Aquí, cada amanecer suena la misma campana. En el ring del Ayuntamiento de Cuenca, PP y PSOE se reparten directos como si la política fuese misa de ocho —mismo rito, mismo horario. El guion es ya costumbre: el PP dispara su nota de prensa señalando la polémica del día y remata con un estribillo conocido —o el alcalde miente, o no cumple—. Y acto seguido, puntual como un reloj de torre, llega la réplica socialista: Beatriz Jiménez está más pendiente de Madrid que de Cuenca. Golpe y contraataque. Repetir.
Nada extraño: la oposición vive —y a veces bien— de los tropiezos del Gobierno, y en Cuenca no siempre se lo ponen difícil a los azules. Pero tampoco el PP complica al PSOE la estocada dialéctica: la media dedicación de Beatriz Jiménez, dividida entre su liderazgo opositor en el Consistorio y su escaño en el Congreso por la provincia, es la yugular a la vista.
Hasta aquí, normalidad de tiempos líquidos: PSOE y PP, PP y PSOE, repartiendo mandobles con y sin motivo. La diferencia llega cuando sí los hay. Y se nota que en la «Génova» provincial sangran por una herida que urge coser: si la líder de la oposición aspira de verdad a ser la próxima alcaldesa, debe centrarse al 100% en el Ayuntamiento. Cuenca por delante, o Madrid por delante, pero no las dos a medias. Ya sabemos que, en términos de nómina, el salto sería hacia abajo: los 91.000 euros anuales del Congreso no se parecen a lo que se cobra en la Plaza Mayor. Incluso con la vara de mando, la diferencia rondaría los 30.000. Pero, como en el chiste, o se está a setas o a Rolex.
Porque Cuenca merece un gobierno y una oposición de dedicación plena. Cuando nadie mira de verdad, pasan cosas: se privatiza la gestión cultural de la ciudad y ni se enteran. Empalmamos agosto con San Julián, rematamos con San Mateo y, entre fiesta y fiesta, el Congreso se cuela en la agenda. ¿Resultado? Una ciudad a medio gas, un debate convertido en ruido blanco, peticiones de dimisiones y votaciones perdidas con tiros en el pie.
Así que, seamos claros: Beatriz Jiménez tiene una encrucijada delante. O Cuenca o Madrid. No hay atajos. Si no elige Cuenca, debería abrir paso a quien sí quiera y pueda encabezar la oposición con las dos manos en el volante. Si de verdad pretende ser alcaldesa y poner soluciones sobre la mesa, lo coherente es dar un paso al lado en Madrid y apostar por Cuenca sin red. Sería un mensaje nítido, una declaración de intenciones: voy a por todas. Y, de paso, dejaría al PSOE sin uno de sus mantras favoritos. Menos “Lady Madrid”, más “Lady Carretería”, entiéndase la ironía con el símil musical de la famosa canción de Pereza, que algunos/as tienen la piel más delgada que la cobertura de Movistar en muchos puntos de la provincia… aunque eso da para otro artículo.
Javier Romero
Director de El Digital de Cuenca