Segóbriga: donde Cuenca se hace Roma

Solo hay un 20% excavado, el 80% restante está por desenterrar

¡Acabamos de encontrar una vasija fragmentada! Casi fue el momento más revelador de la visita, el hallazgo para los investigadores y el reportaje periodístico, todo el mismo día. En ese momento fue cuando de verdad se toma conciencia de que la ciudad romana del siglo I a.C, desenterrada en este pequeño oasis de La Mancha, en la carretera de Carrascosa a Villamayor, solo está al 20% de su excavación, y que lo que venga en adelante y para muchas generaciones futuras será cada vez más espectacular. Que ya lo es a día de hoy, a lo largo y ancho de estas 100 hectáreas de terreno.

El coordinador del Parque Arqueológico, Faustino Barajas, explicó que este año con los Talleres de Recualificación y Reciclaje Profesional de la Diputación, además de contar en verano con los voluntarios de distintas universidades que cursan estudios de Arqueología, se avanza más rápido en el descubrimiento de las domvs o casas romanas, entre otros hallazgos: «Ahí donde están los sacos de tela han encontrado un foso de un enterramiento, pero no se ha consolidado para hacerlo visitable y se tiene que tapar para evitar el expolio». Es lo típico que si se encuentra un león y lo dejan abierto «viene mañana la gente y se lo lleva para sus jardines» (risas).

Los trabajos de excavación tienen lugar en el Parque durante todo el curso/ Néstor Robaina

Barajas estudió Humanidades y lleva trabajando en Segóbriga desde el año 2022 cuando por culpa del Covid había cero visitantes. Actualmente cifró el número de visitas en 60.000 al año, aunque depende mucho de la climatología. Pero esta vez con el impulso de los conciertos «Actuamos en Patrimonio» ha venido muy bien. «Antes eran reacios a llevar a cabo estos programas en los parques arqueológicos por el tema de la conservación, hay que estar 24 horas vigilando porque aunque veamos que son piedras aquí tenemos una tumba del siglo III y todo lo que estamos caminando es la necrópolis». Los difuntos dan la entrada a la ciudad, o sea, todos aquellos que han trabajado para que la ciudad crezca.

La entrada a la ciudad romana es un cementerio/ Néstor Robaina

«Aquí venía mucho comerciante por el lapis specularis, que es el cristal de ventana, un yeso traslúcido que tenía la característica de que al desfoliarlo en láminas era muy transparente y dejaba pasar la luz», explicó el coordinador, señalando la piedra que dejaba ver tímidamente el tesoro. Por eso se convirtió también en una ciudad administrativa de esas minas, según documenta el historiador Plinio el Viejo unos 100.000 pasos alrededor de Segóbriga, o sea, una extensión de unos 150 km de radio. Desde las calzadas también llegaban hasta Cartagena y Murcia para salir a la capital del imperio, Roma, por el mar Mediterráneo.

Muchos usaron el lapis specularis machacado en polvo para dar luminosidad a la arena de los anfiteatros, crear colmenas o invernaderos/ Néstor Robaina

Muchos conocerán Segóbriga por el Festival de Teatro Grecolatino para estudiantes (el próximo tendrá lugar los días 14, 15 y 16 de abril), impulsado cuando se descubrió el teatro romano. Está situado junto al Museo de los Epígrafes que sirvió de almacén para guardar las piezas antes de trasladar su mayoría al Museo Arqueológico de Cuenca, y es de gran utilidad para catalogar las piezas de las excavaciones. Después de 12 años cerrado se quiere impulsar de nuevo su actividad, ya que se han encontrado muchas estelas funerarias de la necrópolis con el nombre del difunto y todo lo bueno que hicieron en vida.

