El Digital de Cuenca ha querido conocer de primera mano las sensaciones de este joven novillero antes de presentarse ante sus paisanos. La entrevista, realizada en el propio coso del Paseo de Chicuelo II, descubre a un Izan serio, confiado y con una madurez impropia de su edad. Habla con respeto, pero con la firmeza de quien sabe lo que quiere: cumplir el sueño de verse anunciado en las principales ferias taurinas de España y América.

Izan afronta esta cita con responsabilidad y compromiso: «Viene toda mi gente y tengo que dar lo mejor de mí. Estoy preparando esta tarde con mucho interés y no dejo de entrenar».
Pertenece a la Escuela Taurina de Guadalajara, donde se forma bajo la enseñanza de los toreros retirados Ángel Puerta y Curro de la Rosa, y bajo la dirección de José Antonio Cid «J».
Su primer contacto real con los novillos llegó este mismo año: «Debuté el 3 de mayo de 2025 y, hasta ayer, he toreado cinco novilladas, triunfando en todas. Me quedan otras cinco actuaciones, incluida la de Cuenca. Ayer mismo corté un rabo y las dos orejas en Almodóvar».

De momento, vive centrado en el presente: «Me propongo muchas cosas, que a lo mejor suben o bajan; el día a día me lo va diciendo. Ahora mi pensamiento es salir por la Puerta Grande de mi plaza. De pequeño venía a ver a los toreros hacer el paseíllo y muchas noches soñé con hacerlo yo… Este 23 de agosto se cumple mi sueño».
Aunque se fija en referentes como Morante de la Puebla o Juan Ortega, Izan quiere desarrollar su propio sello: «Escucho siempre los consejos que me dan mis profesores: que nunca se me suba el ego y que mantenga los pies en el suelo».

Consciente de la dificultad de llegar a la cima, no pierde la fe: «Ser torero puntero es muy difícil, pero con mucho sacrificio se puede conseguir. Hay muchas figuras en el escalafón y yo puedo ser una de ellas».
Sus recuerdos taurinos más tempranos se remontan a los cuatro años, cuando hizo su primer paseíllo, de forma testimonial, junto a compañeros de la Escuela Taurina de Cuenca como Sergio López, El Jaro o Marco. Ahora, sin embargo, le toca enfrentarse a la realidad: su primera actuación ante la afición conquense.

Creció en la calle Juan Martino y recuerda cómo corría hasta la plaza para ver a los toreros bajarse de la furgoneta. Este 23 de agosto, será él quien lo haga, vestido de luces y con un sueño entre manos.
Antes de despedirse, lanza un mensaje a la afición: «Quiero invitar a todos los aficionados de Cuenca y la provincia a que vengan a verme… y luego saldrán hablando de toros».
