Antonio Carmona llega a Cuenca con su «fiesta» familiar: “Cantar en la tierra del maestro Perales me emociona”

El artista granadino llega con su espectáculo ‘Antonio Carmona y familia’ el 22 de noviembre en el Teatro-Auditorio José Luis Perales, combinando sus grandes éxitos con la complicidad de sus hijas y músicos de primer nivel

La música corre por sus venas y la pasión lo mantiene siempre en pie. Antonio Carmona (Granada, 1965), heredero de la saga Habichuela, llega a Cuenca con la fuerza de quien ha compartido escenario con grandes genios de la música como Paco de Lucía o Camarón de la Isla, entre otros. A sus 60 años, Carmona, sigue irradiando energía y entusiasmo encima de las tablas algo que considera una “bendición”, con la experiencia de décadas de trayectoria y la frescura de quien nunca deja de explorar nuevos caminos en la música.

El próximo 22 de noviembre traerá ‘Antonio Carmona y familia, un espectáculo que combina lo mejor de su repertorio con la complicidad de sus hijas y músicos de primera línea, en lo que él mismo define como una auténtica “fiesta” donde no faltarán sus mejores éxitos. Una cita imprescindible en el Teatro-Auditorio José Luis Perales, el “maestro” como él lo llama, cuyo legado ha inspirado a generaciones, y donde la música de Carmona resonará con toda su pasión y energía en una noche que espera que sea “memorable”.

El Digital de Cuenca : Lleva muchos años en la música y sigue llenando escenarios. ¿En qué momento de su carrera diría que se encuentra como artista?
Antonio Carmona: Tú sabes, los momentos van diciendo cada momento musicalmente y personalmente. Pero la verdad es que me siento muy orgulloso porque lo he hecho paso a paso. Todavía me gustaría pensar que mi retirada está muy lejos. Llevo muchos pasos dados de los que estoy muy orgulloso y todavía me quedan muchos por delante. Esa es mi filosofía de vida y de trabajo: paso a paso, construyendo y sin perder nunca la ilusión, que es lo más fundamental para seguir adelante.

P: Comenzó su trayectoria desde muy pequeño y luego dio el salto con Ketama. ¿Cómo recuerda esos comienzos y esa evolución como artista?
R: Todo ha tenido su tiempo. Yo era muy mal estudiante, malísimo (ríe). Con 13 años ya le dije a mis padres que me veía mejor buscándome la vida con la música ya sea con la guitarra o el cajón. Vivíamos en un barrio obrero, mi padre tenía que forzarse mucho para traer un plato de comida a mi casa y también trabajaba mi madre.

Dije ‘Yo sé que algún día lo voy a echar de menos, él no haber estudiado, pero yo creo que por otra parte ahora hace mucha falta que yo vaya metiendo dinerito ahí’. Fueron años de mucho esfuerzo, me puse a tocar en garitos, tablaos… hasta que Mario Pacheco nos firmó con Nuevos Medios y grabamos el primer disco. En esa época estaba en la mili. Luego todo fue rodando: discos, giras con artistas africanos como Toumani Diabate, giras con Prince… todo ha sido un regalo hasta llegar hasta aquí.

P: Aquella etapa con Ketama marcó a toda una generación. ¿Cómo recuerda esos años?
R: Eran infatigables (ríe). Hacíamos doblete y triplete cada día. Yo tocaba con Ketama y luego me iba a un garito a tocar la percusión con grupos de pop o de rock, lo que saliera. Era percusionista y trataba de ganar dinero para que en mi casa estuvieran bien.

P: Viene a Cuenca con su espectáculo Antonio Carmona y familia. ¿Qué le llevó a crear este formato tan íntimo?
R: Esto es una cadena. Nosotros vamos tirando uno detrás de otro. A mí me dio la oportunidad mi tío, Pepe Habichuela, que estaba muy pendiente de mi vida musical y cuáles eran mis inquietudes. Ahora soy yo quien tira de mis hijas. Lucía Fernanda es una gran artista y compositora, guapísima y con mucho talento; Marina está estudiando en América. Ellas dos vienen del liceo francés, por lo que cantan muy bien en este idioma.

Rodearte de familia te da seguridad, te divierte y cuando nos paramos en cualquier sitio de carretera comemos todos juntos. Somos un clan, el clan Habichuela o Carmona, subirnos al escenario es una fiesta. Eso es lo que queremos dejar en Cuenca: una gran fiesta.

Foto: Cedida

P: ¿Qué se va a encontrar el público de Cuenca en ese concierto?
R: Pues desde temas de No estamos locos, Agustito, Problemas, Vengo venenoso, Para que tú no llores… Mis hijas también cantan. Al contar con músicos tan experimentados y tan buenos hay improvisación, pop, música latina… Yo creo que la gente va a escuchar un concierto donde seguro que no se va a aburrir

P: ¿Cómo es la sensación de tocar con ellos y mantener viva esa tradición familiar?

R: Cada uno tiene su espacio, su hueco. Son músicos muy buenos y muy versátiles; de repente se ponen a tocar música latina, jazz… Tocamos muchos palos. Para mí es fundamental que cada uno tenga su sitio y pueda improvisar, porque eso quiere decir que los Habichuela vamos hacia adelante, y todavía hay mucha camada por ahí detrás que viene muy fuerte.