Se dice que los romanos no temían a la muerte, sino al pasado, a ser olvidados. De ahí que en la funeraria mejor conservada de Ivcvnda se puede leer ‘tú que estás aquí tráeme flores, hazme ofrendas, rézame’. «Nos está hablando en presente porque no quiere ser olvidada», aclaró Barajas. Era una sierva que tocaba la cítara y murió con 16 años de edad. Su señor le ofreció esa estela porque «seguramente sería la sierva de las fiestas de este domine». Detrás estaría la urna de cremación donde se encuentran muchos objetos de la vida cotidiana: anillos, pulseras, pendientes, etc.

Faustino muestra la estela funeraria/ Néstor Robaina
El teatro romano de Segóbrica aprovechó la pendiente de la colina/ Néstor Robaina

En el teatro hay tres sectores, a casi seis metros de altura se sentaba la gente pobre, en el medio los que tenían alguna propiedad de terreno y abajo los patricios, más cuatro filas en primera línea para los que se dedicaban a la política o comerciantes venidos de lejos: «Vemos las piedras, pero nos tenemos que imaginar que todo el laberinto estaba estucado con colores enumerados, de hecho en algunos sillares se han encontrado letras». El semicírculo de media luna era donde estaban los músicos y el escenario es una reconstrucción donde solo quedan algunos fragmentos de columnas de orden corintio, estriadas, que tendrían 16 metros de altura y un frontón que las unía en la fachada monumental. Todo policromado. Se calcula que había unos 2.000 habitantes en la ciudad de Segóbriga y en la muralla había cuatro puertas para no mezclar las clases sociales.  

LA EXPERIENCIA DE USUARIO, UN ACICATE

Siguiendo el recorrido extramuros, todavía fuera de la ciudad, el visitante se va introduciendo en los 16 puntos informativos y explicativos que dispone el Parque o puede descargarse el audioguía gratuito en la página web. También hay disponible una app a través del Código QR de los Parques de Castilla-La Mancha, sobre todo para visitas de turoperadores y empresas de turismo. El conquense lo tiene fácil porque los fines de semana hay tres pases guiados gratuitos con duración de una hora: 11, 12:30 y 16 horas. El horario de apertura es de 10 de la mañana a 18 horas. Y en cuanto al precio, hay descuentos por familia numerosa, estudiantes menores de 25, mayores de 65, discapacidad, situación de desempleo y la entrada costaría 3 euros (los niños menores de 8 años no tienen que pagar para acceder al Parque). Junto a ello, se ha creado una experiencia virtual con 25 gafas RV para ver cómo era la ciudad en el año 80 d.C en todo su esplendor y de forma interactiva como si fuera un videojuego. También se hacen talleres de mosaicos y de cerámica en los que se crean escudos, cascos… para centros escolares.

«No solo es visitar un monumento o visitar un espacio, sino también que sea agradable, que disfruten de un puente, de sus vacaciones, de una festividad», destacó su coordinador, quien hizo hincapié en la investigación para presentar Segóbriga como «un yacimiento vivo», lo cual no deja de ser un revulsivo para la conciencia del turismo de sol y playa. «Al final esta España no está vaciada, sino llena de muchos recursos y sacarlos a luz es lo más importante», zanjó.

La ausencia de la cabeza ha impedido la identificación de la escultura, pero podría ser Tiberio/ Néstor Robaina

EL ANFITEATRO DE GLADIADORES Y EL CIRCO DE CUÁDRIGAS

Unos pasos más allá del teatro se ubica el anfiteatro, ya que los edificios de espectáculos quedaban fuera de la muralla. Un año muy importante fue el 15 a.C. cuando vino el emperador Augusto y les dio la categoría de municipio. Ya eran ciudadanos romanos, porque anteriormente se piensa que había un asentamiento celtíbero. La lengua era el latín y el derecho que conocemos a día de hoy viene también del mundo romano.

