«En Cuenca no solo tengo clientes, tengo amigos para toda la vida»

Entrevista a José Alcántara Expósito, feriante de tercera generación

José Alcántara Expósito, feriante de tercera generación, lleva más de medio siglo recorriendo ferias por toda España, pero confiesa que la de Cuenca es especial. Recuerda sus inicios en los Moralejos, la evolución del recinto y el trato de una ciudad que considera su segunda casa.

El puesto de José Alcántara/Néstor Robaina

José Alcántara Expósito, de 56 años, lleva toda la vida dedicado a su vocación: la de feriante. Su hija ya representa la tercera generación de una familia que ha recorrido las ferias de toda España, con parada obligatoria en Cuenca. Y no es una parada cualquiera: su esposa, Encarnación Rama Arroyo, nació en pleno San Julián, en el Hospital Virgen de la Luz. Desde entonces, el vínculo con la ciudad es doble: profesional y personal.

Una vida de ferias

 José, ¿cómo empezó su relación con las ferias?
Desde niño, esto ha sido mi vida. Mi suegro ya tenía un pequeño puesto de patatas fritas de sartén, coco, chufas y algo de marisco. Yo continué con la tradición y hoy en día seguimos trabajando en familia. Mi hija ya representa la tercera generación, y en Cuenca nunca hemos faltado.

Los recuerdos del San Julián

 ¿Qué recuerdos guarda de la feria de Cuenca?
Muchísimos. Recuerdo cuando estaba en el parque de los Moralejos, después pasó a la Resinera y más tarde al actual recinto. Al principio era todo muy rudimentario: aparatos de madera, sin hidráulicos, casetas de chapa y lona, y muchas escopetillas de tiro. Las tómbolas eran un espectáculo en sí mismas: la del Terremoto, que rifaba jamones y embutidos, o la de los Cachichis, que se hizo muy popular con los peluches.

De dormir bajo un árbol a tener todas las comodidades

 ¿Cómo han cambiado las condiciones de los feriantes en todos estos años?

Una barbaridad. Antes dormíamos bajo un árbol o dentro de la caseta, sin agua ni luz suficiente. El que tenía aire acondicionado era un privilegiado. Ahora todo es distinto: hay trifásicos para la electricidad, agua corriente, duchas… El recinto de Cuenca está muy bien acondicionado.

Una ciudad que se vuelca con su feria

 ¿Y la gente de Cuenca, cómo es con vosotros?
Extraordinaria. Aquí no solo tengo clientes, tengo amigos. La gente ahorra para la feria, participa y respeta mucho nuestro trabajo. Y algo que me gusta decir: en el recinto de Cuenca puedes dejar tu terraza puesta y al día siguiente no falta nada. Eso no pasa en todas partes.

La pandemia fue dura para el sector, ¿qué recuerdo le queda de esos años?
Muy duro, porque los feriantes vivimos de feria en feria. Pero en Cuenca el Ayuntamiento se portó divinamente con nosotros, permitiendo una «no feria» con medidas higiénico-sanitarias. Fue un detalle que no olvidaremos.

Entre ferias y cooperativas

 Usted no solo es feriante, también tiene una vida profesional intensa fuera del verano…

Así es. En invierno soy interiorista, vivo en Torredelcampo (Jaén) y allí soy secretario de Oleocampo, una de las cooperativas de aceite más grandes del país, además de presidente de la Asociación de Empresarios Industriales de Torredelcampo. Y en el mundo feriante, presido la asociación de mi localidad, que agrupa a unas dos mil familias.

La singularidad de San Julián

 ¿Qué hace especial a la Feria de San Julián respecto a otras en las que participa?

Yo hago ferias en Sevilla, Pamplona, Badajoz, Plasencia, Cáceres, Talavera, Albacete… pero la de Cuenca es imprescindible. No solo por el recinto, que está en una ubicación magnífica, sino por la combinación de actividades. La primera semana con grandes carteles taurinos gracias a Máximo Pérez, y la segunda con conciertos de primer nivel. Este año, por ejemplo, con Dani Fernández, Amaral, Viva Suecia o El Drogas, no se puede pedir más.

¿Y qué novedades ofrece la feria de este año?
Los feriantes hemos llegado a un acuerdo con el Ayuntamiento para que los días de feria de jueves a sábado el recinto permanezca abierto hasta las cuatro de la mañana. Esto da más tiempo a la gente para disfrutar y a nosotros para trabajar, siempre con seguridad y buen ambiente.

Además, solicitamos que se bajaran los decibelios de la carpa joven, porque ni los feriantes ni los clientes podían hablar, ya que no se oían entre ellos. El Ayuntamiento nos escuchó y la medida se ha aplicado, lo que agradecemos mucho.

Otra novedad, añade Alcántara, es que el recinto de la Feria y Fiestas de San Julián 2025 será «sin ruidos» todos los días de 18:00 a 20:00 horas. Se trata de una iniciativa de esta edición para crear un espacio más accesible y confortable para todos los asistentes, incluidas las personas con sensibilidad al ruido.

Lo que falta y lo que sobra

 ¿Cree que la feria de Cuenca tiene algo que mejorar?
Diría que no le sobra nada, pero sí le falta un área específica para estacionar las caravanas de los feriantes. Por lo demás, está muy bien organizada y beneficia también a la ciudad, porque nosotros compramos aquí lo que necesitamos durante esos días. Entre trabajo y estancia, pasamos casi dos semanas en Cuenca.

«Cuando tienes un amigo en Cuenca, lo tienes para toda la vida»

Para terminar, ¿qué significa Cuenca para usted?
Significa fidelidad, amistad y cariño. Cuando tienes un amigo en Cuenca, lo tienes para toda la vida. Y para mi familia, esta feria es algo que nunca puede faltar en nuestro calendario.

El testimonio de José Alcántara refleja la esencia de la feria conquense: tradición, convivencia y hospitalidad. Sus palabras ponen en valor la evolución del recinto, la calidad de la programación y, sobre todo, el carácter de una ciudad que ha hecho de San Julián una cita imprescindible tanto para los feriantes como para los conquenses.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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