Entre las montañas de la Serranía de Cuenca, donde el tiempo parece detenerse, hay un rincón que guarda un fenómeno natural tan insólito como desconocido para muchos. Se trata de El Tobar, una pedanía de Beteta con apenas 25 habitantes que acoge uno de los secretos geológicos más sorprendentes de España: la Laguna del Tobar, una piscina natural de aguas turquesas que esconde un misterio bajo su superficie.
La revista National Geographic lo resume así: «A veces pienso que Cuenca es una provincia que colecciona imposibles». Y no es para menos. Porque a escasos pasos de este pequeño pueblo se abre una dolina kárstica que ofrece un espectáculo natural poco común: dos capas de agua completamente distintas que jamás se mezclan.
Lo que ocurre en la Laguna del Tobar no es habitual. De hecho, es tan excepcional que ha sido reconocida internacionalmente por el fenomenológico de la meromixis, que solo se da en contadas lagunas del planeta. Según explica la revista, es un «caso especial».
Un fenómeno natural «especial»
El motivo es fascinante. Bajo la superficie turquesa de la laguna hay dos mundos acuáticos separados por densidad. En la parte superior está el agua dulce, clara y oxigenada; y en el fondo se encuentra un volumen de agua tres veces más salada que el mar, que nunca sube ni se mezcla. «Las diferencias de densidad mantienen separadas ambas capas de agua como si fueran aceite y vinagre», detalla el artículo.
Este fenómeno tiene su origen en dos hundimientos del terreno ocurridos en diferentes momentos geológicos. El primero abrió una surgencia de agua dulce, procedente de un acuífero. El segundo, más profundo, se originó por la disolución de un estrato de rocas salinas.
Un océano en miniatura
Durante el verano, la laguna se transforma además en una piscina natural autorizada, una de las pocas que existen en la provincia de Cuenca. Desde junio hasta septiembre, quienes se atreven a darse un baño lo hacen sabiendo que bajo ellos no hay solo agua, sino un ecosistema oculto y completamente diferente al que se percibe en la superficie.
La experiencia es única. «Pensar que flotamos sobre otro volumen de agua diferente al que estamos sumergidos convierte el baño en una experiencia única: a pocos metros bajo nuestros pies se extiende un océano en miniatura, salado, misterioso y muy antiguo»
El pueblo de Cuenca con 25 habitantes y una laguna única en España: “Un océano en miniatura”, describe National Geographic.
La Laguna del Tobar es, en definitiva, una joya escondida entre los parques naturales de la Serranía de Cuenca y el Alto Tajo. Un lugar donde el silencio, el agua y la geología se dan la mano para crear algo extraordinario.