El universo de los huevos Kinder que se esconde en un pueblo de Cuenca

Enrique González, es el artífice de esta colección que aglutina más de 9.000 artículos de regalo en los huevos Kinder y que se puede visitar de forma gratuita en Cardenete

Más de 9.000 juguetes, algunos de casi 35 años de antigüedad, reunidos en una sola casa. Así es la increíble colección de Enrique González (Palma de Mallorca,1957), vecino de Cardenete ya jubilado, que transformó un hobby familiar en una casa-museo acerca de los premios dentro de los huevos Kinder Sorpresa.

Lo que comenzó como un juego con su hijo se ha convertido en un atractivo para la localidad y en un testimonio de pasión y dedicación por un hobby poco común.

Todo se remonta al año 1996, cuando compró los primeros huevos Kinder a su hijo. “Al principio creé unas pequeñas ‘casitas’ para ordenar los juguetes y que no estuvieran por ahí en los estantes”, recuerda. Una caja de zapatos llena de más premios, regalo de un sobrino, fue el punto de inflexión: “Aquí esto se me escapó un poco de las manos. A partir de ahí me puse en contacto con otros coleccionistas y empecé a ampliar la colección”.

Por ello, pronto se le hizo necesario un espacio mayor. Ante la falta de sitio en su casa, Enrique compró una casa antigua en Cardenete, que acondicionó como casa-museo, donde ahora exhibe sus piezas ordenadas principalmente por año de fabricación.

Entre las piezas más antiguas, se encuentran juguetes que datan de 1988, antes de que Enrique comenzara a coleccionarlos y se trata de un cochecito antiguo. Algunas de sus favoritas incluyen el conocido personaje de dibujos animados la Pantera Rosa y otra es una pequeña noria en miniatura, valoradas por la dificultad de sus minúsculas piezas. Y aunque su colección es enorme, hay colecciones que se le resisten y le gustaría hacerse con ellas como es una del Libro de la Selva. Si bien, en general les tiene cariño a todas.

Foto: Cedida
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A pesar del tiempo que lleva con la colección, mantiene la pasión intacta como desde el primer día. “De hecho, voy buscando siempre a ver dónde los consigo más barato para poder comprar”, asegura.

La manera de conseguirlas ha sido a lo largo de los años comprando los propios huevos kinder, pero también a través de foros especializados con aficionados que ha ido conociendo de distintas partes del mundo. Entre los países donde señala que existe más afición sobre este tema es en Alemania e Italia, país originario de la empresa que los fabrica.

Foto: Cedida
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Sobre el valor económico, Enrique estima que hay una inversión aproximada de 18.000 euros, calculando un promedio de 2 euros por figura. Aunque hay piezas muy caras en el mercado, su objetivo no es vender, sino disfrutar de la colección y compartirla con otros.

La casa-museo, abierta hace cinco años, se puede visitar de forma gratuita. Enrique organiza las piezas por año, manteniendo el espacio ordenado y protegido en vitrinas. “Lo que más sorprende a la gente es la cantidad de muñequitos que hay y lo organizados que están”, explica.

Foto: Cedida
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Aunque no recibe muchas visitas al año, principalmente vecinos y veraneantes, su colección ya es un recurso más dentro de la oferta cultural de este municipio de la provincia de Cuenca. De hecho asegura que es una de las tres personas en toda España que tiene expuesta al público de esta manera una colección de este tipo.

Foto: Cedida
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Con todo, Enrique asegura que, mientras su salud se lo permita, seguirá coleccionando. “Si algún día no pudiera continuar, lo más seguro que haría mi hijo no quisiera continuar con ello, sería cederlo al municipio para que siguiera siendo visitable”, comenta. Y para concluir, acaba con un consejo final: “Animar a la gente a que tenga un hobby, sea el que sea, y entretenerse con algo que les apasione”.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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