Fue el arte más joven y comprometido el que se hizo cargo del Alfar de Pedro Mercedes. En su puerta de entrada —hoy cerrada— un cartel luminoso, de fondo rojo y letras negras, anunciaba las intenciones del proyecto: Lamosa LAB, un espacio abierto a propuestas colaborativas para la agitación cultural. Exposiciones, encuentros, talleres, música, charlas, proyecciones, festivales… todo tenía cabida en esta propuesta artística singular.
El Digital de Cuenca ha contactado con Verónica Moreno y Daniel Raposo, codirectores del Centro Cultural y Artístico del Alfar de Pedro Mercedes, para conocer cómo gestionaron este espacio y qué opinan sobre su cierre.

Una etapa intensa y transformadora
Raposo recuerda que comenzaron su andadura en febrero de 2022, con la inauguración oficial por parte de las autoridades. «De ahí tomamos esa idea de hacer un centro cultural, con el espíritu que siempre tuvo Pedro Mercedes: que el alfar fuese un lugar vivo, en su barrio de San Antón, pero también para toda la ciudad. Un espacio donde mostrar cómo se crea arte. Y así estuvimos hasta diciembre de 2023.»
Ambos codirectores cuentan con más de una década de experiencia en la gestión cultural. Durante ese tiempo han impulsado numerosas actividades, convocatorias, exposiciones y talleres. «Este espacio tenía algo muy especial, incluso a nivel nacional: eran pocos los lugares artísticos gestionados por personas como nosotros, con experiencia en arte contemporáneo, que supieran unir el valor patrimonial del lugar con propuestas actuales», señala Raposo. «Meter exposiciones contemporáneas en el propio museo, dialogando con la obra de Mercedes, fue un acierto notable. Apenas existen espacios similares en España.»
También destacan la singularidad del modelo de gestión: «En Castilla-La Mancha hay muy pocos espacios con una programación independiente como la que propusimos aquí. El concejal Valero ya lo recordó en su día. Se nos dio libertad para plantear una programación propia, y eso hizo de este centro algo único en la región.»

El cierre inesperado y el futuro incierto
Actualmente, el equipo de Lamosa LAB colabora en un proyecto llamado Radar, que identifica, mapea y visibiliza espacios independientes de creación contemporánea en artes visuales en España. Desde ahí, reflexionan sobre el vacío existente en Castilla-La Mancha. «Desde el principio supimos que el Alfar debía gestionarse de forma independiente para ser realmente único en Cuenca y en la comunidad autónoma. Nuestra propuesta acogía a estudiantes de Bellas Artes, artistas emergentes y jóvenes creadores locales y nacionales. Ahora mismo, hay muy pocos sitios donde puedan exponer, y eso es negativo», lamenta Raposo.
La burocracia, afirman, ha sido uno de los grandes obstáculos. «Es difícil de entender que la burocracia pueda parar el arte… pero así ha sido. En España, la cultura siempre ha estado expuesta a estos frenos. Lo lógico sería licitar estos proyectos con un plazo mínimo de cuatro años, para que realmente funcionen y puedan consolidarse. Eso fue lo que pedimos, pero nos dijeron que la burocracia era la que era», explica.
Verónica Moreno recuerda con emoción los últimos meses del proyecto: «Justo cuando el espacio estaba funcionando plenamente, lo cerraron. Había costado mucho tiempo que la gente lo conociera, que se generara una relación. Teníamos una agenda mensual, abierta, con talleres, eventos… Era un espacio vivo. Queríamos que el museo de Pedro Mercedes fuese algo cambiante, como homenaje a su figura. Por ejemplo, hacíamos diferentes actividades dentro del museo, como por ejemplo recitales de poesía, performances o conciertos, para que quienes ya lo habían visitado pudieran redescubrirlo.»
Más de 6.000 visitas en año y medio
Durante el año y medio que gestionaron el espacio, el equipo organizó ocho exposiciones, 43 talleres, 50 eventos y tres convocatorias artísticas. «Fue un programa frenético, pero era lo que merecía este lugar», aseguran.