La Catedral de Cuenca se ha convertido esta tarde en el escenario del último adiós a Gustavo Torner. Bajo sus altas bóvedas, envuelta en la penumbra solemne del templo, la ciudad ha despedido a uno de sus hijos más universales, maestro de la abstracción y creador incansable, que falleció este sábado a los cien años de edad.
El féretro llegó poco antes de las seis de la tarde, recibido en silencio por un nutrido grupo de conquenses que aguardaban en la Plaza Mayor y por distintas autoridades. A su paso, las campanas de la Torre de Mangana doblaron, marcando el compás de una despedida que trascendía lo personal para convertirse en un acto colectivo de gratitud.
En el interior de la Catedral de Santa María y San Julián de Cuenca, los primeros bancos estaban ocupados por los familiares más cercanos, que siguieron la ceremonia con emoción contenida. Repartidos por el templo había representantes de las instituciones culturales, así como autoridades locales y regionales. Entre las que se encontraban el alcalde de Cuenca, Darío Dolz o el vicepresidente primero del Gobierno de Castilla-La Mancha, José Luis Martínez Guijarro.

Tampoco faltaron vecinos de Cuenca que quisieron también acompañar al artista en su último viaje, sentándose en los laterales y rincones de la Catedral.

La misa, presidida por el obispo José María Yanguas, en la Capilla Mayor ha transcurrido con sobriedad y recogimiento. En su responso, ha subrayado la dimensión humana y espiritual de Torner: “Se nos ha ido un gran artista, uno de los grandes de este siglo, quizá de la historia. Un hombre de bien y un cristiano”. Las palabras resonaron bajo las bóvedas mientras el órgano entonaba acordes graves que reforzaban la sensación de solemnidad.
A su vez, los últimos rayos de luz del sol de la tarde traspasaban las vidrieras abstractas del templo, esas de las que Torner fue autor en una buena parte.
Durante la ceremonia se podía contemplar la tristeza de su pérdida en el rostro de los presentes que con respeto han mostrado su cariño a la pérdida del artista.
A escasos metros de la Catedral, la ciudad de Cuenca quiso dejar constancia de ese vínculo eterno con el artista. El pasado 24 de julio, apenas unos días después de que Torner cumpliera cien años, el Ayuntamiento descubrió una placa junto a su emblemático monumento a la Constitución, en la plaza de Mangana. La inscripción permanecerá allí como homenaje para la posteridad, recordando al creador que llevó el nombre de Cuenca a museos de todo el mundo.
Antes del inicio de la ceremonia, Amador Pastor, consejero de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno regional, ha destacado ante los medios de comunicación la intensidad y trascendencia de la vida del artista: “Hoy la ciudad de Cuenca, la cultura y Castilla-La Mancha lloran la pérdida de este gran artista. Ha sido muy significativa su obra y queremos recordar ese gran legado, ese impulso que ha hecho a la cultura de la mano de otros artistas muy reconocidos también por la ciudad”.

Entre los amigos más cercanos, Tomás Marco, compositor y director de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, ha recordado la amistad de más de 50 años con Torner: “Su pérdida supone el cierre de toda una que fue importantísima para el arte español y en la cual se hizo una gran revolución. Gustavo era una persona exquisita en su conocimiento de la belleza, cultísimo y profundamente consciente del arte”.

Por su parte, Nicolás Mateo Sauquillo, pintor y primer secretario del Museo de Arte Abstracto Español, ha recordado la visión y proyección de futuro del artista asegurando que para él es el conquense “más universal del siglo XX” y una persona que “ha trabajado muchísimo por Cuenca, con honestidad, independencia y una inteligencia extraordinaria. Gustavo convenció a Fernando Zóbel para que trajera a Cuenca su colección”.

Manuel Fontán del Junco, director del Museo de Arte Abstracto Español y de la Fundación Juan March, resaltó su lucidez hasta el final: “Me impresionó ver cómo, con 100 años, mantenía la cabeza lúcida”.

Con todo, Fontán ha lamentado su pérdida asegurando que hoy las Casas Colgadas se han quedado “doblemente huérfanas”, por la muerte, en su momento, de Fernando Zóbel y ahora con la de Gustavo Torner.
Marta Moset, directora del Espacio Torner, ha subrayado el legado que deja el artista: “Gustavo Torner puso a Cuenca en el mapa del arte contemporáneo siendo un artista polifacético como ninguno ha sido en la capital. Además de ser una persona brillante, atenta y siempre dispuesta a ayudar a todos los demás Desde el Espacio Torner vamos a proteger su legado y a continuar con su memoria viva”.

Dentro del ciclo de actividades para conmemorar el año del centenario de su nacimiento, Moset ha recordado que este próximo martes en Sala Iberia, desde la Delegación de Desarrollo Sostenible, se pondrá en valor esa figura de Torner como ingeniero forestal.
El funeral se prolongó desde las 18:00 hasta casi las 19:00 horas, con gran atención en la Plaza Mayor, donde el respeto y silencio de los presentes se rompió en un prolongado aplauso de despedida. El cuerpo será incinerado y mañana se enterrarán sus restos en el Cementerio Municipal del Santísimo Cristo del Perdón de Cuenca.
Con la muerte de Gustavo Torner, Cuenca pierde a un referente cultural irreemplazable, cuyo legado seguirá vivo en sus museos, en la ciudad y en la memoria de quienes admiraron su talento y humanidad.
