Mazarrulleque volvió a llenarse de sonido, color y tradición el pasado sábado 27 de septiembre con motivo de la celebración del II Encuentro de Endiabladas de la provincia de Cuenca, una cita que logró congregar a distintas localidades en torno a una de las manifestaciones más singulares de nuestro patrimonio cultural inmaterial.

El evento se desarrolló entre las 17:00 y las 20:00 horas, con un recorrido que partió desde la iglesia de San Martín y que llevó a las cuadrillas de diablos y diablas por las calles del pueblo. Participaron las endiabladas de Almonacid del Marquesado, El Hito, Carboneras de Guadazaón, Huete —en su modalidad de danzantes—, Torrejóncillo del Rey —que retomaba esta tradición tras años de ausencia— y los propios anfitriones de Mazarrulleque, que trabajan desde hace tiempo en la recuperación de sus fiestas de «Los Diablos».
La cita no solo permitió mostrar la riqueza y diversidad de estas tradiciones, sino también ponerlas en común, comparando semejanzas y diferencias y proyectándolas a nivel provincial y regional. Además, al celebrarse en septiembre, ofreció la posibilidad de reunir a todas las cuadrillas fuera de sus fiestas habituales, que suelen coincidir en invierno con celebraciones como La Candelaria, San Blas o Todos los Santos.

La primera edición del encuentro, celebrada en 2024, ya despertó un gran interés y en esta segunda ocasión se consolidó como un espacio de hermanamiento y convivencia entre vecinos y participantes, logrando atraer de nuevo a numeroso público. La organización confía en que este proyecto siga creciendo y logre convertirse en una referencia cultural dentro y fuera de la provincia.

Mazarrulleque, inmerso desde 2022 en un proceso de recuperación de su endiablada de San Blas, ha dado pasos importantes con investigaciones, publicaciones y la confección de nuevos trajes inspirados en la tradición. La celebración de este II Encuentro ha supuesto un impulso decisivo para reforzar ese trabajo y demostrar que se trata de una manifestación patrimonial viva y con futuro.
El encuentro deja patente que las endiabladas no son solo una tradición festiva, sino un patrimonio compartido que une a los pueblos de Cuenca en torno a su historia y cultura.