Se nota que se lleva bien con los periodistas, que aprecia a la prensa, que valora los medios en general. Y buena prueba de ello es su programa en la radio autonómica, «El Alma de Judith», y las múltiples colaboraciones televisivas cuando se trata de música. «Si fuese hablar de cocina no, pero de música sí» (risas). No se le resiste un foco ni un micrófono, desde Fitur, la Feria del Libro, el Congreso de los Diputados, Nochevieja en Telecinco o cualquier pueblo perdido de Cuenca que quiera contar con su particular manera de tocar rock. Dicen que de casta le viene al galgo porque el tiburón de los negocios de la comunicación lo tenía en su propia casa.

EL 21 A LAS 22
Este mismo jueves arranca la Feria y Fiestas de San Julián 2025 y después del pregón y la entrega de premios Ciudad de Cuenca la primera actuación es la de Judith Mateo, que tiene lugar en el mismo Parque San Julián con entrada libre. Coincide con la presentación de su último disco y el concierto entra dentro de la gira de ViolinARTE. «Vamos a tener un poquito de los grandes temas folkies que he tocado toda la vida y un poquito de rock que es lo que me caracteriza a mí, sean tanto temas personales como alguna cover con ese tinte de rock», avanzó Mateo.
Se considera una afortunada de la vida por haber podido desarrollar su carrera profesional después de estudiar la carrera de clásico en el Conservatorio de Cuenca, luego en Madrid y después en Irlanda. «Date cuenta que dentro del violín, sobre todo cuando yo empecé que ya son unos cuantos años, no había otros tipos de música donde se desarrollase que no fuera el clásico, pero descubrí el folk irlandés y empecé con unos amigos en Cuenca en otros escenarios que no tienen nada que ver con la música clásica en cuanto a público, forma de actuar.., y la verdad es que me gustó muchísimo, me encontraba a gusto, así empecé con el primer disco, el segundo, y al final se me iba liando la vida», reflexionaba sin cortapisas.
Para ella es «la suerte» que ha tenido de ser la única mujer instrumentista violinista con otros proyectos de música, pero para el resto de mortales es la pionera que ha unido dos estilos imposibles, el heavy y el clásico. Con el añadido de ser una gran enamorada de su Cuenca natal.
PEGANDO BOTES HASTA QUE EL CUERPO AGUANTE
Como Madonna que acaba de cumplir 67 años con un aspecto de ensueño, así quiere llegar Judith Mateo a esa edad y verse así de bien. «En eso estamos, o sea, hay que cuidarse, yo llevo una vida súper sana, como saludable, hago deporte todos los días, ¡mens sana in corpore sano!», exclamó echando mano de cita célebre en latín. También porque es la mejor manera de «estar en activo» en una profesión que conlleva subirse a un escenario con cierta frecuencia.
«Yo, mientras que el cuerpo aguante, estaré en un escenario pegando botes», añadió Judith, quien no se visualiza para nada sentada en una silla haciendo un repertorio de clásico. «¡Oye, para tocar un instrumento siempre hace falta energía, parece que es como una tontería y que todo el mundo puede porque estás habituado a ver a tu colega que saca la guitarra y toca 3-4 temas, pero dedicarse profesionalmente a esto exige tener un cuerpo sano». Y aún añade más, «tocar un instrumento es tocarlo con tu cuerpo, entonces tienes que cuidar tu cuerpo para cuidar tu profesión».
Se la reconoce por tener «mucho carácter» y estar siempre «encima de todo», pero precisamente ese estilo de «tipa dura», como ella misma lo define literalmente, encaja a la perfección con la fusión musical que ofrece y le brinda su principal ventaja competitiva: «Sé que dentro de la música hay muy pocas mujeres instrumentistas, siempre he trabajado con hombres, con lo cual ser la líder entre tanto hombre te hace mucho más dura». Por este motivo le gusta supervisar los diseños, la ropa, las fotos, ver cómo va a quedar todo… «Es mi proyecto de vida, ¡mi proyecto de vida soy yo!», justificó sin más.