«Nos gusta decir que es la pequeña Pompeya de la provincia de Cuenca, salvando las distancias ja, ja, ja». Que además está muy bien unida al paisaje porque no se han construido alrededor edificios actuales. «Se quedó inalterado, podemos pasear por las calles de la época romana de la ciudad tal como fue», añadió, con los mismos asientos en los que hace 2.000 años se sentaban los romanos, sillones que provenían de las canteras de Puebla de Almenara.

Anfiteatro de Segóbriga/ Néstor Robaina

Contiguo al teatro, no hay que confundir el anfiteatro con el circo por su forma circular, en el primero luchaban los gladiadores, en el segundo, más alejado, tenían lugar las carreras de cuádrigas. «¡Fijaos la pedazo de roca que trabajaron los romanos!», exclamó Bermejo, quien explicó que su capacidad ronda los 5.000 espectadores y tiene una gran acústica. Quizá el más pequeño de todo el Imperio, pero sin duda uno de los mejor conservados, por cierto, con poco éxito en el cine de Hollywood a la hora de transmitir lo que ocurrió sin ocurrencias, valga la redundancia. Los animales que se utilizaban aquí eran jabalíes, toros, lobos, ciervos… y el podium era una especie de burladero para que las fieras no saltaran al graderío. También había un altar para los dioses donde hacían ofrendas, rezaban y después salían a luchar. 

Todo comenzó por un vecino de Saelices que vino a encontrar una piedra para convertirla en pila de bebedero y se da cuenta de que en la parte posterior había una inscripción. «Total, que vienen a excavar y encuentran la Basílica Visigoda, fue el momento en que pensaron que aquí podía haber una ciudad romana». Desde el siglo XVI hasta el XVIII pasaron 200 años que se sabía que había una ciudad enterrada, pero al principio solo interesaban joyas y esculturas, «esperemos que el año que viene siga la excavación en la zona de las domvs y conozcamos realmente cómo vivían los romanos en Segóbriga».

Panorámica del foro romano/ Néstor Robaina

CAMINO DEL FORO BAJO EL PESO DE LA HISTORIA

A pesar de ser el gran desconocido, el foro es el centro neurálgico de la ciudad, el corazón de Segóbriga, lo que llamaríamos la Plaza Mayor, donde se comercia, se hace política, está la principal oferta cultural, se rinde culto a una religión… En esta zona se distingue claramente la zona de alcantarillado de la época con todo un intrincado sistema de canalizaciones que venía de Saelices con un pequeño acueducto y las línea de piedras que marcan los edificios… «Es como un mapa y lo que ha quedado son como señales, igual que cuando un médico destapa las capas de un cuerpo humano», comparó. Son capas de muchas civilizaciones porque luego llegaron los visigodos, después los musulmanes y al final los cristianos.

«Es un gran espacio de casi 5.000 m2 de restos de material original inalterado con pasillos porticados, tambores de columna, escaleras, basílicas donde impartir la justicia, pequeños templos de culto a las divinidades», relataba como si lo estuviera viendo, incluso con piezas originales como la que se ha conservado con una garra de león.

Original de columna romana con la garza de un león en la zona del foro/ Néstor Robaina

Hay muchas historias, también se encontró un mosaico con formas geométricas en proceso de restauración y se han catalogado hasta 28 fuentes. En la parte trasera se encuentran las termas pues, como de todos es sabido, los romanos disfrutaban de sus baños de spa, con agua caliente, templada y fría, y daban culto al cuerpo entre pasillos porticados y vestuarios con pequeñas taquillas para dejar su ropa. Sin embargo, la ermita allí ubicada en honor de la Virgen de los Remedios es de época cristiana, pero es famosa por sus romerías anuales desde la cercana Saelices.

Los romanos vivieron en Segóbriga alrededor de 700 años, desde el siglo II a.C hasta el siglo V d.C, por lo que hay mucho construido encima. Así las cosas, falta mucho por investigar y todavía más por disfrutar de un silencio que grita cómo volver a dónde venimos para saber a dónde vamos. Segóbriga ha quedado en la historia para los amantes de la cultura y de la vida en general.

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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