El exdecano de Comunicación en Cuenca publica esta investigación sobre el acoso sexual de Roblox

Un nuevo desafío del espacio virtual al que solo podrá hacer frente la Inteligencia Artificial

Un artículo de investigación publicado en el portal The Conversation y firmado por quien fuera decano de la Facultad de Comunicación en Cuenca junto a otros dos compañeros ha suscitado el interés de este medio por conocer los riesgos del afamado videojuego entre la Generación Alfa (nacidos a partir de 2010). No era para menos con semejante titular: «¿Está mi hijo hablando con un pederasta mientras juega a Roblox?».

José María Herranz advirtió a El Digital de Cuenca sobre que «puede ser algo inocuo» para los niños, pero lo cierto es que solo el 60% de los usuarios comprende la edad entre 9 y 16 años: «Se están dando cada vez más casos en los cuales las personas que están ahí no son solo niños, en el 40% restante hay de todo». Así, en lo últimos tiempos se han detectado casos de grooming o acoso sexual online. «El problema es que los padres pensamos que es una plataforma de videojuegos, un espacio en el cual están los niños seguros, y no es así», observó. En su opinión, es un «metaverso muy abierto» en el que hay desde juegos hasta espacios con contenido de todo tipo. 

Volviendo a lo analógico, puso como ejemplo un parque en el que se ve a los niños con qué tipo de personas se relacionan. Mientras que en el ámbito digital alguien puede hacerse pasar por una persona que realmente no es e intentar de esa manera engañar a los niños como ha ocurrido en este videojuego. «Es un poco lo mismo que pasa en las redes sociales, en Instagram y en cualquier otra cuenta, donde hay gente que intenta llamar la atención para poder hacer todo tipo de cosas», añadió. 

En Roblox, intercambiar fotografías a cambio de la moneda del juego que les permite comprar y cambiar su atuendo se supone que es entre niños o adolescentes, pero puede ser un pederasta, como detectó el youtuber Schelp que menciona el artículo. Según explicó Herranz, como utilizó un tipo de lenguaje para atraerlos, haciéndose pasar por uno de ellos, por eso le han bloqueado la cuenta en Roblox, pero estaba intentando salvar o desvelar quiénes eran esas personas.

EL CONTROL PARENTAL YA NO ES SUFICIENTE

Las alertas se han disparado para los padres que intentan poner límites a las pantallas de sus hijos a través de las aplicaciones desarrolladas para controlar el tiempo de uso y la edad de los contenidos. Pero en esta laguna el anzuelo no sirve. Hay que ir más allá y pensar en bots inteligentes, los llamados vigilantes, generados a partir de la Inteligencia Artificial.

José María Herranz recordó que en febrero de este año también publicó un artículo que iba en esta línea. Hablaba de los NPC, las siglas de los personajes no jugables en los videojuegos (Non-Player Character), o sea, no controlados por un jugador humano sino por el propio juego o su IA: «¿Con qué clase de Inteligencia Artificial habla mi hijo en los videojuegos?«.

«Estas inteligencias artificiales se pueden programar para intentar desvelar o buscar a las personas que están haciendo el grooming o que, de alguna manera, están atacando a los niños», señaló, por lo que la IA puede ser una aliada a la hora de saber quién hay detrás de los avatares y los propósitos que no son los que tiene el metaverso en el que están.

La conclusión del artículo de estos tres investigadores es que en el espacio virtual parece que hay una seguridad, pero se pasa más desapercibido y el acoso sigue ocurriendo. «El principal problema es que es un espacio en el que la mayoría de usuarios son menores, pero básicamente es lo mismo que está pasando en Instagram con los chavales a los que coaccionan para que sigan mandando fotografías desnudos», apuntó. De ahí que haya que tener especial cuidado con los favores en Roblox, ya que una moneda para comprar cosas puede acabar siendo un intercambio peligroso. «Pensamos que como no lo vemos no pasa nada, pero sigue habiendo gente que tiene las mismas intenciones que cuando ofrecía un caramelo a los niños en la puerta del colegio».

Pequeños y mayores deben extremar las precauciones y tener especial cuidado con dónde entrar y qué hacer en el videojuego, ya que no hay un control como tal. A pesar de que la propia plataforma intenta regularlo, todavía es muy difícil porque es un espacio abierto y constantemente funcionando.

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Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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