La casa de Torner ya cuelga del cielo: la historia viva de un legado

Entrevista a la directora del Espacio Torner en El Digital de Cuenca

Un existencialista, un filósofo, un pensador de razón abierta. Y además, artista. Abstracto para más detalle. Y conquense, por supuesto. Pero no de los que al contemplar su obra provocan el lamento fácil: ‘esto lo puedo hacer yo’ o ‘a mí esto no me dice nada’. Más bien de los que al dejarse envolver por su obra sobrecoge el silencio que grita quiénes somos. Entre su luz y su oscuridad no hay agnosticismo que valga. Entre sus cubos y sus metales uno se queda acogotado por el sentido, en cuyo abismo él junto a tantos otros antes que él se han atrevido a asomarse. Torner es lo que el espectador alcanza. Su destino, enfrentar nuestros miedos.

Como gota de lluvia que va cayendo desde el alero tras la tormenta, así Gustavo ha ido dejando su legado atado y bien atado. Tras su fallecimiento el pasado 6 de septiembre el vacío se nota, pero la abundancia también, y los 100 años que vivió dan buena cuenta de ello.

«Hasta los 100 años ha estado muy bien, luego ya poco a poco ya se ha ido», expresaba con nostalgia Marta Moset, directora del Espacio Torner. Y ahora que quien da nombre a ese espacio ya no está, la idea es salvaguardar su idea del museo y el proyecto como artista: el diseño que ha hecho, el concepto que tenía, protegerlo y ponerlo en valor.

Marta Moset ensalza el Espacio Torner en la planta baja del antiguo Convento San Pablo/ Néstor Robaina

NO ES UN MUSEO AL USO

Lo que hizo Gustavo fue un espacio de reflexión, donde la pintura, la escultura y la arquitectura dialogan entre sí, según explicó Moset. Además, la arquitectura de la propia iglesia donde está el Espacio Torner es una parte más, pues el contenido y continente son igual de importantes. «Torner lo que hace con el museo no es mostrarnos todos los cuadros que ha hecho o una selección, no le interesa en ningún caso, sino más bien ordenar las obras para hablarnos sobre la existencia del ser humano», enfatizó.

Este es el punto filosófico de su obra y todo su mundo versa sobre ello. Por tanto, las obras están concebidas de tal manera que llevan un diálogo unas con otras, la mitad pertenecientes al Reina Sofía y la otra mitad al Ayuntamiento de Cuenca (donadas en 2018 por el propio Torner): «Es un hombre tremendamente generoso, o ha sido un hombre tremendamente generoso. Todavía me cuesta hablar en pasado de él». Donó casi 600 obras al Reina Sofía y su reconocimiento ha tenido muchos frutos en vida con innumerables premios en el mundo del arte. El último en la Plaza de Mangana tras celebrar su cumpleaños número 100.

Tenía muchas ganas de llegar a ese centenario, según revelaba la directora en el transcurrir de la conversación. En su opinión, deja su legado «tranquilo» porque sabe que la Fundación Torner quiere proteger lo que la ha hecho y su familia está «muy unida». Todo junto hace que cuando uno entra en el museo «si tiene un poquito de sensibilidad va a percibir que la iluminación está muy estudiada, y que la disposición de las estructuras, de los cuadros, del ambiente, incita a esa reflexión». 

La obra de Torner bajo el techo de lo que hoy se ha convertido en el Parador de Cuenca/ Néstor Robaina
Exposición del artista/ Néstor Robaina
Obra de Torner/ Néstor Robaina

SU ABSTRACCIÓN PUSO A CUENCA EN EL MAPA

La abstracción no es ningún impedimento para el entendimiento. Al revés, Moset incidió en que la abstracción de Torner no es tan fría porque cuando uno se adentra y profundiza ve que está más vivo que nunca. Junto a ello, los conceptos que trabajó en sus obras están vigentes a día de hoy por la temática, aunque sean cuadros de los años 60.

Torner es un gran artista que ha tocado prácticamente todas las disciplinas artísticas que hay en el mundo del arte: «Es más fácil decir qué no ha hecho (risas) porque ha realizado pintura, escultura, figurines para ópera, remodelaciones de museografía, el diseño de tiendas de Loewe durante una época, tapices, vidrieras…».

Y otro asunto nada menor. Gracias a Gustavo Turner el Museo de Fernando Zóbel el Museo de Arte Abstracto Español está en Cuenca, porque Fernando Zóbel no conocía Cuenca en esa época y quería ubicarlo en Toledo. Pero Gustavo Turner fue quien le invitó a venir a la ciudad e interesarse por el espacio de las Casas Colgadas que estaba disponible. «¡Puso a Cuenca en el mapa!», exclamó Marta Moset. Así pasó, que vino y quedó encantado. En el propio Museo hay una colección de Torner cuya geometría es una carpeta con la que homenajea a distintos arquitectos a lo largo de la historia. 

