En pleno corazón de la Serranía de Cuenca, entre bosques de pinos, grandes montañas y el susurro del agua, se encuentra Vega del Codorno, uno de los pueblos más singulares de la provincia. Y no solo por su entorno natural privilegiado, sino por su particular forma, ya que está compuesto de pequeños caseríos dispersos, al estilo de las aldeas de Galicia o los cortijos de Andalucía.
Esta diminuta localidad está formada por once caseríos que parecen sacados de un cuento: La Cueva, El Perchel, El Molino, Los Demetrios, Los Eustaquios, El Collado, El Tío Miguelete, Las Chorretas, Gregorete, El Puntal y Los Perales. Cada uno de ellos, llenos de encanto, conserva su propio nombre, en muchos casos heredado de antiguas familias que los habitaron.

Un abrigo de roca natural
La capital del municipio es La Cueva, llamada así por estar literalmente situada bajo un abrigo de roca natural, desde el cuál parte una gruta de varios kilómetros de profundidad. Una auténtica joya que forma parte de un entorno natural de gran valor.
En el centro del término municipal se encuentra una iglesia construida en 1940, pensada para dar servicio religioso a todos los caseríos, y que hoy es uno de los símbolos de unión del pueblo.
Cascadas escalonadas
Pero, si hay algo que convierte a Vega del Codorno en un destino verdaderamente especial, es su proximidad al Nacimiento del Río Cuervo, uno de los parajes naturales más emblemáticos de Castilla-La Mancha. En este enclave, declarado Monumento Natural, el agua brota entre capas de roca caliza recubiertas de musgo, creando una serie de cascadas escalonadas que parecen flotar sobre alfombras verdes.

El acceso al Nacimiento del Cuervo es libre durante todo el año, y existen varias rutas de senderismo que permiten disfrutar del recorrido en contacto directo con la naturaleza.
A pesar de su belleza, Vega del Codorno continúa siendo uno de los pueblos menos conocidos de Cuenca, lo que le otorga un valor añadido: el de la autenticidad. Pasear por sus caminos, respirar el aire puro de sus montes o escuchar el canto de los pájaros es una experiencia que va más allá del turismo convencional.