Una antigua bodega de los años 50 ha encontrado una nueva vida El Provencio. Convertida en la Hospedería Nuestra Señora del Rosario, este establecimiento de cuatro estrellas combina patrimonio histórico, gastronomía de autor y una apuesta firme por la inclusión, siendo también el primer hotel de Castilla-La Mancha adaptado a personas con autismo.
“Queríamos crear espacios convivientes”, explica Diego Calero, director de la hospedería en una entrevista con El Digital de Cuenca.
La historia del edificio se remonta a los años cincuenta, cuando funcionaba como una bodega local. Con el paso del tiempo, la creciente producción de vino llevó a crear una cooperativa a las afueras del pueblo, y aquellas instalaciones quedaron en desuso. Posteriormente, el espacio renació convertido en un hotel dándole un nuevo propósito.
“Es una bodega del pasado arrastrada al presente y con mucho futuro”, resume Calero con orgullo.
En menos de dos años, el edificio no solo abrió sus puertas como hotel, sino que también ha logrado convertirse en patrimonio y unirse recientemente a la Red de Hospederías de Castilla-La Mancha. “Han sido dos años frenéticos” describe Calero quien también regenta en La Roda (Albacete) el Hotel El Sueño de Jemik o como él lo denomina ahora mismo el hermano mayor de la hospedería de El Provencio.
Calero, natural de Villarrobledo, recuerda cómo surgió la oportunidad de transformar la antigua bodega de El Provencio en un hotel de cuatro estrellas. “Cuando me presentaron el proyecto, sabía que era complicado”, admite, refiriéndose a la ubicación del establecimiento junto a la antigua Nacional 301, una zona que él mismo describe como un desafío.

A pesar de las dificultades, percibió el potencial del edificio. “Cuando vi la bodega, tuve una visión de pensar esto va a funcionar y muy bien”, asegura. Desde el inicio, ha tenido claro que la gastronomía sería uno de los pilares fundamentales para atraer visitantes y consolidar la hospedería como un referente en la región.
Patrimonio y paleontología
El edificio guarda un tesoro inesperado, y es que se han hallado restos paleolíticos. Entre ellos se encuentran huesos de mamut, flechas y utensilios. Actualmente, la hospedería exhibe la primera fase de un museo, abierto al público y con planes de completar más fases.
El espacio, además de su valor histórico, es versátil pudiendo acoge salones para bodas, congresos, reuniones y catas de vino, convirtiéndose en un referente para eventos locales y nacionales.
Inclusión como filosofía
La hospedería ha sido adaptada pensando en personas con trastorno del espectro autista (TEA) y otras capacidades diversas. Esta iniciativa surge, en parte, porque Calero tiene un familiar con TEA, lo que le sensibilizó y motivó la adaptación del hotel. Entre sus medidas destacan Habitaciones amplias y accesibles, con camas elevables; Cartas de restaurante con pictogramas y braille; Kits sensoriales y atención personalizada según necesidades del cliente; Formación especializada de todo el personal en atención a personas con TEA.

“Lo que quiero es que si viene solo una persona, tanto él como su familia, se sientan como en casa”, asegura Calero dejando claro que no es una cuestión económica sino de empatía y sensibilidad. La idea es ofrecer espacios convivientes, donde todas las familias puedan disfrutar de la experiencia sin barreras.
Gastronomía y experiencias
El restaurante de la hospedería, dirigido por el chef Emilio Ramírez, ofrece cocina de autor con raíces manchegas, destacando tanto por su creatividad como por la calidad de sus productos locales.

Además, los visitantes que estén interesados en alojarse en la hospedería Hospedería Nuestra Señora del Rosario pueden participar en más de 20 experiencias turísticas premium.
Recomienda especialmente la finca Pago de La Jaraba “por mil” ya que, en su opinión, “es impresionante”. Recibe clientes internacionales que van a interesarse por la zona, aunque también ejecutivos y de pueblos alrededores.
En este sentido, comenta que los clientes se quedan “muy sorprendidos” por la riqueza del espacio y los alrededores. Entre sus objetivos está situar a El Provencio en el mapa y que pueda descubrirlo más gente.

La relación con el consistorio es muy buena, y destaca la figura de José Manuel Triguero, concejal de la localidad, a quien está “enormemente agradecido” por su predisposición en todo momento.

Con 25 habitaciones, el hotel combina alojamiento de calidad con una oferta cultural y gastronómica completa. La respuesta del público ha sido positiva: más de 700 reseñas en plataformas como Booking con una puntuación media de 9,5, y ocupación casi completa durante fines de semana y festividades.
Reconocimiento y futuro
La incorporación a la Red de Hospederías de Castilla-La Mancha reconoce la excelencia arquitectónica, patrimonial y de servicio del hotel. Según Calero, este sello no solo eleva la visibilidad de la hospedería, sino que también impulsa el turismo y la economía local, acercando a visitantes nacionales e internacionales a la riqueza cultural de la comarca.
Con la incorporación de la hospedería son tres los alojamientos de la red por parte de la provincia de Cuenca y Calero tenía claro que era un gran objetivo desde el inicio. “Soy una persona que defiendo mucho mi zona, mi región. Me considero muy manchego”.

En este sentido, resalta que estar dentro de la red es la mejor manera de defender la zona que tanto ama y darle “un valor”. Por ello, se muestra “súper contento”, algo que se extiende en su equipo.
Con este reconocimiento, el director de la hospederia espera estar a la altura y así mantener lo conseguido hasta ahora.
Compuesto por más de una veintena de personas, Calero se siente “muy orgulloso” de todos y cada uno de ellos por el desempeño que tienen dando vida a este espacio.
El futuro de la hospedería incluye ampliación del museo paleontológico o la recuperación de la bodega antigua para grandes eventos, con capacidad para unas 900 personas.

“Una de nuestras máximas era poner a El Provencio en el mapa. También queremos potenciar la zona porque Castilla-La Mancha tiene un valor inmenso para el mundo del turismo, cada vez más en auge, con una gastronomía impresionante y un gran valor histórico. Por mi parte, voy a poner mi granito de arena”, concluye Diego Calero.
