El conquense de raíz en Montalbo que llegó a ser gerente de una universidad privada en Madrid

José Luis Machetti convierte la entrevista en una clase de lecciones de humanidad

Presencia serena y rostro calmado. Esta es aparentemente su carta de presentación para el conquense que no sepa que a 180 km de distancia José Luis Machetti lidia con la vorágine de un departamento en el que se cuecen las finanzas de toda una universidad que escala posiciones en los rankings como si fueran cuesta abajo.

Lleva 30 años en la Universidad Francisco de Vitoria, algo habrá hecho bien. Para empezar ser el bastión de su familia, lo cual es mucho más difícil. Con tres hermanos y cuatro hijas el salseo está asegurado, pero se nota que disfruta y le sigue entusiasmando que la empresa para la que trabaja encaje con este valor. «Es una suerte poder trabajar en un sitio donde puedes vivir igual que piensas. Te vuelcas del todo porque la parte personal y la profesional llevan la misma línea. Me parece un lujo increíble», enfatizó Machetti con honestidad, quien consideró que aunque sea poco común hoy en día tener una familia grande no deja de ser algo sencillo si se piensa bien: «Para mí es algo natural».

José Luis es un apasionado de la realidad, de la suya y de las de los que le rodean. Observa con atención todo lo que pasa a su alrededor porque lo real le permite evitar el peligro de vivir aislado y aceptar a todo el mundo. Con los pies en la tierra no pierde ni un minuto en contemplar lo alto que ha llegado a nivel profesional, entre otras cosas porque pasa mucho tiempo en el municipio conquense de Montalbo y allí las personas se ven desde abajo. El ámbito rural lo lleva en la sangre desde que era pequeño y empezó muy pronto a disfrutar de sus salidas al monte como cazador en compañía de sus primos. No le falta nada a este conquense porque además es un gran amante de la Semana Santa y pertenece a la Hermandad del Jesús de El Salvador, para más detalles.

Tenía 27 años cuando llegó a la Universidad. «En la UFV todos somos importantes, te pones a trabajar y haces lo mejor que puedes y sabes. No tengo planes a corto plazo, simplemente es un proyecto que encaja conmigo y después de mucho trabajo y por supuesto preparación, pues las cosas funcionan». Esta es la explicación sencilla, que también incluye la posibilidad de que no funcionen, pero a priori no es un hombre con temor al fracaso y la perspectiva de los años le ha regalado la virtud de aprender de los errores. «Todos somos humanos y nos equivocamos, hay que darle la bienvenida al error porque es una forma de aprender, lo primero que hay que hacer es asumirlo y dejar a un lado la soberbia, no conozco a nadie que haya tenido éxito que no haya tenido antes muchísimos fracasos». Primera lección.

José Luis Machetti, gestor de los servicios administrativos y económicos de la Universidad Francisco de Vitoria/ Néstor Robaina

EL EJE VERTEBRADOR: LAS HUMANIDADES

Machetti empezó a trabajar como profesor en la rama de Contabilidad, Gestión y Auditoría, pero si de algo está seguro es del eje que vertebra todos los estudios y la actividad universitaria: las Humanidades. Piensa que son fundamentales y que el Máster le brindó «la mejor formación» que ha tenido en su vida, de hecho, se mostró convencido de que si el proyecto de la UFV está vertebrado es porque las Humanidades son vertebradoras: «¿Por qué tenemos muchos de los problemas que tenemos y no entendemos? Porque hemos dejado de estudiar Humanidades, Filosofía, Historia, Antropología, lo que de verdad configura lo que es una persona». Segunda lección.

Por eso, en su departamento no se conforma con un buen curriculum, no es que le disgusten los títulos entiéndase, sino que lo que suma para él es la forma de llevar a cabo las aptitudes adquiridas. Y lidera como el jinete que coloca a los caballos en una cuádriga en la posición más adecuada para rendir al máximo de sus capacidades. «Cuando una persona se desarrolla a sí misma y está contenta está motivada, automáticamente es un valor para el resto. Y al revés, cuando tengo la desgracia de tener que despedir a alguien no es porque el currículum no sea verdad, sino porque la forma que tiene de hacer las cosas no encaja. Soy muy cuidadoso con la manera de enfrentar los problemas». Tercera lección: un empleado no ha de romper la armonía y tener buena intención, aunque se equivoque. «Y si está amargado, que lo reconozca y lo puedas ayudar, no pasa nada por estar amargado» (risas). 

Gesto de ingenuidad que le brinda su principal ventaja corporativa/ Néstor Robaina

CUENCA, UN LUGAR PARA GESTIONAR

«Vengo a Cuenca menos de lo que me gustaría», reconoció nuestro gerente conquense. «Porque, bueno, pues entre que tengo cuatro hijas y que allí tienen actividades, más la vida en Madrid… Pero me gusta venir y dar un paseo, tomar café con mis amigos de toda la vida». Sus amigos de párvulos, como él los llama, le conocen desde que nació y no hay año que no se peguen un buen viaje para celebrarlo: «Es una gozada, no tienes que tener ninguna pose, ni meter filtro, saben lo que eres».

