Julián Romero, nacido en 1518, fue un importante militar español y en su honor se recrea el momento en que es recibido por el pueblo entre las autoridades civiles y eclesiásticas. Huélamo, en plena Serranía conquense, se viste de época y cada vez tienen más éxito las Jornadas de los Tercios que ya van por su VI edición.
Echando un vistazo rápido a este capítulo de la Historia, hay que recordar que Felipe II nombró a Álvarez de Toledo el Gran Duque de Alba para sofocar la revuelta en Flandes y su misión era restaurar el orden gracias a los Tercios de Flandes.
Toñín Vicente es el presidente de la Asociación desde hace dos años y María José Vicente una de sus más fieles participantes. Por cierto que su hija María Vicente, conocida mundialmente en el atletismo de élite, fue nombrada comendadora de la Orden de Santiago en 2018. También es tradición hacer Maestre de Campo honorífico a una persona pública con relevancia nacional, como fue en 2023 el exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán. «Los domingos hacemos normalmente un homenaje floral a los caídos, presidido por algún miembro del Ejército, y luego una comida popular donde participa todo el pueblo, yo me encargo de organizar el menú» (risas).
«Me enredaron entre unos cuantos y me dijeron que la tradición tenía que seguir adelante, aunque es complicado ponernos todos de acuerdo, pero bueno, vamos avanzando poco a poco», reconoció. Intenta que la organización integre coherentemente las fiestas patronales y que haya al menos un centenar de figurantes como mínimo para conseguir una buena representación que reviva la historia de Julián Romero como Maestre de Campo (rango militar establecido por el rey Carlos I).
«No tenemos fechas fijas, pero oscila entre el 18 y el 30 de agosto», aclaró. Se hacen conferencias los martes, miércoles y jueves con respecto a la alimentación, la cultura y la escritura en el siglo XVI o de la forma de vida de los pueblos de la Sierra de Cuenca, en particular de Huélamo, en la época de posguerra. También se organizan juegos populares, sobre todo para los niños, como gimkanas medievales y talleres en los que hacen un escudo de madera medieval, una pica… No faltan obras de teatro, representaciones musicales, y otros guiños a la cultura aragonesa como las jotas.
El fin de semana se reserva para recrear el momento en que Julián Romero ordenó a todos sus guerreros hacer un ataque nocturno y se cruza el río Valdemeca a nado: «Hay una participación bastante masiva, entre 50 y 70 corredores, a las 11 de la noche, y más de la mitad son niños de entre 5-6 años hasta los 10-12». Después de eso, se hace una chocolatada «para que los corredores no se encuentren solos cuando lleguen al pueblo y se les aplauda calurosamente».
CORSÉS, CANCANES, MOÑOS Y CAPAS
«Yo me disfrazo porque Julián Romero era un hombre muy famoso e importante, por eso vinieron los tercios al pueblo», comentó María José, quien describió las jornadas como un reclamo extra para muchos negociantes del jabón y la miel. Sin duda, lo que más disfruta es vestirse de época: «El primer año los trajes los hicieron varias señoras de la Asociación de Mujeres del pueblo, luego ya cada uno se ha comprado el suyo, las nenas van como vestidas de labranza, pero contribuye casi todo el pueblo, si no es en una cosa es en otra».
Así, tanto los figurantes, que lucen sus cancanes y capas junto al resto de complementos para disfrute de todos, como los vecinos que participan activamente en todas las actividades propuestas, hacen de estas Jornadas un incomparable atractivo turístico a más de 1.300 metros de altura, donde no hay ola de calor que se resista.
