La historia de la plaza de toros de Cuenca: del sueño al coso de Reyes Católicos

En plena celebración de las Ferias y Fiestas de San Julián, resulta inevitable recordar uno de los escenarios más singulares de la ciudad: la plaza de toros. Su construcción y puesta en marcha supusieron un antes y un después no solo en el ámbito festivo, sino también en la vida cultural y económica de Cuenca.

Hasta 1927 la ciudad no contó con el actual coso de la Avenida de Reyes Católicos. La afición taurina, sin embargo, venía de mucho antes, y durante siglos se improvisaron plazas en lugares tan emblemáticos como la Plaza Mayor, el Campo de San Francisco e incluso en los cauces del Júcar y el Huécar. En distintos momentos también se levantaron plazas provisionales, como las de Pintado, la Ventilla o Casablanca, esta última derribada por problemas de seguridad.

Foto: Cedida
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El gran paso se dio en el pleno municipal del 31 de mayo de 1925, cuando se debatió la compra de terrenos para la construcción de una plaza estable. Hubo varias propuestas, desde parcelas junto al camino de San Antonio hasta la donación de una hectárea en la Cruz del Bordallo, pero finalmente se eligieron los terrenos ofrecidos por el conde de Santa Coloma, situados junto a la reguera de Santa Ana, por un precio de 25.000 pesetas.

El pliego de condiciones exigía que la nueva plaza tuviera capacidad para 10.000 espectadores y que el presupuesto no superase las 275.000 pesetas. Tras descartar los primeros proyectos presentados, en mayo de 1926 se adjudicó la obra al contratista José María Aguirre Gonzalo, con la supervisión del arquitecto Luis F. Urosa. El coste final ascendió a 350.000 pesetas.

Foto: Cedida
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La fecha marcada en el calendario fue el 4 de septiembre de 1927, dentro de la Feria de San Julián. Aquel día se inauguró la esperada plaza, aunque no con una corrida de toros, como hubiera sido lo natural, sino con un espectáculo de circo. Hubo que esperar al día siguiente para que el coso viera su primera corrida, en la que actuaron Valencia II, Marcial Lalanda y Martín Agüero, lidiando un encierro con el hierro de Santa Coloma.

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Desde entonces, la plaza de toros de Cuenca ha sido escenario de las grandes figuras del toreo y de memorables faenas que han quedado grabadas en la memoria de los aficionados. En 2014 el recinto fue rebautizado como paseo de «Chicuelo II», en homenaje al diestro conquense Manuel Jiménez Díaz, natural de Casa de la Viuda, en Iniesta, cuya escultura preside el entorno del coso.

Foto: Cedida
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Hoy, casi un siglo después de su inauguración, el coso de Reyes Católicos sigue siendo una referencia indiscutible de la feria conquense, testigo del arraigo y la pasión que Cuenca ha tenido siempre por la fiesta de los toros.

Rafael Torres

Nacido en Cuenca. Estudiante del Grado de Periodismo en 4 ° curso en la Facultad de Comunicación de Cuenca
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