El pequeño pueblo de Cuenca donde no existe el calor: menos de 10 ºC en pleno de mes de agosto

En este rincón, que merece una escapada, es una costumbre dormir con manta en verano

El verano de este año vuelve a dejar jornadas sofocantes en gran parte del país. Termómetros que superan los 35 ºC, noches tropicales que no permiten descansar y la sensación de que el calor no da tregua se han convertido en la tónica habitual de muchas zonas de España. Sin embargo, todavía quedan rincones donde dormir con manta en pleno agosto es una costumbre.

Uno de esos lugares es Beteta, en plena Serranía de Cuenca, que este jueves ha amanecido con solo 9 ºC, según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). 

El pueblo, encaramado en una atalaya de piedra, está presidido por el Castillo de Rochafrida, cuya figura se confunde con la roca que lo sustenta.

A sus pies se extiende la localidad con un valioso legado monumental. Merece la pena visitar la iglesia de La Asunción, un templo gótico del siglo XV construido en piedra caliza; la Plaza Mayor, ejemplo de la arquitectura conquense más tradicional; y, a las afueras, la Ermita de la Virgen de la Rosa, del siglo XVII.

Un entorno único

El entorno de Beteta es también uno de sus grandes atractivos. Muy cerca se encuentra la impresionante Hoz de Beteta, un cañón fluvial excavado por el río Guadiela que serpentea durante seis kilómetros entre paredes que superan los 80 metros de altura.

Y a pocos kilómetros, el visitante encuentra otro rincón único: el Real Sitio de Solán de Cabras, conocido desde el siglo XVII por la calidad de sus aguas.

En tiempos de calor extremo, Beteta demuestra que todavía hay lugares donde el verano se vive de otra manera, con noches que invitan a dormir fresco.

María López

Graduada en Periodismo por la Universidad de Castilla-La Mancha. He pasado por Cadena SER, Castilla-La Mancha Media y El Español.
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