En el corazón de la provincia de Cuenca, a escasos 500 metros de la pedanía de Noheda, perteneciente al municipio de Villar de Domingo García, se esconde uno de los yacimientos romanos más impresionantes hallados en España. Se trata de la villa romana de Noheda, un lujoso complejo rural que estuvo habitado entre los siglos I a. C. y VI d. C., y que ha alcanzado fama internacional por conservar el mosaico figurativo más grande conocido del Imperio Romano.
El enclave se levanta sobre una ligera elevación del terreno, delimitado al sur por el arroyo de Chillarón y al norte por el cerro de la Cuesta de las Herrerías. Su descubrimiento se produjo en 2005, cuando los arqueólogos localizaron un espectacular mosaico del siglo IV, de 300 metros cuadrados y compuesto por seis paneles elaborados en su mayoría con opus vermiculatum, una de las técnicas más complejas de la musivaria romana.
Tres años más tarde, en 2008, comenzaron nuevas excavaciones que sacaron a la luz el triclinio -un amplio comedor con tres ábsides- y varias estancias que formaban parte del edificio principal de esta fastuosa villa tardorromana. Desde entonces, las investigaciones han revelado abundante material arqueológico: fragmentos de cerámica, teselas de vidrio, piezas de mármol, tejas, ladrillos y esculturas de gran calidad artística.
Una obra única
La auténtica joya del yacimiento sigue siendo su mosaico monumental, una obra única por sus dimensiones y su complejidad iconográfica. En él se entrelazan escenas mitológicas, representaciones de juegos, alusiones literarias y teatrales, todas ellas dispuestas con un estilo narrativo que permite seguir la secuencia de distintos episodios.
Abierto al público desde 2019, el yacimiento de Noheda cuenta con un centro de interpretación que ofrece información sobre la historia y el contexto del enclave. Por motivos de conservación y para garantizar una visita de calidad, el acceso está limitado a grupos reducidos y requiere reserva previa con al menos siete días de antelación. El precio de la entrada general es de 2 euros, mientras que la tarifa reducida tiene un coste de 1 euro.