De Ledaña al Mundial sub-19: Anselmo Collado, el conquense que brilla en el balonmano español

A sus 18 años, el joven central ha participado por primera vez en un Mundial sub-19 en El Cairo consiguiendo un segundo puesto y entrena en la cantera del Barça

A sus 18 años, Anselmo Collado ya ha dejado una huella imborrable en el balonmano español. Con raíces en Ledaña, el joven central vivió la emoción de participar en su Mundial sub-19 en El Cairo, donde además España se quedó a un gol de la gloria tras una final épica frente a Alemania que llegó a dos prórrogas y muerte súbita.

“Fue un torneo increíble. No solo por el resultado, sino por todo lo que vivimos juntos. Me llevo momentos y amigos para toda la vida”, dice Anselmo, con la humildad de un chico que tiene la cabeza muy bien amueblada.

La final fue un auténtico maratón de tensión con 80 minutos de partido, más dos tiempos extra, y un desenlace que se decidió en la tanda de penaltis reconociendo que nunca había jugado un partido tan largo en su vida.

Foto: RFEBM
Foto: RFEBM

Durante la final, Anselmo admite que no era plenamente consciente de todo lo que estaba ocurriendo. “Estaba tan cansado por el final de todo el torneo que solo quería que se terminara. Todo pasó muy rápido”, recuerda, mostrando la intensidad física y mental que supuso jugar un partido de tanta exigencia.

Él fue uno de los lanzadores en aquella tanda de penaltis del pasado 17 de agosto, con dos apariciones, uno fue dentro de la portería y el otro lanzamiento fue fallido. “En mi lanzamiento decisivo no pensé en nada, simplemente lo tiré como entrenamos. Salió mal, pero forma parte del juego”, comenta, restando dramatismo a un momento que muchos recordarían durante años.

Foto: RFEBM
Foto: RFEBM

Anselmo confiesa que para él siempre ha sido un orgullo defender la camiseta de España, incluso con la presión que conlleva. “Hay gente que lo lleva peor, pero a mí me gusta”, asegura, mostrando cómo disfruta del reto de representar a su país.

Junto a él brilló Marcos Fis, otro castellano-manchego que fue MVP de la final apodado en Egipto el ‘Lamine Yamal del balonmano’ . “Jugar con Marcos es una locura. Es un talento que juega solo y si sigue así, llegará donde quiera”, cuenta Anselmo, deshaciéndose en elogios con su compañero, mostrando la complicidad que les une también formando parte del éxito del equipo.

Tras la adrenalina del Mundial, se encuentra descansando de unas merecidas vacaciones con esa merecida plata antes de incorporarse a las filas de la cantera del Barça juvenil, donde entrena con un nivel de exigencia mucho mayor al de su etapa formativa anterior en el Balonmano Mislata juvenil. “Entrenar con gente mejor que tú todos los días te hace mejorar. Antes entrenaba cuatro veces por semana, ahora son nueve, y se nota en todo: físico, ritmo y calidad de juego”, explica.

Foto: FC Barcelona
Foto: FC Barcelona

Vestir la camiseta del Barça juvenil supone mucho para Anselmo: “Mis padres siempre han sido muy aficionados y cuando tuve la oportunidad, lo tuve clarísimo. Entrenar con gente tan buena, jóvenes y entrenadores que saben cómo trabajar con nosotros, es un sitio perfecto para mejorar”, explica. Actualmente está en su segunda temporada y, aunque tiene contrato solo por un año más, se muestra cómodo y abierto a lo que venga: “Depende de muchas cosas, pero ojalá quedarme más tiempo. Y si surge la oportunidad de jugar en el primer equipo, genial; si no, buscaré opciones donde pueda crecer”.

Pero no todo es deporte, el joven acaba de finalizar sus estudios de segundo de bachillerato y comenzará el grado de Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Barcelona, demostrando que la disciplina y la cabeza fría no son solo dentro de la pista.

La convivencia con sus compañeros, muchos de ellos también seleccionados para el Mundial, ha dejado recuerdos de amistad y anécdotas divertidas. “Tratamos cada partido como uno más. Eso nos ayudó a no dejarnos llevar por la presión y disfrutar de cada momento”, cuenta Anselmo.

El apoyo desde Ledaña y Cuenca ha sido clave. Su familia, vecinos y amigos siguieron cada partido pendientes de cada jugada. “Es un halago y le doy más valor aún. El pueblo está ahora en fiestas y me comentan que todo el mundo estaba viendo el partido en vez de la actuación musical”, reconoce.

Por las calles del pueblo recibe el cariño de sus vecinos y las felicitaciones que se extienden a su familia.

Dentro del balonmano, Anselmo reconoce que siempre ha admirado a Raúl Entrerríos, el mítico jugador de la selección española ya retirado y, a su vez, hermano de Alberto. “Cuando era pequeño me gustaba mucho”, cuenta. Sin embargo, ahora no siente la necesidad de tener un referente fijo; prefiere fijarse en varios jugadores y en su propio camino para crecer como deportista.

Aunque todos los integrantes no dejan de ser el futuro de la selección española, Anselmo prefiere mantener los pies en la tierra. “Intento vivir en el presente y centrarme en lo que me toca: entrenar, seguir aprendiendo y hacer caso a los que saben. Si algún día toca jugar con la selección absoluta, vendrá; si no, no pasa nada”, asegura, mostrando su enfoque tranquilo y maduro.

A pesar de los logros, considera que su mejor momento “aún está por llegar. Mi objetivo es seguir aprendiendo, mejorar y pelear por jugar algún día en el primer equipo del Barça y la selección absoluta”. Y a los jóvenes conquenses que sueñan con seguir sus pasos, les lanza un mensaje de optimismo: “Si te gusta el balonmano, apúntate a un club, entrena y persigue tus sueños”, concluye.

Ricardo Vega

Conquense de adopción. Graduado en periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha y con experiencia en medios como CMM, Agencia EFE y Las Noticias de Cuenca.
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