Después de 23 años con el mismo precio, los loteros conquenses coinciden en que ha llegado el momento de actualizar el coste del décimo de la Lotería de Navidad, que podría pasar de 20 a 25 euros si prospera la propuesta planteada ante la Sociedad Estatal de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE).
Entre la prudencia y la resignación, los loteros reconocen que la medida llega tarde y podría generar rechazo entre los jugadores más habituales, sobre todo cuando apenas faltan dos meses para que el bombo empiece a girar.
El coste de la vida aumenta, pero los precios no
Jesús Salvador Cañas, titular de la Administración nº 2 ‘Los Cañas’, asegura a El Digital de Cuenca: “La vida va subiendo, todo es más caro y el precio siempre ha sido el mismo”. Considera que el error no es subir a 25 euros “sino no haberlo hecho antes, poco a poco, conforme al coste de la vida”. Señala que el beneficio por décimo es “irrisorio” —unos 90 céntimos— frente al esfuerzo personal y a los gastos crecientes de la administración.

Cañas advierte que la subida podría provocar rechazo inicial: “El que le guste jugar seguirá jugando, pero menos. Con 100 euros te comprabas cinco décimos, ahora podrás comprar cuatro”. Sin embargo, confía en que, con el tiempo, los clientes se acostumbrarán: “Supongo que en años sucesivos lo verán como un gasto más, según lo que cada familia pueda permitirse”.
Impacto sobre los clientes y la campaña navideña
Ana Ruiz, empleada de la Administración nº 1, ofrece una perspectiva matizada: “Como trabajadora lo entiendo, pero como clienta me duele”. Cree que los premios y participantes se han estancado y teme que una subida brusca ahuyente a parte del público. Por eso defiende una revisión progresiva del precio y que cualquier incremento vaya acompañado de un aumento proporcional de los premios.

Cristina Puerta, propietaria de la Administración nº 4 ‘El Cuco Encantado’, coincide: “Todo nos ha ido subiendo en esta vida, pero esto no. Si no se suben las comisiones y nos suben los gastos, llega un momento en que no sale a cuenta. ¿Que hay que subirlo? Sí. ¿Tanto como a 25? Pues no lo sé”. Advierte que la subida podría penalizar a los clientes más fieles y disminuir la participación de los jugadores más jóvenes, aunque los mayores seguirán comprando por tradición.

Puerta recuerda que la campaña navideña concentra gran parte del trabajo: “Es ilusionante, no solo vender, sino luego conseguir dar algún premio importante. Es tu máximo objetivo, más que vender, y te ocupa gran parte del año”. Además, el sorteo de Navidad representa hasta el 70% de la facturación anual de su administración.
Veinte años de precio congelado
El último aumento del precio del décimo de Navidad se produjo en 2002, con la llegada del euro, cuando pasó de 3.000 pesetas a 20 euros. Desde entonces, más de dos décadas sin revisión han generado una percepción de precio “intocable” entre los jugadores. “Lleva tanto tiempo estancado que la gente lo ha interiorizado como algo fijo. Es como si la barra de pan costase un euro durante 20 años y de repente la suben a dos”, explica Ruiz.

Un sorteo muy esperado
El sorteo de Navidad, que se celebra cada 22 de diciembre, es el más esperado tanto para jugadores como para loteros. “Hay gente que no juega semanalmente, pero en Navidad quieren compartir la ilusión con la familia, la oficina o la empresa”, comenta Cañas. Ruiz añade: “Muchísima gente hereda números, son fechas especiales, y la emoción es mayor que en el sorteo del Niño”.

En Cuenca, las administraciones luchan por mantener la tradición y la ilusión, moviendo grandes cantidades de dinero y concentrando buena parte de su facturación anual, convirtiéndose en el motor de su actividad durante meses.