Sin embargo, en la calle, la realidad es otra: la mayoría de los conquenses desconoce qué son y cuál es su utilidad.
Durante diez días se está llevando a cabo la evaluación de los 47 proyectos presentados a los presupuestos participativos de Cuenca, una herramienta mediante la cual asociaciones vecinales, colectivos ciudadanos y particulares pueden proponer iniciativas para mejorar la ciudad. Sin embargo, a pie de calle, la mayoría de los conquenses desconocen qué son y para qué sirven.
Así lo ha podido constatar El Digital de Cuenca en diferentes encuestas realizadas. Muchos de los entrevistados reconocen no haber oído nunca hablar de esta fórmula de participación ciudadana, mientras que otros aseguran haber tenido alguna referencia, pero sin un conocimiento claro de su funcionamiento. «No he oído hablar de ellos. Llevo viviendo en Cuenca bastante tiempo y es la primera vez que me los nombran«, comenta Juana Payán. Una opinión compartida por Agustín Herráiz padre, que añade: «Tampoco sabía que existía este procedimiento para poder presentar proyectos al Ayuntamiento«. Su hijo, Agustín Herráiz, va incluso más allá: «Es la primera vez que escucho esa palabra y no sé para qué sirven«.



Entre los pocos que sí han oído hablar de los presupuestos participativos se encuentra Manuel Farreros, antiguo alcalde de Cuenca, quien asegura: «Me parece bien porque aportan ideas. Otros años se han ejecutado proyectos en zonas de Cuenca que han surgido de aquí«.

También Miguel Zurro los conoce, aunque con matices: «Sí he oído hablar de ellos. No puedo decir si son buenos o malos porque no estoy dentro del Ayuntamiento. A nivel personal, creo que se deben justificar bien todos los gastos y buscar la mejor manera posible de no derrochar dinero«.

El balance de las encuestas realizadas es claro: el desconocimiento ciudadano sobre los presupuestos participativos es amplio. De hecho, muchos de los consultados que prefirieron no aparecer en este medio reconocieron igualmente no conocer su existencia. Solo dos de los entrevistados estaban familiarizados con la herramienta, ambos vinculados de alguna manera a la política municipal: uno como exalcalde y otro como candidato en unas elecciones.
Este dato invita a la reflexión. Lo que no se conoce no se puede valorar. Quizá sea el momento de que los responsables políticos refuercen la información y la pedagogía sobre una herramienta que, bien utilizada, puede acercar la toma de decisiones municipales a los propios ciudadanos. Y quizá también de que los conquenses asuman el reto de implicarse más en aquello que afecta directamente al presente y futuro de su ciudad.