La doctora Peña se despide de Tarancón

Natural de Calatayud, Luisa Rosa Peña Fernández ha ejercido 30 años como médica de Atención Primaria en Tarancón y su comarca, donde deja una profunda huella profesional y personal

El pasado 2 de noviembre se jubiló la doctora Luisa Rosa Peña Fernández, conocida por todos en Tarancón como la doctora Peña, tras 30 años de entrega a la sanidad pública y a sus pacientes. Llegó a la localidad conquense en 1991 tras aprobar las oposiciones de médico de familia y, desde entonces, ha sido un referente de cercanía, vocación y empatía para varias generaciones de taranconeros.

 Natural de Calatayud (Zaragoza), la doctora Peña recaló en Tarancón al conseguir plaza en propiedad en la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. «Venía de trabajar en Guadalajara, donde estuve cinco años. En 1991 me establecí en Tarancón con mi marido, y aquí nació mi hija, que ha seguido mis pasos en la medicina. Es oncóloga y trabaja en el Hospital Virgen de la Luz, aunque ahora se ha trasladado al nuevo hospital«, cuenta con orgullo para El Digital de Cuenca.

Sus primeros años de ejercicio en la zona fueron como médico de familia en Torrubia del Campo y Belinchón, hasta que, tras la jubilación del doctor Madrigal, pasó al Centro de Salud de Tarancón, donde ha desarrollado el resto de su carrera profesional.

Durante tres décadas, la doctora Peña ha sido un ejemplo de profesionalidad y atención cercana.
«Yo nunca he visto al paciente solo como una enfermedad, sino como una persona detrás de ese dolor, esa angustia o ese problema administrativo. Hay que ponerse en su lugar. Lo que ahora llaman empatizar, aunque esa palabra no me gusta mucho. Siempre he tratado al paciente integralmente, como enfermo y como persona. Esa ha sido una premisa constante en mi carrera«, explica.

Su paso por la medicina rural le dejó multitud de recuerdos y anécdotas. Con humor recuerda una de ellas: «Una Nochevieja, estando de guardia, acudió un joven al que le habían comprado unos zapatos nuevos para la fiesta. Venía con unas ampollas en los talones que le arruinaron la noche y el coqueteo con las muchachas«, relata entre risas.

Recién jubilada, la doctora Peña confiesa que se ha preparado para este nuevo capítulo con serenidad. «Empecé a mentalizarme en verano y se lo fui diciendo a mis pacientes. Eso me permitió despedirme poco a poco, cerrando procesos. Es como si hubiera ido cerrando una puerta con calma«, comenta.

Aun así, reconoce que siente cierta nostalgia: «Tengo una morriña por mis pacientes, porque ya no estarán a mi cuidado, pero sé que quedan en buenas manos. En el Centro de Salud hay grandes profesionales«.

Su relación con los vecinos de Tarancón siempre ha sido cercana. «Alguna vez algún paciente me ha pedido consejo médico por la calle, pero rara vez. Y al que me lo pedía, lo atendía con agrado«, afirma.

Hoy, desde la tranquilidad de su jubilación, mira atrás con gratitud. «Nos han tratado muy bien, a mí y a mi familia. La decisión de venir a Tarancón fue muy acertada. En su día pensamos marcharnos, pero enseguida se nos quitó la idea. Solo tengo palabras de agradecimiento. Siempre recordaré las muestras de cariño de mis pacientes; me lo han puesto muy fácil, incluso en los días difíciles«, confiesa emocionada.

Ahora quiere dedicar su tiempo a lo que antes no podía. «Me gusta viajar, mantenerme activa, y sobre todo compartir ratos con amigos y familia. Eso que siempre decimos ‘ya lo haré’… pues ahora es el momento«, asegura con una sonrisa.

Y concluye con una frase que resume toda una vida profesional: «Estoy muy satisfecha de mis pacientes. Los llevaré siempre en mi corazón.»

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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