Amaral trae a Cuenca la ‘Dolce Vita’ y termina amiga de los balompédicos

Un concierto de más de dos horas de duración

Sobresaliente el concierto del grupo Amaral este viernes en La Fuensanta, el cual tuvo más de 6.000 espectadores, por lo que el recinto estaba prácticamente lleno para poder ver y sentir en directo la música con la que hemos crecido muchos de los presentes.

Con una media de edad que sobrepasaba los 50 años, los espectadores conquenses vibraron al ritmo de una sensacional Eva Amaral, Juan Aguirre y el resto de su banda. Con canciones de su nuevo disco, cantaron las 15, y las de siempre, las que tanto hemos disfrutado en el coche, en casa o en una típica verbena de pueblo.

Comenzaba el concierto con 20 minutos de retraso fruto de las colas que se acumulaban a la entrada del recinto, por lo que el grupo esperó y respetó que nadie se quedara sin ver el inicio, el cual fue sensacional con una entrada cantado a la vida ‘La Dolce Vita’, título de su último disco y de su canción más conocida del mismo.

Pero la que comenzó a mover al público fue una canción de siempre, una de toda la vida como la de ‘Toda la noche en la calle’. Ahí comenzaban los primeros abrazos y los tarareos de los conquenses, a ritmo de los típicos bailes de Eva y con un Juan que, por momentos parecía impasible.

Juan interpretando la canción de Tardes/Néstor Robaina

Aunque terminó dando el do de pecho, fue en una canción que cantó e interpretó en solitario, una de su inicio llamada ‘Tardes’, dejando su impronta de una manera cercana y sensacional.

Le dio tiempo a Eva, mientras tanto, a prepararse para la siguiente canción. Vestida de rojo y ‘volando’ sobre el escenario interpretó ‘En el centro de un tornado’. Uno de sus temas nuevos con una gran puesta en escena.

Momentos de reivindicaciones

Pero el concierto dio para todo, como es normal, Amaral también tuvo tiempo para reivindicarse. Con un pequeño parón puso unas escenas de Víctor Jara, referente internacional chileno de canciones protesta. Tras ello, se lamentó con la masacre en Gaza mientras el público pedía una Palestina libre.

Aunque no solo se acordó de Palestina, también lo hizo del sufrimiento de las personas que están viendo como sus casas y su vida está siendo arrasadas por los incendios con el tema ‘Los demonios del fuego’, haciendo un pequeño parón tras la misma.

La gente se impacientaba pidiendo más del tornado Amaral, el cual volvió al escenario para los dos solo interpretar ‘Sin ti no soy nada’. Una canción que ya es un lema en España y que nos hace recordar tantas cosas del ayer y del hoy.

Y es que todas esas canciones, las de antes, eran las que más levantaban al público. Ejemplo de ello con ‘Salir corriendo’, la cual fue dedicada a una amiga que sufría violencia de género y que ha terminado siendo una canción para todas ellas. Con Ester Navarrete en las pantallas corriendo en un vídeo, Amaral reivindicaba la lacra de este problema tan actual.

El concierto llegaba a su fin, pero quedaba esa canción en la que todos somos amigos, la que cantamos abrazados a los nuestros en las verbenas casi tanto, o más, que la de ‘Paquito el Chocolatero’, por poner un ejemplo rápido, aunque, evidentemente, no tenga nada que ver.

Se cumplían las dos horas de reloj y el concierto llegaba a su fin. Ya había sucedido lo de «otra, otra» de los presentes y Amaral había respondido con creces a ese último envite. Pero quedaba el guiño para el Conquense y sus aficionados. En La Fuensanta, donde dentro de una semana debutará la Balompédica, Eva Amaral decidió despedirse con la camiseta de la Balompédica puesta mientras lanzaba abrazos y besos a un público entregado por el gran concierto vivido.

Los maños dedicaron la vida a la música, esa vida dulce que acabó vestida de blanquinegra en un concierto en el que se demostró, que sin vosotros no somos nada, este medio de comunicación que recién empieza tampoco.

Carlos Massó

Graduado en Periodismo y Diplomado en Trabajo Social. Natural de Carrascosa de Haro vive y disfruta de Cuenca, donde nació en un bonito año como fue el 1988. Informar, trabajar, luchar y soñar.
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