Marta Moset explica con intensidad el legado del artista y su proyección futura/ Néstor Robaina

DEBILIDAD POR HERÁCLITO Y ARISTÓTELES

Lo que está claro es que a él le interesaban principalmente los filósofos presocráticos: «Se sintió bastante influenciado sobre todo por Heráclito. En su primera carpeta de serigrafías le homenajea y tenemos otro cuadro, icono para la meditación, que es Aristóteles, por el que ha sentido siempre admiración». 

Los cuadros de horizontes son un claro ejemplo de su mundo interior, ya que tienen toda la parte inferior muy ‘matérica’ y la parte superior lisa y luminosa. Se representa esa materia que irremediablemente se descompone y la parte de arriba siempre es superior en espacio, como relató la directora. «Y es cierto que aquí en el museo dejó una de las salas para hablar sobre la muerte y sobre cómo el ser humano se enfrenta a ella»: si de una forma más pesimista, con oscuridad, en el cuadro casi negro, transmitiendo vacío en el que no hay nada más, o en el cuadro en que la parte superior es más de oro, transmitiendo esperanza a través del color. Enfrentando la física y la metafísica como si fuera fácil.

Eso sí, cero condicionantes para el espectador ya que quien visualiza la obra lo entiende a su manera: «Una de las cosas que tampoco le gustaba a Torner es que se explicara en exceso la obra para que de ese modo el visitante entrara en la visión con libertad».

Foto artística de Néstor Robaina

DEL 13 DE MARZO AL 31 DE MAYO

Empieza la cuenta atrás para la gran exposición de Torner en 2026 basada en el cielo, las geometrías y el mar. Será del 13 de marzo al 31 de mayo y versará sobre la condición humana y los problemas del ser humano que, a juicio de Moset, no son privativos de ninguna generación y a todos los hombres les ha preocupado la soledad, la muerte, la tristeza a lo largo de la historia.

Adelantado a su tiempo, aunque nunca ha intentado serlo. De hecho, como señaló Marta, expresaba: «si yo hubiese intentado serlo, no lo hubiese conseguido, simplemente a mí me interesaban una serie de temas, texturas y manipulación de materiales». Un hombre, en efecto, inabarcable, sobre todo por la evolución de su trayectoria: «Llaman la atención esos comienzos con las láminas de botánica de su época como ingeniero forestal, pero su lenguaje artístico no ha sido ese, no ha querido expresarse a través de un arte figurativo extremadamente realista, sino que su lenguaje ha sido la abstracción». Por cierto que los títulos de las obras dan muchas pistas para adentrarse en los cuadros: «Son títulos muy estudiados».

Mucho se ha escrito sobre su figura desde su fallecimiento, pero claramente ha podido morir diciendo «he cumplido» y ha dejado un legado que se va a mantener con el paso de las generaciones. «Eso está claro porque es una obra que es muy honesta. Nunca ha intentado hacer una cosa porque se venda», corroboró Moset. Torner ha sido muy fiel a sí mismo y va a prevalecer su lección de humanidad. Una persona extremadamente culta que ha buscado la excelencia en el mundo del arte y ha intentado hacerlo lo mejor posible pues «ningún trabajo suyo es menor». Una persona que sirve de ejemplo, un modelo en el que inspirarse. «Se nota la falta», comentó emocionada Marta Moset, «realmente teníamos una relación muy buena con él».

Marta Moset destaca por sus habilidades en la comunicación y dirección del Espacio Torner/ Néstor Robaina

En Navidad fue su última incursión en el Espacio Torner, seguramente para despedirse: «Fue una visita muy larga, en la que se fue totalmente emocionado». La misma emoción que vive Marta Moset desde que empezó a trabajar en el Espacio en 2005, sobre todo desde que el museo se abrió hace tres años al mundo de la enseñanza. «Los museos evolucionan y hoy día la didáctica en un museo, en la enseñanza, es la clave para perdurar y transmitir ese mensaje», aclaró. 

La abstracción puede parecer simple, pero es un mundo muy complejo. «No vamos a hacer un Torner en 40 minutos, porque es imposible, pero siempre lo planteamos como un ejercicio» (risas). Y a partir de ahí, recitales de poesía y música, conciertos homenaje, exposiciones compartidas con la Casa Zavala y mucho más en este pequeño espacio que nos hace mirar arriba donde ya descansa nuestro querido Gustavo Torner.

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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