P: Siempre ha tenido esa inquietud por mezclar estilos. ¿Qué le impulsa a seguir innovando dentro de este género?
R: Nosotros lo que hicimos fue quitarle un poco las arrugas al flamenco (ríe). La planchamos un poco, yo creo que el flamenco era demasiado… es difícil, yo comprendo que para el gran público es difícil, y nosotros lo que siempre hemos tenido, esa base musical la cual respetamos y es la música ortodoxa, la cual me siento muy orgulloso, pero nosotros somos de abanico, somos otra parte de otra varilla, la cual pues nos ha llevado a tocar con músicos de jazz, con músicos hindú, con músicos africanos y todo eso yo creo que le ha dado valor a la música del flamenco.

Foto: Cedida

P: En alguna ocasión ha comentado que no se considera flamenco, sino un “comodín”. ¿A qué se refería?
R: Mi vida es flamenca y yo me siento flamenco. No hay un día que no escuche a Paco de Lucía o a Camarón. Pero yo siento que no hago el flamenco ortodoxo porque hay otros que lo hacen mucho mejor que yo.

Cuando mi padre se iba de viaje por América y traía los discos de Fania All-Stars, traía o a Frank Sinatra, todo eso fue lo que fue calando en mi personalidad musical y a través de ahí pues rebusqué dentro de mis raíces y las expuse a mi manera.

Yo te sé acompañar por seguiriya, con una guitarra, yo sé acompañar una taranta, eso quiere decir que yo conozco el flamenco. He tocado con grandes artistas como Paco de Lucía o Camarón, sin embargo, mis inquietudes me llevan a hacer otro tipo de música.

P: El año pasado publicó el tema El punto sobre la I, con Vicente Amigo que forma parte de su próximo disco

R: El disco saldrá en febrero. Llevo casi 17 meses trabajando en él. Son diez canciones con muchas colaboraciones, entre ellas raperos franceses como Bigflo y Oli, un amigo mío llamado Chabuco, y producciones con Rayito, que es un productor maravilloso. El punto sobre la i es un bolero, pero está doblado al romaní, porque me apetecía mostrar un poco nuestra cultura y nuestras raíces. Es un disco que globaliza todo ese mundo interior que yo tengo.

P: Ha compartido escenario con grandes artistas: Camarón, Paco de Lucía, Alejandro Sanz, C. Tangana… ¿Con quién le gustaría colaborar todavía?
R: Ya los he puesto casi todos en el disco que viene.

Foto: Cedida

P: Después de este álbum que publicará, ¿qué viene ahora? ¿Hay nuevas colaboraciones, una gira más amplia o prefiere saborear este momento?

R: Lo que venga será bienvenido. Yo soy muy agradecido. He tocado en garitos pequeñitos y también en estadios con miles de personas. Yo lo único que quiero y necesito, porque es una necesidad, es sacar lo que yo tengo musicalmente por dentro y exponerlo en un escenario.

P: Muchos le ven como un icono de la música, pero fuera del escenario, ¿qué cosas le hacen sentir normal o le dan paz?
R: Soy un hombre muy sencillo. Cuando no estoy en el estudio practicando guitarra o percusión, me voy a echar mi partida de mus o de dominó y estar con mis sobrinos y primos. También me gusta andar por la calle y me inspiro mucho a la hora de ver a la gente por la calle. Siempre llevo un lápiz y un papel para escribir. Me encanta imaginarme los distintos que somos los humanos y las personalidades tan variopintas  que tiene la gente. Me obligo a escribir todos los días y a tocar, aunque luego no lo use.

P: Volviendo a Cuenca, ¿es la primera vez que actúa aquí?
R: No, he ido muchas veces, pero casi siempre con Ketama. Hace muchísimo que no voy. Por eso tengo tantas ganas. Y encima en ese templo musical que lleva el nombre del maestro José Luis Perales, que fue vecino mío.

Me parece uno de los mejores músicos, artistas que tenemos en este país. Yo creo que sus composiciones han trascendido a generaciones. No se puede escribir mejor. Me va a emocionar mucho saber que estoy en un sitio donde nació el maestro.

Foto: Cedida

P: ¿Tiene algún vínculo especial con la provincia o la ciudad?
R: Sí, tengo amigos allí, gente que he ido cosechando a través de esta vida musical como escritores con los que nos reencontraremos. Probablemente vaya el día anterior porque quiero disfrutar de la ciudad que hace mucho que no voy y de la gastronomía.

P: ¿Qué sensaciones tiene de cara al concierto del día 22?
R: Disfrutar en el escenario como siempre hacemos, la fiesta familiar que para mí es fundamental. Somos muy familiares y disfrutones. Aunque haya mal sonido o el sitio no sea perfecto, nosotros siempre intentamos dar lo mejor. Es una bendición subirse a un escenario y poder transmitir así como tener esa sinergia con el público delante.

Estoy con muchas ganas porque he acabado el disco y después de estar tantas horas en el estudio ya tenía ganas de carretera.

P: Si tuviera que invitar al público de Cuenca con una frase, ¿qué les diría?
R: Que vengan a la fiesta familiar de los Carmona-Habichuela, porque va a ser una noche única. Va a haber temas, la gente va a disfrutar muchísimo, les va a recordar muchas cosas de su pasado, van a poder oír algunas versiones que tengo de Joan Manuel Serrat… En fin, va a ser una noche memorable.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
Botón volver arriba