Cuarta lección: «Yo creo que muchas veces la gente tiene problemas porque no sabe quién es, no lo asume o no le importa, vamos tan deprisa que no te paras a pensar y no hay que hacerse líos mentales, en Madrid las distancias te condicionan más y el tráfico, pero tengo la suerte de vivir en Majadahonda cerca del trabajo y llevar a mis hijas al colegio, la sensación de agobio le pasará también a alguien que esté en Cuenca todo el día trabajando».

Dada la agenda como la tiene, hasta arriba de reuniones que merman la labor ejecutiva, es de admirar su apacibilidad en el trato cercano: «Soy de los que me gusta hacerme la agenda del día y la planificación, pero si cuando llego se me estropea completamente, porque parezco un bombero, no pasa nada. Es cuestión de decir: Bueno, ¿yo para qué estoy aquí? ¿Para hacer lo que yo creo que tengo que hacer? ¿O para hacer lo que la realidad me está diciendo que tengo que hacer?». Quinta lección. Aunque también se siente afortunado de tener un buen equipo a su lado: «Los temas los resuelven ellos, yo más que solista en una orquesta intento ser director».

Por otro lado, cuando las negociaciones se enquistan y cada parte reclama lo suyo, sigue una regla de oro: «Todas las personas tienen buena voluntad, pero con visiones parciales del problema». No se mostró partidario de imponer su postura, sino que intenta que cada uno se entienda con el otro poniéndose en su lugar para justificar las reacciones: «No son más que pugnas de posiciones que no van a ningún lado y en el choque no avanza nadie». En cuestión de emociones, no le gustan los gritos ni las caras tristes mientras la frustración se pueda gestionar con un sacerdote o con un psicólogo, con tal de estar ocupado en vez de preocupado.

«Me he estado dando cuenta con los años (me gusta siempre ir sacando aprendizajes) que hay muchísimos problemas que en realidad no son problemas, son malentendidos, y no pasa nada porque se van a resolver». Sexta lección. Hay que atender la preocupación de las personas, no tanto el problema de fondo ni vivir en el mundo WhatsApp de pregunta-respuesta: «Recibo muchísimos correos todos los días con un problema, luego me voy al de arriba y veo que ya está solucionado, la gente quiere hacer bien las cosas». Según matizó, no se trata de inmediatez, hay que tomarse un tiempo y reflexionar bien las cosas.

Machetti cambia el atuendo de jefe por el de agricultor de sus raíces/ Néstor Robaina

Si fuera gestor de Cuenca, potenciaría el tipo de ciudad en cuanto a relaciones personales de confianza, cercanía y seguridad, pero intentaría que fuera menos dependiente de las administraciones públicas. «Soy técnico de auditoría del Tribunal de Cuentas y las conozco bien, pero si quieres salir adelante y prosperar lo tienes que hacer tú». Sostiene que hay un concepto erróneo del emprendimiento como un medio para vender y ganar dinero rápido, tipo start up, pero entiende que se crea para aportar valor y prosperidad, aunque la cosecha llegue a largo plazo. Para crecer económicamente hay que generar riqueza poco a poco, compartiendo con los que están alrededor, sería su séptima lección.

«ME SORPRENDO CONTINUAMENTE PORQUE SIGO SIN CONOCERME A MÍ MISMO»

A José Luis Machetti la UFV le aporta además la posibilidad de asistir a conferencias y congresos que imparten personalidades de primer nivel sin moverse apenas de su despacho, sobre todo lo relacionado con la Historia, que es lo que más le interesa, dado que su tesis versa sobre Winston Churchill y actualmente está encantado ejerciendo como profesor de Historia del siglo XX. Sigue siendo una persona a la que le interpela la cuestión del sentido pues no lo ve como algo separado del resto de dimensiones del ser humano: «Me sorprendo continuamente porque sigo sin conocerme a mí mismo».

En estos 30 años José Luis Machetti ha cambiado mucho, pero no piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor: «Estar en paz no es fácil, lo que pasa es que lo tienes que querer». Octava lección. Seguramente que en sus próximas ‘Conversaciones de Desarrollo’, como se denomina internamente a la supervisión anual de los objetivos por áreas en la UFV, el propio rector a quien rinde sus propias cuentas personales tendrá nuevos clics que tener en cuenta. «Soy un privilegiado por hacer lo que me gusta», exclamó. Y encima, de Cuenca.

Almudena Collado

Redactora de El Digital de Cuenca. Nacida en Cuenca. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación en radio y televisión como Cadena COPE, CMM y profesora de Onda Radio en Universidad Francisco de Vitoria.
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