Entre vitrinas que guardan huellas de un pasado de hace millones de años, el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha celebra del 4 al 9 de noviembre la Semana de la Ciencia, una cita que une divulgación, investigación y entretenimiento familiar.
Durante estos días, el museo acoge talleres infantiles, sesiones de robótica y manualidades, además de una conferencia a cargo de Sergio Martínez Nebrada, investigador de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EE. UU.), titulada «La forma de la vida: un árbol de historias evolutivas repetidas». En su intervención, el científico abordó cómo los patrones de la evolución se repiten a lo largo del tiempo, tejiendo un relato común entre especies y eras geológicas.
Coincidiendo con la celebración, el museo ha inaugurado una nueva vitrina dedicada a un descubrimiento paleontológico excepcional: un nido con huevos de titanosaurio del Cretácico Superior, hallado en el yacimiento de Poyos (Guadalajara).

El conjunto, único en Europa, incluye cuatro huevos completos y define un nuevo ootaxón, denominado Litosoolithus poyosi, caracterizado por sus grandes dimensiones y cáscaras finas. Además, en el mismo estrato se conservan dos tipos de huevos distintos, un fenómeno extremadamente raro que ofrece valiosa información sobre la reproducción de estos gigantes prehistóricos y refuerza el papel de Castilla-La Mancha como una de las regiones más ricas en yacimientos de dinosaurios.
La inauguración de esta nueva vitrina contó con la presencia del paleontólogo Francisco Ortega Coloma, además de la viceconsejera de Cultura, Carmen Teresa Olmedo, y el delegado provincial de Educación, Cultura y Deportes, Gustavo Martínez Morales, quienes destacaron la relevancia del hallazgo y el papel del museo como referente de la divulgación científica en la región.

El responsable del Museo, Javier Semprún, explica que la Semana de la Ciencia combina «actos científicos, didácticos y lúdicos», estos últimos especialmente dirigidos a los más pequeños. «Son el público potencial en el que sembramos la paleontología del futuro. Es importante que la sociedad conozca y apoye la investigación, y que se impregne del conocimiento básico sobre los dinosaurios, que ya es un fenómeno mundial», señala.

Durante toda la semana, los visitantes pueden disfrutar de talleres de robótica, donde los niños programan robots para descubrir huellas de dinosaurios, y de actividades creativas como «Manualidades con Dinohuevo» o «Paleochapas». «Como somos un museo muy familiar, queremos que los niños aprendan y se diviertan con sus familias, pintando, creando y explorando el mundo de los dinosaurios», añade Semprún.

El responsable del museo destaca también la creciente implicación de las familias los fines de semana, subrayando que el espacio se está consolidando como un referente de ocio educativo y, además, como un refugio climático ideal para disfrutar de una jornada completa. «Es un sitio donde las familias pueden compartir dos o tres horas disfrutando y aprendiendo. Tenemos talleres familiares, proyecciones de cine sobre dinosaurios y recorridos siguiendo huellas fósiles. Creo que es un buen lugar para pasar un rato entretenido y en familia», concluye.

La Semana de la Ciencia en el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha se convierte así en una oportunidad para acercar la investigación al público general, despertar vocaciones científicas y recordar que, entre fósiles y robots, la curiosidad sigue siendo el motor más poderoso de la evolución.