En los últimos años, el uso de patinetes eléctricos ha aumentado de forma notable en municipios pequeños y medianos de España. Una nueva forma de moverse que tiene su parte positiva, pero también negativa.
En Iniesta, la proliferación de patinetes eléctricos fuera de control ha convertido las calles en un riesgo diario para peatones, conductores y los propios menores. La falta de regulación específica y la novedad de estos vehículos en municipios pequeños como Iniesta, con 4.525 habitantes según el INE 2024, ha generado situaciones peligrosas que vecinos y autoridades buscan controlar.
Raúl Roldán, vecino de toda la vida, asegura que los incidentes son frecuentes, sobre todo durante los meses de verano. “Una chica entró en dirección prohibida en una curva muy cerrada y tuvo que saltar del patinete para evitar chocar conmigo», explica. Todas estas situaciones explica que el resultado puede llevar a tener un accidente grave.
Según sus cálculos, en Iniesta circulan actualmente entre 100 y 300 patinetes eléctricos, muchos de ellos conducidos por menores de entre 10 y 14 años que circulan sin respetar señales ni normas básicas de tráfico. “No saben frenar ni perciben el peligro real; un accidente puede costarles la vida. Si no se para esta situación, va a pasar algo”, advierte Raúl.
La preocupación vecinal se trasladó a las redes sociales a través de la cuenta Resistencia Altavoz Pueblo, que publicó el mensaje recibido donde se pide al Ayuntamiento y a la Policía Local medidas urgentes y efectivas. Los vecinos alertaban que los menores “atraviesan a gran velocidad todo tipo de calles, poniendo en riesgo no solo sus vidas, sino también la de los conductores”.
Raúl también ha trasladado personalmente su preocupación al alcalde, quien, según indicó el Ayuntamiento en la misma publicación, está trabajando con la Policía Local en la elaboración de una ordenanza municipal que regule el uso de patinetes y que, en su momento, se informará a los vecinos mediante canales oficiales. Sin embargo, el vecino asegura que hasta ahora no ha visto acciones efectivas de control o sanción y se muestra escéptico sobre que la situación se revierta.
Entre las medidas que propone Raúl destacan cursos de educación vial para menores, el uso obligatorio de casco y protecciones, campañas de concienciación y una mayor implicación de los padres en la supervisión de sus hijos. Según él, la combinación de educación, normativa y supervisión familiar sería clave para evitar accidentes graves.
La situación en Iniesta evidencia un fenómeno creciente en muchas localidades españolas: la llegada de los patinetes eléctricos ha transformado la movilidad urbana, pero la ausencia de regulación y de conciencia sobre seguridad vial ha creado un contexto donde los accidentes graves pueden ocurrir si no se toman medidas inmediatas.
