Un escapista con buenos motivos. El lince ibérico que procedía de la población que vive en libertad en Montes de Toledo se ha mudado a Madrid con el instinto de recuperar la especie. Tiene dos años de edad y lo soltaron en la nueva área de reintroducción de La Veguilla y Sierra Jarameña (Puebla de Almenara), que se encuentra en la provincia de Cuenca.
Según la bióloga del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) de Castilla-La Mancha y estudiante de doctorado de la UCLM, Lucía Del Río, sobre todo los individuos juveniles, como es el caso de este ejemplar, se suelen mover bastante: «Es lo que nosotros llamamos dispersarse para encontrar otra nueva fuente de comida o un hábitat favorable donde vivir».
Como es sabido por muchos, la población del lince que en 2001 era de 94 individuos, en el último censo se han contabilizado más de 2.400, lo que hace que se vaya expandiendo satisfactoriamente. Del Río aseguró que en 2001 solo quedaba la población de Andújar y la de Doñana, y ahora ya existe, por ejemplo, la del Valle de Matachel en Extremadura, Sierra Morena (norte de Jaén), destacando tanto la parte de Andalucía como la que da a Castilla-La Mancha, es decir, Ciudad Real, Montes de Toledo, Albacete y Cuenca (a la que pertenece este lince), y también se ha reintroducido en Murcia, Granada, y Valencia en febrero. Se trata de una expansión considerable del área de distribución.
La historia de Uraclio es la del lince reintroducido en Cuenca que ha pasado a Guadalajara y a Madrid dando muchas alegrías a los que siguen sus pasos: «Al final son animales libres y se van moviendo mucho. Van buscando un lugar donde haya suficiente presencia de conejos, ya que comen principalmente conejos, además de asegurarse alimento vegetal y refugio como hábitat principal». En este sentido, el lince ibérico suele vivir en monte y, aunque se nutren de conejos también necesitan cierta cobertura vegetal.
OBJETIVO: UN CORREDOR ECOLÓGICO
Lo que se pretende ahora, con las poblaciones de Andújar, Doñana, Extremadura, Sierra Morena, Montes de Toledo, Murcia, Granada, Albacete, Cuenca, Palencia, y la que se quiere desarrollar en la zona de El Pardo de Madrid, es establecer «corredores ecológicos» para que se conecten entre ellas y no sean poblaciones aisladas.
La especialista en fauna del Instituto Cinegético quiso avisar del riesgo en desplazamientos, ya que la zona cercana de Alcalá de Henares es un área con predominio humano, muy poblada, donde se extiende principalmente la urbanización y existe un peligro añadido por el tráfico: «Hay muchas carreteras y áreas urbanas que inciden en la mortalidad de los linces, alrededor de un 6% de las muertes que se producen de linces son por atropellos». De ahí que las autovías se hayan reforzado con vallas y otros sistemas de seguridad para intentar evitar los accidentes con animales.
En la Comunidad Autónoma donde se encuentra actualmente este lince, bautizado con el nombre de Uraclio por los investigadores, está perfectamente controlado mediante un collar GPS que manda localizaciones de su ubicación o mediante cámaras de fototrampeo que se colocan en el campo y se activan mediante el movimiento: «Puedes fotografiar a los animales de una forma indirecta, sin llegar a molestarles».
PARECE QUE SE VA A QUEDAR UNAS SEMANAS POR MADRID
Toca a los expertos evaluar y monitorizar si Uraclio se va a quedar en Madrid, en Guadalajara o si vuelve para Cuenca. «En Madrid, por ejemplo, en 2023, también se vio un lince en Boadilla del Monte, pero simplemente estaba de paso», recordó Lucía Del Río. «Este es verdad que lleva unas semanas por allí y parece que de momento se va a quedar», sonrió. No obstante, el verano suele ser una época en la que van buscando zonas donde encuentren agua, comida, y se suelen mover más. A partir de ahora, de cara al invierno, entran en celo a principios de año y el macho buscará hembras lo que variará su ruta de desplazamientos.
«Este caso es el resultado del éxito que está teniendo la reproducción del lince en España y gracias a todo el esfuerzo que se lleva haciendo durante 25 años al final se está empezando a ver linces en zonas donde hace muchos años se dejaron de ver», expresó con entusiasmo por el logro medioambiental fruto de una colaboración conjunta.