Las fiestas de San Mateo 2025 ya tienen imagen oficial. El encargado de diseñar el cartel es Adrián Rodríguez Sánchez, un conquense estrechamente ligado a la tradición matea desde su infancia. Con raíces familiares vinculadas al mundo del toro y al manejo de las vacas, Adrián afronta este reto con emoción, humildad y la intención de rendir homenaje a su abuelo Julián, figura muy reconocida en el ámbito festivo.
Adrián Rodríguez Sánchez, que ha sido bombero forestal y actualmente trabaja como agente medioambiental, se declara autodidacta en pintura y diseño. «En mi tiempo libre me gusta hacer cosas manuales y diseñar trabajando el metal y la madera», señala.

Considera que diseñar el cartel de San Mateo «es un reto personal y profesional, y en él pondré todo mi entusiasmo y mi pasión. Mi trabajo saldrá del corazón y espero saber transmitir y llegar a los conquenses, pues el mundo mateo, que conozco desde mi nacimiento, me da energía». Añade además que «quiero dedicárselo especialmente a mi abuelo Julián Rodríguez Soriano, siempre relacionado con el mundo del toro y de San Mateo».
Adrián, ¿qué supone para ti haber sido elegido cartelista de las fiestas de San Mateo 2025?
Es un honor rendir un pequeño homenaje a la que para mí es la fiesta más importante de la ciudad de Cuenca.
¿Cómo recibiste la noticia y cuál fue tu primera reacción?
La verdad es que tomé yo la iniciativa. Pregunté cómo presentarme, porque la idea de diseñar el cartel me vino hace unos años como homenaje a mi abuelo y a todos los participantes de San Mateo en relación con la vaquilla. Una vez supe cómo hacerlo, probé con un programa de edición de imagen a crear un boceto, hasta que poco a poco fue cogiendo forma y se hizo real la posibilidad de presentar el proyecto seriamente.
San Mateo es una fiesta muy querida y con mucha tradición en Cuenca, ¿cómo has querido reflejar ese espíritu en tu obra?
He intentado ser lo más fiel posible a lo que representan para mí las fiestas de San Mateo e incluir los elementos principales que las componen.
¿Podrías contarnos qué elementos o símbolos son los protagonistas del cartel de este año?
El fondo es el Ayuntamiento de Cuenca; en la parte izquierda, según se mira, está la torre de Mangana, debajo las Casas Colgadas y más abajo la estatua de Alfonso VIII. Son los símbolos más destacados del casco antiguo. En el centro del cartel, como no podía ser de otra manera, aparece la vaca, el eje principal de San Mateo. También están las figuras de maromero —que es mi padre—, los guantes simbolizando al personal de cuadras y, en la ventana del Ayuntamiento, incluí a mi abuelo Julián como homenaje, porque fue quien me enseñó el mundo del toro y de la vaca en San Mateo, además de hacer tanto por estas fiestas durante muchos años.
¿Qué fuentes de inspiración has tenido? ¿La fiesta vivida en primera persona, la tradición popular, el patrimonio de Cuenca…?
Principalmente mi visión en primera persona, aunque también el patrimonio del casco antiguo, que es el eje fundamental para que San Mateo tenga esa belleza. Es un cartel familiar, por así decirlo. He querido representar los elementos más destacados del casco antiguo, con la vaca como eje principal, porque creo que es lo más importante de la fiesta y lo que se debe conservar y cuidar. También he querido dar presencia a todas las personas que intervienen en el manejo de los animales: voluntarios en las descargas matutinas, personal de cuadras y maromeros.

En tu opinión, ¿qué tiene de especial San Mateo para los conquenses y para quienes lo visitan?
Son unas fiestas muy importantes, sobre todo porque sirven para juntarse con amigos y familiares en un escenario único como es el casco antiguo de la ciudad. La representación de la conquista de Cuenca y la tradición de la suelta de vaquillas, declarada de Interés Turístico Regional, es muy bonita de ver.
¿Cómo ha sido el proceso creativo? ¿Fue rápido e inspirado desde el principio, o requirió muchas vueltas y cambios?
La base fue bastante rápida, aunque probé con diferentes bocetos durante algunas semanas. Tenía clara la idea de cómo quería que fuese, así que fui cogiendo las imágenes base e incorporándolas al cartel. Durante unos meses estuve haciendo retoques y aplicando filtros hasta que di con el resultado que me convenció. Se puede decir que en un par de meses estaba hecho.
¿Crees que tu estilo personal como artista queda reflejado en el cartel? ¿Cómo lo definirías?
No me considero artista. He intentado reflejar las fiestas como yo las vivo y como creo que deberían mostrarse a quien pregunte de qué trata San Mateo. En parte creo que he conseguido plasmar su esencia, aunque por supuesto me he dejado cosas sin poner.
¿Qué mensaje te gustaría que recibiera cualquier conquense al ver tu cartel por primera vez?
Que despierte en quien lo vea la curiosidad o el ánimo de participar en la suelta de vaquillas.
¿Y qué esperas que sienta alguien de fuera, un visitante que aún no conoce San Mateo?
Emoción y adrenalina con la representación de la conquista de la ciudad y, por supuesto, con la suelta de vaquillas y la cultura local. Les invito a recorrer el casco antiguo, probar la gastronomía tradicional y descubrir la historia que se esconde en cada rincón.
Como artista joven, ¿qué retos supone enfrentarse a un encargo con tanta carga simbólica y tan esperado por la ciudad?
Como he dicho antes, no me considero artista. Es un reto difícil porque plasmar la esencia de San Mateo sin dejarse nada fuera es complicado. Lo he intentado desde mi visión personal, habiendo estado presente en la fiesta desde niño.
¿A quién te gustaría dedicar este cartel o con quién lo compartes especialmente?
Sin duda, a mi abuelo Julián Rodríguez Soriano, que me enseñó el mundo del toro y de San Mateo, y que tanto se preocupó e hizo por esta fiesta durante tantos años. Y también a todas las personas que intervienen en el manejo de los animales: maromeros, personal de cuadras y voluntarios que realizan las descargas por la mañana.
Por último, ¿qué significa para ti personalmente San Mateo y cómo lo vives cada año?
Para mí son las fiestas más importantes de Cuenca, el momento que espero durante todo el año. La vinculación me viene de familia: mi tatarabuelo Leonardo tenía vacas en Buenache de la Sierra y las bajaba andando hasta Cuenca para San Mateo; mi bisabuelo Justo fue maromero; mi abuelo Julián se encargó de elegir las vacas, de las descargas y de ayudar en las cuadras; y mi padre y mi tío son maromeros actualmente.
Desde pequeño he vivido la fiesta en primera línea, hasta que en 2019 me llamaron para entrar como personal de cuadras, donde sigo hasta hoy. Yo vivo San Mateo en torno a la vaca: madrugo para subirlas desde la plaza de toros hasta la Plaza Mayor, almuerzo con mis compañeros, paso la tarde en las cuadras soltando y metiendo las vacas, y al terminar me voy a descansar para el día siguiente. Así son los cuatro días de fiesta para mí.