A las recientes críticas de los grupos políticos Cuenca en Marcha y el Partido Popular se suman las de los ciudadanos que, entre otras cosas, ven un sinsentido tener que bajarse del autobús en el intercambiador para volverse a subir si quieren seguir la ruta. El principal problema que acusan es que no consiguen llegar a su destino con la misma puntualidad que antes porque el transporte público tarda mucho más tiempo en completar las paradas establecidas en su línea.
«En primer lugar, ya he perdido la cita que tenía con el Hospital, con el centro de especialidades», se lamentaba Vicky. «Han quitado un autobús de la Línea 4 porque se han quejado de que a la Plaza Mayor iban muy tarde, ¿van a quitar también otro de la Línea 2? ¿No tenemos opciones para ir a los demás sitios?», protestaba sin que le faltara razón. «De verdad te lo juro, sinceramente, he estado todo el rato aquí con esta gente esperando», prometía sin faltar.
Un problema que afecta, sobre todo, a personas mayores o con movilidad reducida, ya que «están esperando más de una hora aquí» y sin una sombra donde protegerse del sol de justicia o del viento y la lluvia más adelante. «¿Qué va a hacer el alcalde?», era la pregunta más escuchada en la zona de la antigua estación del tren.

RECADOS PENDIENTES Y DEMORAS
«Yo voy a Termalia, lo cogía en la Granja Victoria y me dejaba allí, ahora tengo que venir aquí; bueno, me han dicho ‘coja usted el autobús de la Granja y como todos vienen aquí bájese y monte en el otro’, pero está una como para bajarse y subirse de autobuses», comentaba Paquita sin saber si reír o llorar.
Otros pasajeros dudaban de la nueva ubicación ya que en la calle Colón se podía hacer transbordo con todos los buses. «¿Por qué tenemos que venir aquí quieras o no quieras?», se preguntaban.

«¿Es que hay alguien que esté contento con esto? A mí me han dicho ‘te vas allí, coges este bus y luego te bajas en la Estación de Autobuses’, pues entonces ¿qué papel me soluciona a mí?», enfatizaba otro viajero.
«¿Que si hay problemas? ¡Dime si no hay!», bromeaban en la cola. «Todo es un problema desde ayer, me vuelvo a mi casa otra vez porque llevo desde las 10:30 horas que bajé en la Línea 4 y ya son las 12 horas», contaba María Luisa que dejaba el recado pendiente.

UNA SOLUCIÓN CUANTO ANTES
Entre protestas y «vergüenzas» discurría la mañana. «Esto es un cisco», expresó Ana a la compañera de viaje, y lo que antes era media hora ahora es el doble por un problema de organización, como relató en El Digital de Cuenca Jesús Salvador, delegado sindical de Comisiones Obreras.

«Funciona mal, hay muchas quejas por parte de los usuarios, por falta de tiempo, por los retrasos, por el tema de tener que estar cambiando de autobús constantemente, sobre todo, para la gente mayor. Los trayectos que antes hacían a lo mejor en 30 minutos ahora están tardando 40 minutos», resumió el delegado, en función de las quejas de usuarios recibidas, quien consideró que a este «experimento» le falta mucho rodaje hasta dar con la tecla.
Emplazó a la empresa LUC y al Ayuntamiento de Cuenca a llegar a un acuerdo cuanto antes: «Por parte de los trabajadores hacemos nuestro servicio como nos han mandado, ya hemos avisado de que no daba tiempo en completar los servicios en las Líneas 1 y 2. Los conductores solo podemos pedir disculpas y paciencia a los usuarios».
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