El Teatro Auditorio José Luis Perales de Cuenca inicia una nueva etapa que, más allá de la música y los homenajes, abre una pregunta inquietante: ¿sigue siendo pública su programación o ha pasado a manos privadas?
La duda surge tras las declaraciones de la concejal de Cultura, Marian Martínez, durante la presentación de la nueva temporada. Allí desveló una de las “sorpresas” de la programación: la entrada de la empresa madrileña Medeland como responsable de la gestión. “Nosotros, igual que sacamos la licitación de la limpieza y demás, pues nos apoyamos ahora mismo para tener más fuerza y más posibilidades de trabajo en la empresa Medeland y nos han ayudado en esta programación”, explicó la edil.
La afirmación no pasó desapercibida. ¿Se trata de una mera colaboración técnica en la organización de determinados espectáculos o de una externalización de la programación cultural? ¿Está Cuenca cediendo a una empresa privada el control de uno de sus principales símbolos culturales?

Medeland, especializada en gestión de eventos, no es ajena a la provincia: ya ha trabajado con la compañía conquense Incarplosa. Sin embargo, la magnitud del encargo despierta interrogantes. No es lo mismo contratar un servicio puntual que delegar la esencia misma de un espacio concebido como motor cultural de la ciudad.
El Ayuntamiento defiende la decisión como un apoyo necesario para “tener más fuerza y posibilidades de trabajo”, en un contexto en el que la gestión cultural requiere cada vez más recursos y contactos. Pero la explicación deja un poso de ambigüedad: ¿apoyo o sustitución?
El Auditorio, inaugurado en 1994 como referente de la cultura pública conquense, entra así en un terreno poco claro. Por un lado, se anuncian grandes conciertos y homenajes; por otro, se abre la puerta a un modelo de gestión que, si se confirma, supondría un cambio profundo en la concepción del espacio.
La temporada arranca con ilusión y novedades, pero también con la incómoda pregunta: ¿sigue marcando el pulso cultural la institución pública, o ha comenzado Cuenca a privatizar, aunque sea parcialmente, la programación de su auditorio más emblemático?
