“El intercambiador no tenía sentido para Cuenca y el tiempo nos ha dado la razón”; hablan los conductores

El delegado sindical de CCOO en el transporte urbano, Jesús Salvador Saiz, denuncia los fallos del intercambiador, defiende a los conductores y reclama una reestructuración profunda del servicio en Cuenca

La reorganización del transporte urbano en Cuenca, con la implantación del intercambiador, abrió una fuerte polémica que colea quince días meses después de su puesta en marcha. Conductores, usuarios y el propio Ayuntamiento se han visto inmersos en un debate que, según denuncian los trabajadores del servicio, se podría haber evitado. Jesús Salvador Saiz Saiz, delegado sindical de CCOO en el transporte urbano, repasa la situación actual y advierte de que “el tiempo nos ha dado la razón”.

Un servicio tensionado

Saiz describe la situación actual como “compleja”. Explica que los conductores siguen cumpliendo con las rutas establecidas por la empresa, pese al descontento generado con el intercambiador. “Por desgracia, parte de esas quejas se han dirigido contra los conductores, cuando nosotros somos trabajadores que cumplimos órdenes y no responsables de la planificación”, subraya.

Retrasos inevitables

Desde el sindicato ya se advirtió de que los tiempos de recorrido eran insuficientes. “Se nos asignaron 15 minutos para cubrir el trayecto desde el Intercambiador hasta el barrio del Castillo, un tiempo a todas luces imposible”, denuncia. Aunque incluso con dos vehículos la frecuencia resultaba insuficiente, sus advertencias no fueron atendidas.

“No tenía sentido para Cuenca”

El delegado sindical recuerda que el rechazo al intercambiador fue planteado desde el principio. “Dijimos que el intercambiador no tenía sentido para una ciudad como Cuenca. Bastaba con ajustar algunas líneas para dar cobertura al nuevo Hospital, sin necesidad de imponer un cambio tan brusco”, apunta.

Tensión con los usuarios

En la plantilla trabajan 35 conductores y un total de 38 empleados contando oficina e inspección. Saiz reconoce que han vivido momentos de tensión con algunos pasajeros, aunque asegura que la mayoría comprende la situación. “Algunos insultos y faltas de respeto se repiten con demasiada frecuencia, pero por suerte son casos aislados”, explica.

El Ayuntamiento recula

A juicio de los trabajadores, dar marcha atrás con el intercambiador ha sido lo más acertado. “No veíamos otra vía para recuperar la normalidad. Es necesario replantear a fondo el servicio: líneas, recorridos, horarios, frecuencias y vehículos”, sostiene el sindicalista.

Un contrato con raíces problemáticas

El contrato actual, prorrogado hasta 2027, también está en el centro de las críticas. Saiz recuerda que el origen de este acuerdo se remonta a 2012, en plena crisis. “La anterior concesionaria debía a los trabajadores más de seis mensualidades, reclamaba al Ayuntamiento cuatro millones de euros y la deuda municipal era enorme. Se sacó adelante un contrato de urgencia impulsado por el concejal Gregorio Sebastián, con el único objetivo de que el transporte urbano no se paralizara. De ahí vienen muchos de los problemas actuales. Como solemos decir, de aquellos barros, estos lodos.”

“El tiempo nos ha dado la razón”

Pese a que el Ayuntamiento mantuvo reuniones con los trabajadores antes de implantar el intercambiador, las recomendaciones del sindicato no fueron escuchadas. “Nuestra postura fue siempre contraria, pero no se nos hizo caso. El tiempo, lamentablemente, nos ha dado la razón”, concluye Saiz.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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