“Ser el pregonero es una buena señal que coincide con mi momento de volver a España”. Así habla Eduardo Beltrán Beleña, motillano de corazón desde Múnich, la ciudad alemana en la que lleva viviendo 15 años y desde donde vendrá a España tras cerca de dos años sin pisar el territorio nacional para abrir las Fiestas Patronales 2025 de Motilla del Palancar con un pregón que promete ser tan emocionante como revelador.
Conocido por muchos en el pueblo como ‘el socorrista de la piscina’, Beltrán guarda recuerdos entrañables de aquella etapa, desde enseñar a nadar a niños de un año hasta ayudar a superar el miedo al agua a personas mayores. Pero su historia va mucho más allá del cloro y del silbato.
Licenciado en Biología por la Universidad de Valencia, con un doctorado en Neurociencias, este motillano ha desarrollado una carrera científica puntera en algunos de los centros más prestigiosos del mundo, como el Instituto Max Planck o en el Hospital Universitario LMU de Múnich. Y lo dice con humildad, aunque con convicción: “Quiero como animar a los motillanos de que aunque sean de un pueblo, tienen las mismas oportunidades que alguien de ciudad. Decirles que el mundo está ahí y no hay limitaciones para nadie”.
A lo largo de su carrera, ha buceado con tiburones en Australia, escalado glaciares en Perú a más de 5.000 metros, participado en investigaciones publicadas en revistas como Nature y Science, y liderado estudios sobre enfermedades como la esclerosis múltiple, la leucemia o el infarto cerebral. Su foco es entender cómo el sistema inmune afecta al cerebro y a la salud del cuerpo entero.

Actualmente trabaja para una empresa tecnológica global que permite compartir datos clínicos de forma anónima entre hospitales de todo el mundo. Porque, como dice, “la ciencia mejora vidas, pero no solo hay que curar enfermedades, hay que prevenirlas. Y para eso hace falta invertir en investigación”.
Como investigador, Beltrán, insiste en algo que muchas veces se da por sentado y es que la dieta y el deporte son claves para la salud del sistema inmunológico. “Hemos visto en estudios que simplemente cambiando la dieta se puede revertir una enfermedad en modelos animales”, explica. Con todo su trabajo ha demostrado cómo la alimentación y la microbiota intestinal están directamente relacionadas con enfermedades neurológicas.
Desde fuera, Beltrán se ha dado cuenta de que los españoles no somos menos capaces que nadie, aunque a veces lo dudemos. “Una vez que quitas la lengua de la ecuación, no son más listos que nosotros”, afirma sobre su experiencia en Alemania. Y añade: “Hace unos años se nos conocía solo por hacer fiestas y paellas, pero eso ha cambiado: podemos empezar a creernos que podemos tener nuestras propias empresas, aunque sea en Motilla, y que van a tener un impacto a nivel mundial.”

A pesar de todo, este motillano no ha perdido de vista su origen: “Motilla es quien me ha hecho ser quien soy”. En su voz hay emoción al recordar su infancia, las fiestas en el Riato, las rodillas ensangrentadas de tanto ir en bici, los veranos al fresco con los vecinos. “Si tuviera que repetir, sin duda volvería a querer nacer en Motilla y vivir lo que he vivido”.

Por eso, al recibir la noticia de que sería el pregonero de 2025, sintió que el círculo se cerraba. “Mucha emoción, no me lo esperaba, y cosas del destino ha coincidido con mi proyecto de volver a España así que eso fue una emoción doble porque siempre he echado de menos mis orígenes y España”.
El pregonero de las fiestas quiere usar su voz para lanzar un mensaje claro a los jóvenes del pueblo: “No hay límites por haber nacido en un pueblo. Al contrario, tenemos cosas que los de ciudad no tienen como la libertad, contacto con la naturaleza, comunidad. Eso nos hace fuertes”.
Y añade: “Salir al mundo es importante. Conocer otras culturas, viajar, hablar con la gente, aprender. Pero siempre se puede volver y Motilla estará ahí para recibirnos con los brazos abiertos”.
“Si estoy donde estoy es gracias a mi familia”, dice sin dudar y visiblemente emocionado. Eduardo fue el primero en su familia en ir a la universidad. Hijo de Regino y de la Campillana, y hermano de Chema, cuenta con orgullo cómo sus padres, de orígenes humildes, lo apoyaron incondicionalmente para que pudiera estudiar. A día de hoy, ese apoyo sigue vivo, incluso en la distancia.
Este verano, Eduardo volverá a Motilla no como visitante, sino como voz de todo un pueblo. Será su mirada, su historia y su corazón motillano los que inauguren las fiestas. Y lo hará con un mensaje potente, sencillo y sincero en el que apela a soñar alto, viajar lejos, pero nunca olvidar de dónde vienes.