Una parte fundamental del proyecto se ha centrado en ayudas económicas para el mantenimiento de la vivienda habitual donde se han gestionado 148 ayudas para 122 unidades familiares, compuestas en su mayoría por familias migrantes (99) y familias españolas (23).
Este trabajo ha permitido evitar desahucios, mejorar la calidad de vida de las familias y asegurar el acceso a recursos tan fundamentales como es la vivienda. En concreto, las ayudas han dirigidas al pago de alquiler, alojamientos temporales, suministros básicos y electrodomésticos.
Mejora de centros residenciales: dignidad y eficiencia
La segunda línea de trabajo ha consistido en la mejora de las instalaciones de Cáritas destinadas a personas en situación de exclusión residencial. Se han ejecutado reformas enfocadas en la eficiencia energética y el confort, mediante obras de aislamiento térmico, renovación de electrodomésticos y suministros energéticos.
Estas intervenciones han permitido mejorar de forma directa la calidad de la atención a personas sin hogar o con necesidad de alojamiento temporal.
Un impacto nacional: más de 52.000 personas beneficiadas en España
Este convenio entre la Fundación Amancio Ortega y Cáritas, vigente desde hace 23 meses, ha permitido mejorar la situación habitacional de 52.760 personas en toda España. La mayoría de los beneficiarios son mujeres (63%) con menores a cargo, y un alto porcentaje (84%) ha recibido ayudas para alquiler o realquiler.
Además, un 70% de las personas atendidas son de origen extranjero, lo que evidencia la especial vulnerabilidad de esta población frente a la exclusión social, siendo tres veces más propensa a situaciones de pobreza que la población española.
Un hogar: base para una vida digna
Las ayudas gestionadas a través del programa han permitido a las familias afrontar gastos básicos, como el alquiler, los suministros energéticos (electricidad, gas, teléfono), y realizar mejoras para adecuar sus viviendas a estándares de habitabilidad dignos.
Carmen Nieto, referente del programa “Una vivienda, un hogar”, destaca que tener un hogar estable es clave para recuperar la tranquilidad, la seguridad y avanzar en procesos de inclusión social.