El gran legado de Isidoro Gómez Cavero como presidente del Balonmano Ciudad Encantada

Este lunes llegaba su dimisión por temas de salud

Siempre ha comentado, tanto en público como en privado, que era el presidente más antiguo de Asobal, terminando la frase con «pero no el más viejo». Un chascarrillo que cuenta entre risas pero que era cierto.

Desde 2011 lleva presidiendo a uno de los clubes más queridos y que más ha logrado, deportivamente hablando, de toda Castilla-La Mancha.

Comenzó a presidir a un club al que amaba y que ya conocía desde 1990, cuando ya estaba como médico del club, alarga su estancia tratando a los jugadores hasta la pasada temporada, cuando aún se le veía en algunos partidos sentado en el banquillo con el ánimo de ayudar en todo lo que podía.

Inicios complicados

Cogía en 2011 un club necesitado de dinero por los compromisos adquiridos por la anterior directiva presidida por Evaristo Cañas y donde el descenso de los patrocinios de las instituciones le dejaron noqueado, por lo que el primer paso que tuvo que llevar a cabo es el poner su patrimonio al servicio del club, era una de las maneras, quizás la única, de poder salvarlo.

Isidoro junto al conquense David Mendoza en una de sus renovaciones

Ahí se ganó el cariño de la afición del Ciudad Encantada, porque el de sus pacientes ya lo tenía. Su trato cercano con ellos siempre fue ejemplar, la manera de hablarles en los peores momentos, la búsqueda de soluciones o esa amabilidad innata que es tan complicada de conseguir le hizo ser una de las personas más relevantes, no solo de Cuenca, también de Castilla-La Mancha, donde es una persona respetada.

Solo dos entrenadores

Comenzó con Zupo Equisoain y se marcha con Lidio Jiménez. El primero le ayudó en sus inicios como presidente, hasta que se marchó a Qatar para entrenar a la selección juvenil del país. Deportivamente rozó una final de Copa del Rey en 2012 (no fueron al ser anfitrión el Torrevieja pese a terminar octavo clasificado). Y el equipo se pudo salvar con solvencia en todas esas campañas, también económicamente, un hecho que fácil no era.

Con la marcha de Equisoain se quedaba el segundo entrenador comandando el equipo. Lidio Jiménez asumía el cargo con Rafa López como compañero de viaje.

Lidio e Isidoro hicieron un tándem perfecto, en muchas ocasiones se han citado que son «como hermanos» por el cariño que se procesan. Y esa unión hizo que pasaran de buscar la salvación a conseguir cuatro clasificaciones europeas, un subcampeonato liguero, tres finales de Copa del Rey, una final de Copa Asobal y una final de Copa de España.

Quizás nadie pensó que se podía conseguir tanto en tampoco, pero lo lograron tras varios años de encaje de bolillos y de crear una familia y una comunidad total con la afición.

En la 2016/17 rozaron esa primera clasificación europea, pero el Anaitasuna les dejó sin premio de la manera más cruel, ya que un siete metros en el último segundo de choque les hacía terminar sextos y con ellos fuera de Europa.

Clasificaciones europeas

Pero un año después sí lo consiguieron con un último partido ante el Bada Huesca en El Sargal. Un choque y una temporada para el recuerdo, la cual hacía a los conquenses quitarse esa espinita y celebrarlo a lo grande. Isidoro Gómez Cavero lo había conseguido: poner a Cuenca en Europa.

Un año después llegaba la segunda clasificación y varios hitos conseguidos. Primero jugando en Europa, después la Copa del Rey en Alicante en la que consiguieron llegar a la final ante el Barça tras eliminar a Bidasoa Irun y Fraikin Granollers y conquistar la ciudad alicantina. Nueva clasificación europea y final de Copa de España en Cuenca ese mismo verano.

La manera de carburar del Ciudad Encantada estaba siendo espectacular, pasando por sus filas internacionales, jugadores que terminaban en el Barça, como Leo Maciel, o premios de todo tipo por lo que se estaba logrando.

Celebrando una de las clasificaciones europeas

Parecía que el ciclo había terminado aquí, pero nada más lejos de la realidad, ya que en la campaña 2021/22 conseguían una nueva clasificación europea y un año después ser subcampeones de Liga Asobal. Solo por detrás del Barça o lo que se denominó «campeones de los mortales».

Con todo este palmarés y un Isidoro Gómez Cavero como capitán del barco junto a Lidio Jiménez se vivían los mejores años de un equipo que sigue manteniéndose en la élite, aunque por momentos se le ha visto el agotamiento institucional por la llegada de la profesionalidad. Quizás ha faltado esa reacción para conseguirla y seguir arriba, pero sí es cierto que el equipo ha podido mantenerse deportivamente y ahí lo deja Isidoro: en lo más alto.

Acaba su etapa por salud, la que ha lamentado toda Cuenca y la cual él sigue luchando por superar día a día. Siempre ha respondido con una sonrisa, aunque por dentro no le apeteciera ni mirarte a los ojos, pero su educación y buen hacer le impedían otra cosa que no fuera esa.

Ahora le toca poder vivir el balonmano de manera más tranquila. Siempre es y será su equipo y ese palmarés y salvar el club de la ciudad y de la provincia es algo que nadie olvidará nunca, porque es historia pasada y presente, lo miren por donde lo miren.

Con patrocinios como los de Rebi, Globalcaja y el compromiso de las instituciones se marcha. Un trabajo que ha sabido hacer para el club de manera sobresaliente.

Presentación del Rebi Cuenca y sus nuevas equipaciones. EUROPA PRESS 01/9/2025

Empieza una nueva etapa, pero siempre con Isidoro en la mente.

Carlos Massó

Graduado en Periodismo y Diplomado en Trabajo Social. Natural de Carrascosa de Haro vive y disfruta de Cuenca, donde nació en un bonito año como fue el 1988. Informar, trabajar, luchar y soñar.
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