Este es el pueblo más pequeño de Cuenca: tiene 14 habitantes y en él nació un famoso pintor

Es uno de los municipios más envejecidos de España

La despoblación es una realidad que afecta a buena parte del interior de España, especialmente a provincias como Cuenca, Soria o Teruel, donde muchos pueblos van perdiendo vida poco a poco. Son lugares que un día estuvieron llenos de niños y de ambiente, pero que hoy apenas cuentan con un puñado de vecinos.

En este mapa desolador, hay pueblos que destacan por lo extremos que son sus datos. Es el caso de Arandilla del Arroyo, el municipio más pequeño de Cuenca, con solo 14 habitantes. Pero lejos de rendirse, este rincón sigue latiendo y negándose a desaparecer.

Aunque no se conoce con exactitud cuándo nació Arandilla del Arroyo, hay referencias históricas que transportan hasta la Edad Media. Tras la repoblación cristiana de la zona, la aldea pasó a formar parte del Alfoz de Huete, una demarcación territorial que agrupaba pequeños núcleos bajo la protección de esta ciudad.

 En 1558, fue vendida a la villa de Albendea por la Infanta Doña Juana, gracias a un permiso especial concedido por su hermano, el rey Felipe II. Más adelante, ya a finales del siglo XVIII, volvió a depender administrativamente de Huete.

Cuna del pintor Pedro Ruiz González

Uno de los mayores orgullos del pueblo es haber sido cuna del pintor barroco Pedro Ruiz González, nacido aquí en 1640 y fallecido en Madrid en 1706. Especializado en arte religioso, algunas de sus obras pueden verse en el Museo del Prado, como ‘Jesucristo en la noche de su Pasión’. 

Se dice que dejó algunas pinturas en la iglesia del pueblo, entre ellas una titulada ‘Almas del Purgatorio’, desaparecida desde la Guerra Civil. Su nombre da vida a la plaza principal, donde la memoria del artista sigue viva entre los vecinos.

Agricultura y ganadería

Hoy en día, la vida en Arandilla gira en torno a la agricultura y la ganadería, como ha sido siempre. No hay farmacia y el médico solo pasa una vez a la semana. Tampoco hay un bar abierto a diario, pero existe un local muy especial, el de la Asociación Cultural Gastronómica Peña «El Vilano», que abre en ocasiones para compartir un café o un refresco entre vecinos.

Entre los lugares que se pueden visitar, está la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, la Plaza Nacional, la Plaza del pintor Pedro Ruiz González y un mirador junto a la fuente con abrevadero desde donde se divisa el paisaje típico de la Alcarria, seco y hermoso, lleno de sabinas, encinas, tomillo, lavanda y espliego. 

También se pueden observar aves como el búho real, el aguilucho lagunero o la alondra, además de ver pasar a un ciervo o cruzarse con una lagartija. 

Todo esto forma parte de la vida tranquila y silenciosa de un lugar que resiste, que no se rinde y que sigue siendo un ejemplo de esa España que, aunque pequeña y olvidada, no ha perdido su alma.

María López

Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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