, ya que actualmente faltan jueces y fiscales y se han convocado numerosas plazas.
Dimensión humana y reflexiones finales
Para Mozo, la empatía es tan importante como el conocimiento jurídico. El juez debe ser una persona normal con autoridad moral, capaz de entender que detrás de cada resolución judicial hay una persona.
Repasando su carrera, lo más satisfactorio fue su etapa en el CGPJ como Vocal y presidente, mientras que ahora disfruta de su jubilación dedicando tiempo a conferencias, familia, pueblo, viajes y lectura tranquila. Actualmente se siente plenamente realizado, sin proyectos pendientes a la vista.
